El empuje para meter Space X en los índices se basa en el ‘FOMO’
Abrir las compuertas llevaría a los ahorradores a subvencionar empresas sin contrastar
Los mercados de Bolsa están desesperados por nuevos titanes, y Elon Musk lo sabe. Space X está intentando entrar a la velocidad de la luz en los índices principales una vez complete su oferta pública de venta (OPV). Una inclusión más rápida ampliaría el acceso a un grupo mucho más amplio de inversores, lo que ayudaría a estabilizar un debut bursátil que podría superar el billón de dólares. Pero hay razones más poderosas para que los guardianes mantengan su postura.
El atractivo de Space X es evidente. Su rápida incorporación a amplias cestas de acciones, tal y como informa The Wall Street Journal, atraería una demanda insensible al precio por parte de fondos de pensiones y de otros tipos que imitan los índices de referencia gestionados por MSCI, Nasdaq y S&P Global. Entre opciones, futuros y productos cotizados, el valor de mercado vinculado al ecosistema del S&P 500 alcanzó por sí solo unos 280 billones en 2024, calcula su diseñador.
Los detractores del sistema llevan mucho tiempo quejándose de la pérdida de dinamismo. La edad media de los nuevos emisores de acciones en 2025 era de 12 años, aproximadamente un tercio más que la media histórica. Las empresas emergentes prometedoras permanecen en el ámbito privado más tiempo, respaldadas por una vasta maquinaria de capital privado, como demuestran, por ejemplo, el desarrollador de software Databricks y el procesador de pagos Stripe.
En respuesta a ello, se argumenta que los gestores de índices deberían estar deseosos de dar la bienvenida a los recién llegados para refrescar el conjunto y ofrecer a los inversores habituales acceso a lo mejor de lo que hay disponible (es el miedo a perderse algo, FOMO). Pero la sangre nueva suele tener un precio alto. Un índice de las OPV de Estados Unidos ha subido un 120% desde 2013, por debajo del rendimiento del S&P 500, que supera el 450%. Las acciones creadas en las grandes oleadas de OPv también ofrecen rendimientos a largo plazo especialmente débiles en relación con el mercado, según las investigaciones académicas.
Las normas existentes ralentizan intencionadamente el proceso. Los índices más importantes de S&P Global obligan a las empresas a acumular un historial, incluyendo beneficios, antes de que se pueda considerar su inclusión. El Nasdaq 100 quiere que los debutantes lleguen meses antes de su reorganización anual y soporten un periodo de prueba de tres meses antes de ser considerados aptos.
Nasdaq sopesa permitir que algunos se incorporen tras solo 15 sesiones bursátiles y, quizá, ampliar el índice temporalmente en vez de expulsar a uno de los integrantes actuales. El índice de referencia total del mercado de Estados Unidos de S&P ofrece una inclusión más rápida para las grandes OPV con liquidez.
Pero abrir verdaderamente las compuertas convertiría la amplia franja de ahorradores constantes en cazadores de impulso, lo que les llevaría a subvencionar empresas de moda, pero sin contrastar. Una llegada de 1 billón de dólares apenas necesita ayuda para ganar popularidad.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías