El Curiosity de la NASA se quedó enganchado en una roca, así ha conseguido liberarse
Este problema que ha sucedido en la superficie de Marte ha demostrado todo lo que es capaz de hacer la agencia espacial en remoto.


En el espacio, incluso los problemas más pequeños pueden convertirse en situaciones complejas. Eso es justo lo que le ha ocurrido recientemente al rover Curiosity de la NASA, aunque en este caso el contratiempo tiene mucho de normalidad: se quedó literalmente atascado en una roca mientras realizaba una de sus tareas habituales en Marte.
Los problemas del Curiosity en el planeta rojo
Todo comenzó el 25 de abril de 2026 tal y como ha informado la NASA, cuando el rover perforaba una roca -bautizada como Atacama-. Se trataba de un objetivo más dentro de su rutina (perforar, triturar el material y analizarlo después para entender mejor la historia geológica de Marte). Sin embargo, al retirar su brazo robótico tras completar la perforación, ocurrió algo que nunca se había visto antes: la roca entera se levantó del suelo y se quedó pegada al instrumento.
La pieza no era precisamente pequeña. Según datos proporcionados por la NASA, Atacama medía aproximadamente 45 centímetros de diámetro en su base, tenía unos 15 centímetros de grosor y pesaba alrededor de 13 kilos. Lo más sorprendente es que no se trataba de fragmentos sueltos, sino de un bloque íntegro que quedó suspendido en el aire, sujeto por la estructura fija que rodea la broca del taladro.

Es importante indicar que, aunque Curiosity ha perforado decenas de rocas en Marte, nunca se había encontrado con una situación así. En ocasiones anteriores, el proceso de taladrado había fracturado capas superficiales o separado partes del material, pero jamás una roca había permanecido completamente adherida al sistema de perforación.
La solución por parte de la NASA
Aquí en la Tierra, una situación tan curiosa se esperaba solucionar sin problemas: debería bastar con sacudir la herramienta o moverla manualmente hasta que la roca se soltara. Pero en Marte todo es mucho más lento y complicado. Las comunicaciones entre el planeta rojo y la Tierra pueden tardar cerca de media hora en cada dirección, lo que obliga al equipo de la NASA a trabajar con paciencia y mucha precisión.
El caso es que, durante los primeros intentos, los ingenieros optaron por una solución bastante lógica: utilizar el propio taladro para vibrar y tratar de desprender la roca. Sin embargo, pese a varias pruebas, el bloque no se movió en absoluto. Ante la falta de resultados, el equipo decidió cambiar de enfoque.
Así, el 29 de abril probaron a reorientar el brazo robótico de Curiosity y repetir el proceso de vibración. Las imágenes captadas por las cámaras del rover mostraban arena cayendo desde la superficie de la roca, señal de que algo estaba cambiando, pero el núcleo del problema seguía ahí: Atacama continuaba firmemente enganchada. Mientras tanto, las cámaras del rover registraban toda la secuencia, y permiten ver cómo el robot levanta el brazo y mueve la roca suspendida, en una escena que recuerda más a una tarea de obra que a una misión espacial.
Finalmente, el 1 de mayo llegó el momento decisivo. El equipo de la NASA puso en práctica una combinación de varios movimientos: inclinar el taladro en un ángulo mayor, rotarlo, hacerlo vibrar y activar la rotación de la broca. La idea inicial era repetir este proceso varias veces hasta lograr el objetivo. Pero no hizo falta tanto esfuerzo. En el primer intento de esta nueva estrategia, la roca se soltó de golpe y cayó al suelo marciano, donde acabó fracturándose tras el impacto.

Un buen aprendizaje para todos
El incidente ha dejado algunas conclusiones interesantes para el equipo de control. Por un lado, demuestra que incluso operaciones aparentemente rutinarias pueden esconder imprevistos cuando se trabaja en otro planeta. Por otro lado, pone de manifiesto la capacidad del equipo de la NASA para adaptarse rápidamente a situaciones inesperadas, a pesar de las limitaciones propias de la exploración espacial.
Además, este es un caso singular en la historia de la exploración de Marte. Nunca un rover había levantado accidentalmente una roca entera al perforarla, lo que ofrece nuevas pistas sobre cómo interactúan las herramientas con los materiales del planeta. Y, a pesar del susto inicial, el Curiosity salió indemne del incidente (no se han reportado daños en el taladro ni en el brazo robótico, lo que permite que la misión continúe su curso con normalidad). Por lo tanto, al final son buenas noticias por la experiencia adquirida para el futuro de la exploración espacial.