COMERCIO MUNDIAL

La OMC impulsará en Qatar otra ronda de apertura comercial

Una de las consecuencias de la crisis económica mundial es el apremio que surge ahora en los países para impulsar el comercio internacional. Las transacciones comerciales sufrirán este año un desplome desconocido, con una débil subida del 2% frente al 12% registrado en 2000. Los Gobiernos de las grandes potencias ven como mejor salida una mayor liberalización de los mercados. Para lograrlo, deben convencer al resto de los 142 países de la Organización Mundial del Comercio de la conveniencia de lanzar una nueva ronda comercial. El lugar: Qatar. La fecha: del 9 al 13 de noviembre, durante la celebración de la Cuarta Conferencia Ministerial de la OMC.

Con un impulso renovado por los atentados del 11 de septiembre y el consiguiente agravamiento de la desaceleración mundial, la Organización Mundial del Comercio (OMC) comienza hoy su Cuarta Conferencia Ministerial en Doha, capital de Qatar, con la vista puesta en el lanzamiento de una nueva ronda comercial que sirva para frenar la crisis económica global.

Tras el estrepitoso fracaso de la última conferencia ministerial, en Seattle en 1999, existe el temor a que la falta de acuerdo suponga la desaparición de la OMC o, al menos, un mayor proteccionismo de los Estados, lo que perjudicaría aún más un comercio que ya está en coma. Según la OMC, el comercio mundial sólo crecerá este año un 2%, frente al 12% de 2000. El Banco Mundial ha señalado que la reducción de las barreras comerciales aumentaría los ingresos mundiales 2,8 billones de dólares (518 billones de pesetas) en 10 años.

Las expectativas ante la cita en Doha son optimistas. Las delegaciones de los 142 países miembros de la organización llegan con posiciones más cercanas que en Seattle. Así lo demuestra el proyecto de declaración, propuesto por el director general, Mike Moore, producto de los encuentros celebrados en Ginebra. Al menos, el texto carece de los innumerables corchetes y excepciones que propiciaron el fracaso de Seattle.

Aun así, los países en desarrollo no se sienten beneficiados. "No rechazamos el texto, pero estamos desilusionados", afirma Florecia Ballivian, representante de Comercio de Bolivia en la OMC. Los países pobres necesitan garantías de que la apertura de sus fronteras no irá en detrimento de sus productos.

El comisario de Comercio de la UE, Pascal Lamy, declaró esta semana que había consenso en el 80% del texto "pero el 20% restante no resultará fácil". El éxito de la ronda dependerá de la resolución en los temas más controvertidos.

- Agricultura

Las posiciones encontradas están encabezadas por la UE y los países en desarrollo. Estos últimos, liderados por el Grupo Cairns (engloba a los mayores exportadores) y, con el apoyo de Suiza y EE UU, exigen la eliminación de los subsidios a la exportación. Brasil, cuyas exportaciones agrícolas suponen el 40% del total de sus ventas al exterior, es el interlocutor más duro. El proyecto de declaración contempla la reducción progresiva de los subsidios, pero la UE llega dispuesta a pelear. "Hay dos cosas inaceptables: la eliminación de las subvenciones a la exportación y la débil referencia a los asuntos no comerciales [desarrollo rural, sanidad, etiquetado...]", señala Jesús Zorrilla, consejero agrícola de la delegación europea. Zorrilla subraya que las subvenciones a la exportación han pasado de ser un 30% del presupuesto de Agricultura a un 10% en 10 años.

- Inversiones y competencia

La UE quiere una mayor regulación de la inversión extranjera, pero los países en desarrollo se oponen a ello. Además, los Quince apoyan que se interpreten de forma más flexible las normas contra la competencia desleal (antidumping). En el otro lado del frente se encuentra EE UU, acusado de aplicar fuertes medidas proteccionistas encubiertas bajo este epígrafe. Algunos lobbies, como el del acero, no quieren ni oír hablar de cambiar estas normas.

- Medio ambiente

La UE pide una mayor atención al tema del medio ambiente y el impacto del comercio (cambio climático, biodiversidad y etiquetado ecológico). Fuentes de la OMC apuntan que "para los países en desarrollo es una espada de Damocles", pues estas exigencias frenan sus posibilidades de exportar. EE UU, cuya menor preocupación por el medio ambiente se ha visto reflejada al no ratificar el tratado de Kioto, también se opone a ello y califica las medidas de proteccionistas.

- Patentes

Forma parte de una declaración aparte y técnicamente no supone un veto, pero es uno de los asuntos que más va a condicionar el lanzamiento de la ronda. En juego está el acuerdo Trips, que regula la propiedad intelectual e impide la fabricación de medicamentos genéricos o la importación de fármacos más baratos que el medicamento que disfrute de la patente. Según éste, todos los países deben recogerlo en sus legislaciones antes de 2005. Existen tres posiciones: la de EE UU y Suiza, donde se alojan grandes multinacionales farmacéuticas y no quieren cambiar el acuerdo; la de los países en desarrollo, víctimas de epidemias como el sida que no pueden combatir por el elevado precio de los fármacos y quieren modificarlo, y la de la UE, que lidia entre los dos bandos.

 

Las ocho promesas incumplidas a los países en desarrollo

Una de las principales críticas de los países en desarrollo al sistema global del comercio es que no se han puesto en práctica las promesas alcanzadas en la Ronda de Uruguay.

La ONG Oxfam Internacional ha elaborado un documento en el que enumera las ocho promesas incumplidas.

1. Mercados abiertos a los países pobres. La ONG denuncia que los países en desarrollo han reducido a la mitad su arancel medio y ahora se enfrentan, en productos manufacturados, a aranceles cuatro veces más altos que los aplicados a las exportaciones de países desarrollados.

2. Un menor proteccionismo agrícola. La eliminación de los subsidios se ha visto contrarrestada por las llamadas medidas de apoyo.

3. Un mejor acceso a mercados para los textiles. En la Ronda de Uruguay se acordó la retirada de los aranceles en cuatro fases, pero Bangladesh, por ejemplo, enfrenta aranceles de hasta un 20% en EEUU y Canadá.

4. Un mejor trato para los países menos adelantados (PMA). Se comprometió un plan de acción, incluyendo la eliminación de aranceles. La UE mantiene altos aranceles en productos sensibles como el azúcar, mientras EE UU lo hace con los textiles.

5. Una acción especial en el caso de África. Con un 12% de la población mundial, sus exportaciones son sólo el 1% debido a las trabas de los mercados industrializados.

6. Normas globales sobre patentes que salvaguarden la salud pública en los países pobres. El acuerdo Trips continúa impidiendo el acceso a medicamentos baratos.

7. Asistencia técnica para aumentar su participación en la OMC. A finales de los noventa sólo se aprobaron 500.000 dólares, una quinta parte de las necesidades técnicas.

8. Condiciones propicias para el desarrollo sostenido. Según Oxfam, la OMC limita la capacidad de los Gobiernos para ello.