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La NASA y su desafío con la nave Orión: el problema que debe resolver antes de Artemis III

La agencia tiene trabajo por delante, pero cuenta con algo a su favor: la próxima prueba de la misión de la que hablamos será no tripulada, ideal para realizar pruebas.

Nave Orión de la NASANASA

La misión Artemis II quedará como el gran regreso de la NASA a los vuelos tripulados más allá de la órbita baja terrestre. En ella, cuatro astronautas viajaron durante diez días y alcanzaron una distancia nunca vista desde el programa Apolo. Sin embargo, detrás del entusiasmo y de las imágenes icónicas, la nave espacial Orión arrastra algunos problemas técnicos que la agencia tendrá que resolver antes de avanzar hacia Artemis III, la misión clave para volver a la superficie lunar.

Los desafíos para la NASA

Es importante indicar que el sistema de propulsión de Orión utiliza helio para presurizar los tanques y empujar el combustible hacia el motor. Durante la misión se detectó una fuga interna de este elemento en el sistema de presurización del oxígeno. El problema, todo hay que decirlo, no comprometió el regreso seguro a la Tierra, pero no deja de ser una señal de alerta para futuros vuelos (especialmente cuando las misiones sean más largas y exigentes).

Construcción de la nave Orión

Pero aquí hay un detalle importante a conocer: la NASA conocía la existencia de esa fuga antes del lanzamiento de Artemis II. Los ingenieros consideraron que el ritmo de pérdida era lo suficientemente bajo como para no retrasar la misión. Desde fuera puede parecer una decisión arriesgada, pero la agencia sostiene que el sistema funcionó dentro de los márgenes previstos. Aun así, el hecho de que el motor principal solo se utilizara una vez durante el viaje deja claro que no se probó el sistema en condiciones extremas.

Ahora toca tomar medidas, y lo cierto es que solucionar esta fuga no es sencillo. El módulo de servicio europeo, que alberga las válvulas afectadas, se separa de la cápsula antes de la reentrada y se desintegra en la atmósfera. Eso impide analizar físicamente los componentes dañados y obliga a estudiar los datos de vuelo y replantear el diseño casi desde cero. Para misiones como Artemis III -o los futuros planes de viajar a Marte-, el motor deberá funcionar muchas más veces, lo que hace imprescindible una solución definitiva.

Otros quebraderos de cabeza

Pero el helio no es el único problema al que se enfrenta la agencia norteamericana. Es importante indicar que el escudo térmico de Orión sigue generando debate… dentro y fuera de la NASA. Tras la misión Artemis I, en 2022, se encontraron grietas y fragmentos desprendidos en esta pieza fundamental, diseñada para soportar temperaturas extremas durante la reentrada. A pesar de conocer la causa del daño, la misma arquitectura se utilizó en Artemis II. Hablamos del elemento que protege la base de la cápsula y su integridad es literalmente una cuestión de vida o muerte.

El caso es que la NASA mantuvo la confianza en que los astronautas regresarían con seguridad, y ahora analiza los datos y el estado del material para desarrollar una nueva versión de cara a Artemis III. Pero existen algunas dudas. Por ejemplo, el antiguo astronauta de la agencia Charlie Camarda afirmó que volar con un defecto conocido en el escudo térmico equivalía a un riesgo innecesario, una comparación muy dura que refleja la preocupación existente en parte de la comunidad espacial. Habrá que ver cómo se arregla esto, que es algo fundamental.

Escudo protector de la nave Orión de la NASA

Tiene trabajo la agencia

Es importante indicar que no todos los problemas detectados en Orión tienen el mismo nivel de urgencia. Durante Artemis II también surgieron incidencias relacionadas con el sistema de gestión de residuos. En un primer momento, el inodoro no disponía de suficiente agua para cebar la bomba. Días después, el control de la misión detectó que la orina almacenada se había congelado en el depósito, lo que obligó a realizar tareas de mantenimiento y a orientar la nave hacia el Sol para descongelar tuberías y tanque… y en el espacio cada ajuste implica maniobras complejas y consumo de recursos. Afortunadamente, este tipo de contratiempos son más fáciles de corregir para la NASA.

Por suerte, ahora mismo, el calendario juega a favor de la agencia. Artemis III está prevista como misión no tripulada, lo que permitirá validar cambios en el escudo térmico, en el sistema de propulsión y en otros fallos detectados sin poner vidas humanas en riesgo. Solo después, llegará el siguiente gran paso del programa de la NASA, pondrá dirección a la Luna de nuevo.

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