El gran impulso de Burnham a la vivienda es una secuela mediocre
Las ayudas a la demanda pueden elevar los precios y empeorar la asequibilidad para futuros compradores

Para los políticos británicos, el equivalente a “¿ha probado a apagarlo y encenderlo otra vez?” es reanimar el mercado inmobiliario subvencionando a los compradores. El primer ministro Andy Burnham no es una excepción: su plan Your First Home (Tu primera casa) puede impulsar modestamente el acceso a la vivienda en propiedad y ayudar a los promotores, pero está limitado por los elevados tipos de interés y los costes de los materiales. A más largo plazo, desaprovecha la oportunidad de apostar por un ambicioso programa público de construcción y propiedad de vivienda.
Las raíces de esta política se remontan a la decisión de Margaret Thatcher de permitir en los años ochenta que los inquilinos de viviendas públicas compraran sus casas con descuento. Sin embargo, esta última versión se parece más al programa de préstamos Help to Buy (Ayuda a la compra), introducido por David Cameron en 2013, y que ofrecía a los compradores una especie de préstamo participativo de hasta el 20% del valor de una vivienda nueva, sin intereses durante cinco años, siempre que aportaran una entrada del 5% y contrataran una hipoteca. La versión de Burnham reduce la entrada al 2,5%, se dirige solo a quienes compran vivienda por primera vez —como hizo Help to Buy desde 2021— y añade límites de renta y de precio de la casa para concentrar la ayuda en quienes tienen menos recursos.
Burnham seguramente tiene razón al considerar que facilitar el acceso a un piso es esencial para reanimar las perspectivas electorales del Partido Laborista. Ahora mismo, el Gobierno parece encaminado a incumplir por un tercio su objetivo de construir 1,5 millones de viviendas, en parte porque los promotores residenciales británicos sufren un estrechamiento de sus márgenes.
Al estimular la demanda, Help to Buy fue responsable de alrededor del 15% de las viviendas nuevas construidas en Inglaterra durante la vigencia del programa, según un análisis del Gobierno publicado en septiembre. Las acciones de MJ Gleeson, empresa de Sheffield especializada en viviendas asequibles para compradores primerizos, subieron un 20% el lunes ante la esperanza de que la historia se repita.
Pero el visto bueno de los inversores probablemente exagera las virtudes del plan y resta importancia al carácter cíclico del sector de la construcción. En 2013, la economía estaba saliendo de una recesión, la demanda era débil y los tipos de interés se encontraban cerca de mínimos históricos. Aun así, el máximo de viviendas terminadas con Help to Buy apenas igualó los de ciclos anteriores. El propio informe del Gobierno reconoce que el impulso a la oferta se desvaneció tras el efecto inicial.
Hoy, los elevados costes de financiación, la inflación de los materiales y los obstáculos urbanísticos hacen que construir deje de ser rentable en buena parte de Inglaterra. Además, los promotores tendrán que pagar para adherirse a Your First Home. Por el lado de la demanda, los elevados tipos hipotecarios limitarán la participación. Como señaló en 2019 la Oficina Nacional de Auditoría británica, muchos de los hogares beneficiados por este tipo de programas podrían permitirse comprar una vivienda de todos modos.
En última instancia, las subvenciones a la demanda inflan los precios y empeoran la asequibilidad para quienes todavía no han conseguido comprar su primera casa. La solución que ha defendido el propio primer ministro, poner en marcha “el mayor programa de construcción de vivienda municipal desde la posguerra”, tendría una capacidad de transformación mucho mayor, especialmente si el Gobierno comprara y rehabilitara inmuebles existentes además de construir otros nuevos. Sin embargo, los 39.000 millones de libras (unos 46.000 millones de euros) asignados hasta ahora para una década equivalen aproximadamente a una décima parte de lo que supondría un plan ambicioso. Burnham dice lo que hay que decir, pero su última gran idea para la vivienda parece un refrito.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.