Europa puede salvar partes del orden mundial
Los movimientos de Trump han llevado a algunos a descartar la justicia global: son demasiado pesimistas

Pueden hablar todo lo que quieran sobre sutilezas internacionales… pero vivimos en... el mundo real… que se rige por la fuerza, que se rige por la coacción, que se rige por el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo que han existido desde el principio de los tiempos”. Stephen Miller dio la semana pasada una expresión cruda de la visión de que la justicia global es un cuento de hadas, tras el ataque de Donald Trump a Venezuela y las amenazas de apoderarse de Groenlandia. Mientras que el subdirector de estrategia política del presidente estadounidense parecía deleitarse con la idea, a otros les preocupa que EE UU esté destruyendo el llamado orden basado en reglas.
El sistema de leyes y normas internacionales de la posguerra está contra las cuerdas. Recibió un gran golpe como resultado de la invasión rusa de Ucrania en 2022, el acoso de China a sus vecinos y, ahora, con Trump haciendo alarde de su fuerza. El presidente estadounidense incluso dijo la semana pasada: “No necesito el derecho internacional”.
Pero eso no significa que el orden global esté totalmente muerto. Otros países, especialmente en Europa, pueden salvar algo de él, particularmente si fortalecen sus músculos. Incluso Estados Unidos puede llegar a valorarlo de nuevo eventualmente.
La noción de que los Estados poderosos obligan a los más débiles a cumplir su voluntad es antigua. El historiador griego Tucídides escribió en el siglo V a. C.: “Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”.
Pero un linaje antiguo no hace que una teoría sea correcta. Aunque los Estados a menudo actúan por interés propio, esto no es una ley de la naturaleza, y mucho menos una de moralidad.
Para empezar, los países a menudo han llegado a la conclusión de que les conviene, por un interés propio ilustrado, negarse a sí mismos la libertad de desatar su poder sobre otros, sabiendo que la anarquía también puede ser mala para ellos. Además, los Estados a veces han adoptado la postura de que deben perseguir la democracia, la libertad, los derechos humanos y la justicia, además de su propio interés.
Fueron tales visiones las que condujeron al sistema de leyes, normas e instituciones internacionales en la era posterior al fin de la Segunda Guerra Mundial. Aunque este periodo no fue de paz perpetua, su relativa calma ayudó a crear mejores condiciones de vida para muchas personas.
Dicho esto, dependía del apoyo de EE UU. Ahora que la mayor superpotencia del mundo ha abandonado el sistema, será mucho más difícil evitar una lucha de “todos contra todos” donde impera la ley del más fuerte
China no va a ser de mucha ayuda. El segundo estado más poderoso del mundo está apoyando la invasión rusa de Ucrania. También quiere apoderarse de Taiwán, ha estado amenazando a Japón, ha tenido varios enfrentamientos fronterizos con la India y está intentando dominar el Mar de China Meridional.
La Unión Europea es el único organismo que podría ser capaz de salvar partes del orden mundial, especialmente si logra reunir a las llamadas potencias medias como Australia, Brasil, Canadá, India, Indonesia, Japón, México, Corea del Sur, Turquía y Reino Unido. La UE es la segunda economía más grande del mundo. Si se incluyen estos otros países, su producción económica combinada el año pasado fue de 44 billones de dólares, más de un 50% superior a la de Estados Unidos.
Es cierto que la reacción de Europa ante la ruptura de normas de Trump ha sido débil. La mayoría de los líderes europeos se negaron a criticar su acción militar en Venezuela. Y aunque varios emitieron un comunicado respaldando el derecho de Groenlandia a decidir su propio futuro, no mencionaron al presidente de EE UU, a pesar de que Groenlandia es parte de Dinamarca, un miembro de la UE.
Es fácil ver por qué Europa ha optado por no responder con más firmeza. Necesita desesperadamente que Trump se mantenga al lado de Ucrania. Si él obliga a Kiev a aceptar un acuerdo miserable con Rusia, la propia seguridad de Europa se verá amenazada. La mejor estrategia de Europa es intentar conseguir un final decente para la guerra de Ucrania lo más rápido posible, para que ya no dependa tanto de Washington. La ironía es que necesita el músculo estadounidense para lograrlo. Por ello, tuvo sentido que el Reino Unido ayudara la semana pasada a Estados Unidos a confiscar un petrolero sancionado que navegaba con bandera rusa. De hecho, los europeos deberían esperar que Trump aumente la presión sobre Moscú ahora que le ha tomado el gusto a imponer su peso.
Europa también necesita desarrollar su propio músculo militar para que Rusia, China y Estados Unidos no puedan decirle qué hacer. Aunque algunos Estados como Alemania están empezando a hacerlo, llevará años. Muchos países aún no se dan cuenta de la necesidad de una acción urgente.
Mientras tanto, Europa y otros países tendrán que sufrir, como escribió Tucídides. Pero aún no están indefensos. Para empezar, pueden hacer acuerdos entre ellos para promover bienes comunes. El planeado acuerdo comercial entre la UE y el club Mercosur de naciones sudamericanas, que recibió un visto bueno provisional el viernes, es un buen ejemplo.
La decisión de Trump la semana pasada de retirar a Estados Unidos de una serie de organizaciones internacionales, que cubren temas como el Estado de derecho, el cambio climático y el comercio, también podría ser una oportunidad para que la UE y las potencias medias trabajen juntas para llenar el vacío. Incluso podrían llegar a encontrar causas comunes con China en algunos temas, como la lucha contra el cambio climático.
Además, Trump no es un dictador y la política exterior de EE UU no está grabada en piedra. Algunos miembros de su Partido Republicano están descontentos con las amenazas de invadir Groenlandia, temiendo que esto socave la alianza de la OTAN, favorezca a Rusia y China y, por tanto, debilite a Estados Unidos. Incluso el secretario de Estado Marco Rubio ha dicho que preferiría obtener Groenlandia sin usar la fuerza militar.
Aunque la popularidad del presidente aumentó tras la operación venezolana, es probable que los republicanos pierdan el control de al menos la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de periodo en noviembre, según los mercados de apuestas. Si es así, el poder de Trump se vería disminuido. En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno británico imprimió carteles con el eslogan “Mantén la calma y sigue adelante” (Keep Calm and Carry On). Europa bien podría adoptar hoy el mismo lema.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Pierre Lomba, es responsabilidad de CincoDías.