Carnavaleros de Cádiz: girar como unos ‘rock stars’, pero sin que les cunda para vivir de ello
Chirigotas y comparsas realizan decenas de actuaciones con llenos por toda España, pero solo unos pocos han conseguido hacer de ese arte su trabajo


A las horas en las que se publican estas líneas, el Carnaval de Cádiz se despereza para estallar en la calle. El telón del Gran Teatro Falla ha caído definitivamente rozando el alba, tras más de un mes de concurso trepidante: 123 agrupaciones, cuatro pases y solo una ganadora por modalidad. Para la mayoría de los grupos el trasiego durará solo un poco más, lo que dé de sí ese entrópico Carnaval callejero. Pero para un escogido número de carnavaleros el jaleo comienza verdaderamente ahora. Tocan las giras de meses por toda España, los teatros llenos, el fenómeno fan hasta tatuado en la piel. Suena a vida de estrella del rock, salvo por un problema: a muy pocos les cuadran los números para vivir de ello.
Se cuentan con los dedos de una mano las agrupaciones del Carnaval que vivirán esas giras a lo largo de lo que les queda de año, como asegura Francis Sevilla, presidente de la Asociación de Autores del Carnaval y estudioso de la fiesta. En esa mano están los comparsistas Jesús Bienvenido y Antonio Martínez Ares o el chirigotero José Luis García Cossío, Selu, este año retirado del concurso, pero con gira anunciada. Los tres son autores de afamadas agrupaciones con marchamo de calidad y éxito, han conseguido vivir de su arte, aunque con tantos peros que ni siquiera el resto de miembros de sus grupos pueden dedicarse en exclusividad a ello. Sevilla lo resume de una forma cruda: “Existe la idea de que en el Concurso las que triunfan se vuelven ricas y es todo lo contrario. De las 14 agrupaciones que han pasado a la final, los componentes que, al final, meten 5.000 o 6.000 en casa limpios son pocos”.
Un batiburrillo de factores se entrevera para que “el Carnaval siempre sea la hermana pobre de las artes”, como reflexiona El Selu, que a finales de mes estrena junto a su chirigota la producción Universo Cádi. “Es como si tuviese una maldición, no encaja en lo musical ni en lo interpretativo”, prosigue el afamado autor. Él este año dio el campanazo meses antes del arranque del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval cuando anunció que se retiraba del certamen después de más de 30 años. “Fue por salud mental”, apunta el chirigotero. Porque la presión de calidad que ejerce el Falla con las agrupaciones potentes es tan mayúscula como variable puede ser la respuesta del público.
“El Carnaval es una lotería, cuando nos presentamos no sabemos lo que va a pasar. Un año le toca a uno, otro, a otro. Ha habido años que he tenido 40 bolos y otros que 10”, explica Jesús Bienvenido, que este año firma DSAS 3, una aplaudida crítica al sistema sanitario español y, especialmente, andaluz. Aunque llegar a ese sorteo no es, precisamente, gratis. Cada agrupación, en la medida de sus posibilidades, alimenta un sector de artesanos del Carnaval que lleva más de una década en crecimiento: maquilladores, sastres, escenógrafos y hasta iluminadores. Por grupos, son las comparsas —con sus tipos o caracterizaciones más cuidadas— y los coros —por tener, además, más componentes— los que más dinero invierten. Sevilla estima que se invierte una media de 500 euros por componente. Bienvenido habla de una horquilla de inversión en toda la puesta en escena que va desde los 12.000 hasta los 30.000 euros: “Los vestuarios del Carnaval superan con creces a los de los mejores espectáculos”.
Bienvenido, como Martínez Ares, ha llegado sobradamente a la Final con evidente éxito, después de que ya el año pasado lograse el primer premio de su modalidad con Las ratas. Fue un año tan redondo que, pese a que el grupo pensaba hacer solo una gira de diez actuaciones, siguió haciendo más a lo largo del año. Este 2026 tiene actuaciones ya cerradas para los próximos días en Granada, Sevilla, Córdoba y Málaga, además de lo que venga. Aunque primero tocará disfrutar de la calle en Cádiz, donde cazarles en vivo será toda una experiencia: “Primero lo vivimos como una fiesta, luego como un trabajo”.
