Kenta Kon, el hombre de números que guardará el puesto al heredero de Toyota
La firma japonesa entrega el timón a su exjefe financiero en un momento de márgenes estrechos, y un tablero geopolítico cada vez más imprevisible


Kenta Kon (Japón, 57 años) no parece el tipo de persona por la que uno se pelearía por sentarse a su lado en una mesa. Sí, en cambio, alguien a quien se le confiarían sin dudar la cartera, las llaves del coche, las de casa y todo lo que hiciera falta. Es el hombre de los números, el directivo metódico que sucederá a Koji Sato, el hombre de los coches, al frente de Toyota.
Su nombramiento como consejero delegado de la compañía se hará efectivo el próximo 1 de abril. Sato llevaba al frente desde 2023, y pasará a desempeñar el cargo de vicepresidente. La compañía ha justificado el relevo como una manera de “acelerar la toma de decisiones de la dirección en respuesta a los cambios en el entorno interno y externo”, en un momento marcado por la presión financiera y las tensiones geopolíticas.
Kon, procedente del área de finanzas, refuerza la idea de una etapa marcada más por los números que por la épica del producto. James Hong, jefe de investigación de movilidad de Macquarie, señala que, si bien el producto siempre ha sido la principal prioridad de Toyota, el nombramiento probablemente refleja una necesidad creciente de tomar decisiones “no automotrices”. “Kon tiene más experiencia gestionando cuestiones financieras de la empresa que Sato, que venía del lado del desarrollo de producto”, afirma.
El movimiento también encaja en un plan de sucesión diseñado para allanar el camino a Daisuke Toyoda, hijo de Akio Toyoda, de 69 años, presidente del grupo y figura central de la compañía. Con 37 años, el heredero de la saga ocupa actualmente el cargo de vicepresidente sénior de la división de software y movilidad. De esta manera, utilizando las palabras del diario Japan Times, Kon sería un “teniente de confianza”.
El relevo coincide, además, con la opa de exclusión lanzada por Toyota Motor sobre Toyota Industries, una operación que ha encontrado la oposición del fondo activista Electric Investment Management. Este inversor sostiene que la oferta infravalora la empresa, y ha convertido la operación en una prueba de fuego para las reformas del gobierno corporativo en Japón, tradicionalmente opaco y dominado por estructuras cruzadas de poder.
La transición en la cúpula llega también en un contexto de deterioro de resultados. En los nueve primeros meses del ejercicio fiscal de 2026, Toyota obtuvo un beneficio de tres billones de yenes (unos 16.000 millones de euros, al cambio actual), una cifra que supone un retroceso del 26,1% respecto al mismo periodo del año anterior. Parte de este enfriamiento se explica por el impacto de los aranceles estadounidenses y por el aumento de los costes en un entorno global cada vez más fragmentado.
La historia de Kon es la de un ejecutivo formado íntegramente dentro de la compañía. Estudió economía en la Universidad de Tohoku y, en 1992, un año después de graduarse, entró a trabajar en Toyota. Fue su primer empleo. Desde entonces, toda su carrera ha transcurrido dentro del grupo.
Durante la década siguiente fue ascendiendo por las áreas de contabilidad y finanzas, donde construyó una reputación basada en el rigor, la disciplina presupuestaria y una obsesión casi artesanal por los números. En 2009 dio un salto decisivo al ser nombrado secretario personal de Akio Toyoda. Tras esa etapa, regresó al área financiera como número dos de la división de contabilidad, antes de ser designado responsable de varias áreas del grupo.
En 2020, Kon reemplazó a Koji Kobayashi como director financiero, en pleno estallido de la pandemia de covid-19, cuando la economía global se paralizó y las ventas de automóviles se desplomaron. Dos años más tarde, fue uno de los tres directivos ascendidos a los nuevos puestos de vicepresidentes ejecutivos, lo que alimentó las especulaciones sobre una futura sucesión.
Beneficios récord
Como director financiero, Kon estuvo al frente de las cuentas en el ejercicio cerrado en marzo de 2024, cuando Toyota logró beneficios récord pese a la creciente competencia de fabricantes de eléctricos como Tesla o BYD. El dato es relevante: mientras muchos rivales sufrían para adaptarse al coche eléctrico, Toyota seguía ganando dinero gracias, sobre todo, al tirón de sus modelos híbridos.
Su paso posterior por Woven, la filial creada para desarrollar software y tecnologías de movilidad avanzada, refuerza esa misma lógica: usar esa fortaleza financiera para ponerse al día en los terrenos donde la compañía va más retrasada. “Tenemos mucho que aprender de Tesla y de otros referentes de la industria en materia de conducción autónoma”, reconoció Kon en una entrevista.
Según ha contado ahora, cuando le comunicaron que sería nombrado consejero delegado, se quedó durante unos segundos pálido, incapaz de reaccionar. En su primer mensaje tras el anuncio, dejó claro el enfoque que pretende imprimir a esta nueva etapa: habló de construir “una estructura sólida de ganancias”, de abrir nuevas vías para que los equipos puedan asumir “desafíos valientes” y de preparar a la compañía para escenarios adversos. También insistió en la necesidad de trabajar más duro, reforzar una cultura corporativa más ágil y reducir inercias en una organización históricamente acostumbrada a moverse con cautela.
Toyota sigue siendo hoy el mayor vendedor de automóviles del mundo. Pero esa posición empieza a mostrar grietas. La presión más inmediata llega desde China, donde los fabricantes locales aceleran su ofensiva en el vehículo eléctrico con precios agresivos y ciclos de innovación cada vez más cortos. Ha sido en ese terreno donde la estrategia liderada por Sato ha evidenciado mayores debilidades. Y es ahí, precisamente, donde Kon deberá demostrar si su perfil financiero basta para sostener –o reinventar– el liderazgo industrial de Toyota en la nueva fase del sector.
Un coche normalito
Mientras que Koji Sato, apasionado del automóvil, es propietario de un Toyota AE86, un modelo de culto entre los aficionados, y defensor del regreso del Celica, Kon se declara fan de los monovolúmenes y reivindica modelos funcionales como el Toyota Noah.