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Quién gana y quién pierde en las petroleras de Wall Street tras la intervención en Venezuela

Las empresas de refino y equipamiento de pozos se disparan; las de extracción no convencional bajan en Bolsa

Donald Trump en la refinería Andeavor (Dakota del Norte) en 2017.White House

La injerencia de EE UU en Venezuela genera controversia incluso entre sus teóricos mayores beneficiados, la industria petrolera. Desde que las fuerzas de élite estadounidenses capturaron al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro el sábado pasado, la incertidumbre ha impulsado el precio del crudo (Brent) casi un 5%, a 63 dólares el barril. Es un tímido repunte dentro de una referencia que arrastra en los últimos años bajadas de precio estructurales, ante el aumento de la oferta en países como EE UU o Brasil. Los expertos apuntan que el impacto de la operación en Venezuela es aún incierto, pero la Bolsa sí ha llegado a las primeras conclusiones: mientras algunos sectores de la industria petrolera han disfrutado de una semana de bonanza, otras empresas encajan caídas.

De momento, algunos vencedores del pulso en torno a Venezuela están muy lejos del país caribeño. Son las refinerías instaladas en EE UU, con un repunte de casi un 9% desde el ataque, el sexto mejor sector en el S&P 500 en ese período hasta el cierre europeo el viernes. Valero Energy sube casi un 12% y Phillips 66, por encima del 9%.

“Las refinerías estadounidenses con instalaciones de alta complejidad están muy bien posicionadas para comprar estos barriles más baratos, y entregar derivados con rendimientos muy altos (gasolina, diésel y combustible para aviones)”, dijo UBS en una nota a sus clientes tras la captura de Maduro. Las refinerías del Golfo de México están diseñadas para procesar crudo denso, típico de Venezuela, con alto contenido de azufre y más parecido al asfalto que a un líquido.

Se trata de instalaciones que ya fueron adaptadas en los años noventa, cuando EE UU compraba grandes volúmenes de petróleo al país caribeño. Con la caída de las importaciones durante el régimen chavista que ha regido el país en los últimos 25 años, esas refinerías pasaron a importar crudo de Canadá, de precios más altos debido a la extracción no convencional.

Los proveedores de los equipamientos para la extracción son otra industria beneficiada en Bolsa por la intervención. Desde el ataque, el sector apunta unas ganancias en torno al 9%. Schlumberger, una compañía que da servicio a casi toda la cadena de valor de un yacimiento, repunta casi un 12% ante la expectativa de la reconstrucción de las instalaciones de extracción en Venezuela. Similar revalorización registra su competidora Baker Hughes. Halliburton sube el 15%.

Trump ha declarado que la industria petrolera estadounidense invertirá 100.000 millones en el país. Venezuela tiene las mayores reservas del mundo, pero la falta de inversión tras la nacionalización en los años 2000 y las sanciones de EE UU han hundido la producción en dos tercios en los últimos 25 años. “Con una inversión limitada y en las condiciones adecuadas, la producción puede recuperarse”, ha afirmado Iván Sandrea, ex consejero delegado de la petrolera mexicana Sierra Oil and Gas, a Bloomberg.

Por su parte, los grandes nombres del sector apenas se han inmutado. Chevron, la única estadounidense que opera Venezuela, ConocoPhillips y Exxonmobil suben en torno al 3%. Las europeas Repsol y Eni, también presentes en el país caribeño, se han mantenido planas. Se trata de empresas integradas, con actividades que abarcan desde la exploración y producción hasta el refino y la comercialización en el surtidor.

Mala semana para el ‘fracking’

Por el contrario, las firmas especializadas en fracking —la agresiva técnica de extracción desde la roca que ha llevado a EE UU a ser el primer productor de petróleo del mundo—, están entre los perjudicados. Devon Energy, Diamondback y APA cayeron más del 20% en Bolsa en la primera sesión después de la captura de Maduro.

Popularizado hace menos de dos décadas, el fracking es una técnica más cara, que deja de ser rentable si el petróleo baja del rango de los 50 o 60 dólares. La bajada de precios de los últimos años han provocado, de hecho, el cierre de decenas de pozos. Estas empresas no pueden competir con el petróleo venezolano, mucho más barato. Robert Auers, analista de la consultora energética RBN Energy, estima que unos pocos cientos de miles de barriles diarios adicionales pueden “presionar de forma significativa los precios a la baja”.

La preocupación del sector del fracking la señala como nadie uno de sus directivos en una declaración anónima al Financial Times: “Si el Gobierno de EE UU empieza a ofrecer garantías a las petroleras para producir o aumentar la producción de crudo en Venezuela, voy a estar muy cabreado”.

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