Tanto para él como para todas las chirigotas, coros, cuartetos y resto de comparsas, llegar a la Final ya es un espaldarazo económico. Primero, porque cada corte garantiza un montante económico —de los 500 euros por participar a los 25.000 que consiguen los coros por ganar se mueve la horquilla—. Segundo, porque los autores también reciben dinero del Ayuntamiento y de las televisiones por la cesión de derechos. Y tercero, porque el mero hecho de llegar al último corte ya hace que haya ayuntamientos que se interesen por querer contratar a esos grupos, especialmente en el caso de las comparsas, las más demandadas, seguidas de las chirigotas. Nada más terminado el concurso, hay agrupaciones que se internan en días vertiginosos de rutas por ciudades cercanas, en los que realizan varios pases al día —cuadrados en las horas— por una media de unos 4.000 euros por actuación, como explica el alcalde de una localidad gaditana que ha cerrado uno de esos pases para su pueblo.
Una SL carnavalera
Bienvenido regresó a la fiesta el año pasado, tras un parón desde 2017 y un triple salto mortal —pandemia mediante— que salió bien. El artista, profesor de profesión, decidió pedir una excedencia en 2019 para probar a vivir de su arte como compositor e intérprete. “Llevo siete años manteniéndome a base de mucho trabajo. Soy un artista pequeñito que hace teatro musical”. A su vuelta, ya tenía claro que no quería para su agrupación esas rutas maratonianas: “Hemos intentado cuidarlo, que no hubiese una actuación por día porque le da calidad a lo que hacemos y la gente lo recibe de una forma más profesional”. No es la única señal de profesionalización. Tanto El Selu como él girarán con productoras de confianza, especializadas ya en la fiesta gaditana y que trabajan con más grupos, como Vertical Eventos o Postmedia Eventos.
Ese cuidado también engloba a lo económico, como detalla Bienvenido: “Lo tomamos como un trabajo y el que no es autónomo se da de alta. Somos muy rigurosos desde el punto de vista legal”. No es el único, desde que hace una década Hacienda pusiese el foco sobre las agrupaciones y cómo facturaban sus ingresos. Después de aquella fiscalización, hubo grupos que optaron por constituirse en asociaciones, otros que se agruparon como autónomos y unos que decidieron, directamente, constituirse en Sociedad Limitada. Es justo lo que hizo El Selu: “Me gusta dormir tranquilo, aunque pago mucho más”. Con todo, solo son ellos, autores de afamado renombre, los que han conseguido vivir de su arte. Y porque lo compaginan con más actividades creativas, como la de compositores o guionistas. “Yo estuve 17 años de guionista con Los Morancos. Ahora solo me dedico a esto y tengo varios proyectos entre manos, le voy a tener que quitar la matita de perejil al San Pancracio”, bromea El Selu.
La web de la comparsa de Martínez Ares —con quien este periódico ha intentado ponerse en contacto varias veces sin éxito— ya anuncia 28 actuaciones de aquí al próximo 25 y 26 de abril, que serán en el Teatro La Latina de Madrid por 32 euros la entrada. De todos los apartados de su sitio, dedicado este año a su apuesta llamada Los Humanos, destaca sobremanera el apartado Tatus, donde se alojan decenas y decenas de fotos de tatuajes que se han hecho fans de su comparsa. Bienvenido también constata de primera mano que el fenómeno fan existe: “Con mi espectáculo [El Rámper, que realiza en solitario] lo he visto en Extremadura, País Vasco, Madrid. La tele hace que ocurra eso del fenómeno fan. Lo vemos como un escaparate para que la gente nos conozca y llegue el mensaje”, explica el comparsista.
Alejado ya de la presión del concurso, El Selu no ve la hora de estrenar su Universo Cádi. Lo hará en el mismo teatro, el Falla, en el que peleó y ganó tantos primeros premios. La hipótesis es tan loca como creíble: “Trump quiere repoblar el universo con diez personajes de la chirigota. Se verá cómo están ahora, años después”, explica García Cossío, en referencia a sus marujas, borrachos o pesados que hicieron mítica a su chirigota. En su divertida y arriesgada empresa le seguirán el resto de miembros de su chirigota en una gira que se prevé larga. “Cogerán días, hacen malabares como siempre para poderlo compatibilizar con sus trabajos”, explica el chirigotero. Todo sea por sostener el bello espejismo de parecer esas estrellas del rock que, por ahora, no son.