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El Fondo evidencia un doble rasero con el trato dispar a Turquía y Argentina

"Turquía estaría en peores condiciones que Argentina si no fuera por su posición estratégica en medio de la guerra". La frase no es de ningún político o economista argentino. Es la opinión de David Beers, uno de los máximos ejecutivos de Standard & Poor's, la principal calificadora de riesgos internacionales.

El mismo Beers reconoce que algo no funciona bien en el esquema financiero internacional. "Argentina hizo todo lo que le pidieron y ahora está en una gran crisis. Algo anduvo mal en esa historia", reconoce. Mientras el país suramericano se enfrenta a una situación de catástrofe, el FMI escruta sus cuentas fiscales hasta el último centavo antes de decidir si hace efectivo o no un desembolso por valor de unos 1.400 millones de euros. En caso negativo, la suspensión de pagos será un hecho. El propio Gobierno ha reconocido que no cumplirá con los objetivos fiscales pactados con el FMI, pero lo cierto es que ha llevado a cabo el profundo recorte del gasto que le exigió el organismo, a costa de una grave fractura social.

Por el contrario, una localización geográfica estratégica, su condición de país musulmán y el hecho de albergar las segundas bases en importancia de la OTAN, han permitido a Turquía un fácil acceso a los fondos del FMI. El organismo ha revisado por tres veces su programa de ayuda aprobado en diciembre de 1999, para pasar de 3.600 millones de dólares (4.044 millones de euros) a 19.000 millones (21.590 millones de euros) el pasado 15 de mayo.

El Fondo aprobó la semana pasada el desembolso previsto de 3.000 millones de dólares (3.410 millones de euros), destacando "la buena gestión de la política económica, los logros alcanzados en la transparencia financiera y las grandes mejoras fiscales", según la subdirectora del FMI, Anne Krüger.

El FMI ha aplazado para 2002 los objetivos de inflación que Turquía debía lograr este año. Las cifras económicas se escapan de los parámetros de cualquier país desarrollado: la inflación superará 70% y el PIB se contrajo un 7,1% en los nueve primeros meses.

Si el Fondo aumenta la ayuda a Turquía en 10.000 millones, como apuntó Krüger, sería la primera vez que aprueba tres paquetes ayuda a un mismo país en un solo año. Y le convertiría en el primer deudor del FMI.