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Opinión

El caso contra el Manchester City pone a prueba la credibilidad del Reino Unido

Un castigo demasiado indulgente dañaría tanto la credibilidad del fútbol inglés como la reputación institucional del país

Ferran Soriano, CEO del Manchester City, en Copenhague (Dinamarca) este lunes.Tom Little (REUTERS)

Una comisión independiente nombrada por la Premier League declaró el martes al Manchester City culpable de un centenar de cargos por infracciones de las normas financieras. El club rechaza las conclusiones, la principal de las cuales es que, durante casi una década hasta 2018, usó contratos comerciales “ficticios” para disfrazar 831 millones de libras de financiación mediante aportaciones de capital de su dueño emiratí como ingresos por patrocinios, y fingir que cumplía las normas de gasto. El City ganó tres títulos de liga en ese periodo. Si la comisión tiene razón, ese éxito estuvo impulsado por un dopaje financiero que permitió fichar a jugadores y entrenadores que de otro modo no habría podido permitirse. Las actuales normas están concebidas para vincular los desem­bolsos de los clubes a sus ingresos. En teoría, eso impide que propietarios acaudalados se hagan con un equipo de segundo nivel y compren campeonatos inyectándole cantidades ilimitadas de dinero.

Las posibles sanciones van desde multas hasta deducciones de puntos que podrían sacar al equipo de la Premier. Los castigos quedan a discreción de una comisión independiente. Pero la Premier, propiedad de sus 20 miembros, tiene todos los incentivos para reclamar un castigo contundente.

Hay además toda una serie de regulaciones distintas que podrían cobrar relevancia, entre ellas la llamada prueba de idoneidad de los propietarios. Los banqueros y posibles inversores estarán haciendo números sobre el City por si su accionista de control de Abu Dabi se ve obligado a vender su participación. El capital riesgo Silver Lake, inversor minoritario, quizá se pregunte cuánto vale ahora la suya. La firma acordó invertir en la matriz del City, tras el periodo examinado por la comisión, con una valoración de 5.000 millones de dólares. Aparte, las conclusiones de la comisión señalan que el club falseó sus cuentas, lo que podría plantear problemas legales.

La clave es si entrarán en juego las sensibilidades geopolíticas. El City está controlado por el vicepresidente de Emiratos Árabes, Mansour bin Zayed Al Nahyan. Reino Unido está deseoso de atraer inversión extranjera, lo que eleva el riesgo de que los actores adinerados reciban un trato indulgente. Si el City se libra con un simple tirón de orejas, sería perjudicial tanto para el país como para el fútbol.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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