El ‘America first’ deja atrás a las petroleras europeas
Exxon y Chevron cuentan con el respaldo de la Casa Blanca en la diplomacia de los recursos

Shell, BP y TotalEnergies tienen un pequeño problema. Desde el comienzo del año, las estadounidenses Exxon y Chevron han subido más de un quinto, mientras que BP y Shell solo lo han hecho un 13% y un 5%, respectivamente.
La diferencia de valoración entre las grandes petroleras de EE UU y las europeas ha sido siempre muy marcada, incluso cuando mejor les ha ido a estas. Factores técnicos como la mayor profundidad de los mercados de capitales de EE UU y estrategias más claras y centradas en el petróleo lo explicaban.
Pero ahora, Shell, BP y Total cotizan a 12 veces las ganancias anuales, y Exxon y Chevron están más de un 90% por encima, a 24. Las de EE UU están menos expuestas a los márgenes más débiles del gas natural internacional, tienen operaciones comerciales menos volátiles y balances más sólidos. Los precios del crudo también se han mantenido por encima de los 60-65 dólares por barril, lo que fomenta nuevas perforaciones de esquisto en EE UU.
Pero hay más. Tras la captura de Nicolás Maduro, Donald Trump instó a las petroleras de EE UU a ayudar a reactivar las vastas reservas del país. No es tanto que se lancen a Venezuela –algo que no ven viable–, pero la señal de que Washington las respaldará abiertamente a en la diplomacia de los recursos da un nuevo giro a lo que ahora es el principal acontecimiento del sector: dónde están los nuevos puntos calientes de producción y quién los va a conseguir. Con 25 años de reservas probadas y probables, estima WoodMac, Exxon tiene una gran ventaja sobre Shell, que tiene 15. También espera aumentar la producción de petróleo y gas en un 20% en 2025-30; Shell espera un crecimiento mínimo.
El proceso plurianual de Shell para reducir costes y deuda sigue resultando. En el último trimestre, la generación de efectivo permitió un alza del 4% en el dividendo y otra recompra de acciones por 3.500 millones de dólares. Pero el debilitamiento del comercio y los químicos también supuso que los beneficios del trimestre no alcanzaran las expectativas y fueran un 11% inferiores a los de 2024. Shell podría hacer alguna fusión. Pero perdió el tren en opciones plausibles como Galp, y puede que también lo haya hecho con BP. La falta de otras opciones obvias parece ser otra razón para el relativo pesimismo de los inversores.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías