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Las claves
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Las claves: Francia y España, unidas por la ausencia de presupuestos

La pregunta que queda en el aire es si un Ejecutivo puede gobernar sin cuentas públicas

Francia y España, además de por una pobre conexión energética y la dieta mediterránea, están unidas por un factor coyuntural que en ambos casos está cogiendo un aire a estructural: la falta de presupuestos por el bloqueo político. Mientras que en España los gobiernos de Pedro Sánchez ya han dejado caduco el récord de las cuentas de Cristóbal Montoro, al otro lado de los Pirineos, el Elíseo ha visto desfilar –e, incluso, dimitir y volver– a varios jefes del Ejecutivo en los últimos meses, y esta semana acordó prorrogar sus presupuestos para no entrar en el nuevo año sin cuentas públicas. Las anteriores tuvieron que ser también prorrogadas y aprobadas, no sin dificultad, más tarde de lo que deberían. Y el bloqueo político de ninguno de los dos países tiene visos de mejora. La pregunta que queda en el aire es, primero, si un Ejecutivo puede gobernar sin cuentas públicas, que son, en el fondo, la medida más importante de cada año. Y, segundo, hasta cuándo van a permitir los mercados esta situación. En eso España tiene una ventaja: crece con fuerza suficiente como para que el bloqueo no preocupe a la mano invisible. Pero eso puede cambiar con relativa rapidez.

El siguiente gran negocio de Musk aguarda su salida a los parqués

De SpaceX es conocido su afán por privatizar la exploración espacial, esa que suena a Guerra Fría y carrera cara pero sin retorno económico. Y a su dueño, Elon Musk, además de por sus excentricidades, se le conoce sobre todo por Tesla, un pionero en la movilidad eléctrica que afronta ahora una competencia feroz. Sin embargo, la verdadera joya de la corona –o, al menos, la que tiene más potencial– es el negocio de satélites detrás de SpaceX y su servicio de internet satelital. En ese segmento, la firma –que aspira a ser la salida a Bolsa más grande de la historia– tiene poco menos que un monopolio, y mucho recorrido para seguir creciendo.

Los peces pequeños aguardan su momento

Los analistas esperaban que los valores pequeños –small caps– fueran las estrellas del año que cierra, pero se equivocaron (si tuvieran siempre razón, tendrían un fondo, o una granja retirada de la agitada vida de la City). Y vuelven este año a la carga: la premisa del anterior era que el mercado estaba poniendo demasiados huevos en una cesta sobrevalorada, dominada por las tecnológicas, y que los pequeños valores tenían un potencial real, más allá de la necesidad de diversificación. Para este ejercicio, la premisa es parecida, pero con las banderas rojas ondeando con más fuerza si cabe sobre las big tech. No sería descartable que, un año más, las tecnológicas decepcionen a los más escépticos con ellas, pero, por si acaso, mejor fijarse también en peces algo más pequeños.

La frase

Estamos en lo más profundo de Gaza y nunca abandonaremos Gaza
Israel Katz, ministro de defensa de Israel

La cesta navideña, una lección de comportamiento económico

La Navidad es una fecha marcada en rojo en los calendarios de los productores y distribuidores alimentarios y que supone que, mientras la gran mayoría descansa y celebra, ellos afrontan un reto logístico mayúsculo. En el otro lado de la línea de producción está el consumidor, ese que, otra vez –y mira que este año no iba a ocurrir– ha vuelto a dejar las compras para el último momento y resulta que la centolla ya vale casi como un centímetro cuadrado en Madrid. La cesta navideña es una lección en miniatura sobre la gestión de un bien escaso (y perecedero). Normalmente gana el que compra antes, aunque el precio a pagar sea congelar el producto. Pero el cortoplacista que llega con el marisco fresco, casi vivo, puede obtener un extra de sabor por su valentía.

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