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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Una adquisición de BP es a la vez atractiva y desalentadora

La petrolera pública de Abu Dabi, Adnoc, sopesó hace poco lanzarse a por la firma británica

BP
Gasolinera de BP en Liverpool.PHIL NOBLE (REUTERS)

Para cualquier asesor en fusiones ambicioso, es obvio el atractivo de proponer a los clientes una posible compra de BP. El grupo energético, valorado en 110.000 millones de dólares, está barato en comparación con sus rivales, y su nuevo CEO aún está aprendiendo el oficio. También cuenta con activos que pueden resultar atractivos para compradores ricos en efectivo como Abu Dhabi National Oil Company (Adnoc), que hace poco sopesó la posibilidad de lanzarse a por la firma británica, informó Reuters el jueves citando fuentes cercanas. Otros posibles pretendientes son la noruega Equinor o la estadounidense ConocoPhillips. Pero las preocupaciones antimonopolio y de seguridad nacional son un factor disuasorio.

Las deprimidas acciones de BP la convierten en un objetivo apetecible. Cotiza a menos de 4 veces su flujo de caja previsto para los próximos 12 meses, por debajo de rivales europeos como Shell, Equinor y TotalEnergies. Gigantes estadounidenses como Exxon, Chevron y ConocoPhillips cotizan al doble del múltiplo de BP.

La ambición del anterior CEO, Bernard Looney, de pasar a fuentes de energía más ecológicas se vio frenada por la crisis energética y la subida de los tipos. Cuando Looney dimitió abruptamente en septiembre, la incertidumbre sobre el rumbo de BP agravó su vulnerabilidad. El enfoque del nuevo jefe, Murray Auchincloss, de seguir como hasta ahora, no sugiere un cambio inmediato en la suerte de la empresa.

BP también cuenta con activos atractivos. Por ejemplo, Adnoc necesita más gas para cumplir las ambiciones de Emiratos de autoabastecerse a nivel nacional, al tiempo que exporta gas. BP espera suministrar 25 millones de toneladas métricas de gas natural licuado al año para 2025, mientras sus clientes actuales podrían ser una valiosa salida para EAU, que aspira a duplicar con creces su capacidad de producción de GNL. El reciente interés de Adnoc por grupos industriales europeos como el alemán Covestro también demuestra su apetito por acuerdos ambiciosos. Por su parte, Equinor comparte con BP un objetivo similar de gasto no petrolero, mientras que ConocoPhillips es una de las pocas empresas de EE UU que no ha derrochado en adquisiciones nacionales.

Pero cualquier candidato se enfrentaría a grandes obstáculos. La invasión de Ucrania y las prisas por encontrar fuentes alternativas de gas han puesto de relieve la situación crítica de los proveedores de energía. Gran Bretaña también se ha convertido en un destino más impredecible para los compradores extranjeros, como demostró recientemente el Gobierno del país al impulsar una legislación para impedir que un consorcio respaldado por EAU comprara el diario The Telegraph. Gran Bretaña podría rescindir las licencias de petróleo y gas de BP en el país si un nuevo propietario no deseado se hiciera cargo. Mientras, los reguladores antimonopolio de la UE examinarían los efectos de cualquier adquisición sobre la competencia. Incluso unos compradores europeos o estadounidenses podrían enfrentarse a objeciones.

Cualquier comprador que confíe en superar estos obstáculos se enfrentaría, no obstante, a un largo periodo de limbo, lo que incitaría a otros grupos petroleros a intervenir. Por ahora, una adquisición de BP puede funcionar mejor sobre el papel.

Bancos turcos

First Abu Dhabi Bank (FAB) parece tener el gusanillo de las fusiones. Tras una breve persecución de Standard Chartered, que cotiza en la Bolsa londinense, la entidad del Golfo, valorada en 40.000 millones de dólares, se ha fijado recientemente en posibles objetivos en Turquía, informa Bloomberg. La CEO de FAB, Hana al-Rostamani, tiene buenas razones para hacerlo, pero en su lugar sería mejor crecer lentamente en casa.

Desde la perspectiva de los banqueros de inversión occidentales que se mueren por sacar tajada del auge de los petrodólares del Golfo, FAB parece estar sentada sobre una mina de oro. Tiene profundos vínculos con gigantes energéticos locales como Adnoc y fondos soberanos ricos en efectivo como Mubadala Investment Company, que es también su mayor accionista con cerca de dos quintas partes de las acciones.

El inconveniente, que puede explicar en parte el aparente afán negociador de Al-Rostamani, es que FAB parece asimétrica. El año pasado, más de dos tercios de sus ingresos procedieron de las volátiles divisiones de banca corporativa y de inversión, mientras que su actividad bancaria tradicional de préstamo de depósitos es relativamente escasa. También depende en gran medida de su mercado nacional, cuyas fortunas tienden a subir y bajar con el precio del petróleo.

Una forma de construir un banco más equilibrado sería hacer una operación en Emiratos Árabes Unidos. Pero los bancos más pequeños no serían lo bastante grandes para mover la aguja. Mientras, asociarse con otros bancos emiratíes en Dubái, como Emirates NBD, de 30.000 millones de dólares, parece imposible: las respectivas familias reales serían reacias a perder el control de su entidad local.

De ahí el interés de FAB en el extranjero. Los clientes corporativos de Al-Rostamani suelen ser entidades vinculadas al Gobierno, que exportan energía a economías de rápido crecimiento en Asia y Oriente Próximo. La compra de un banco como StanChart, que hace muchos negocios en estos mercados, podría permitir a Al-Rostamani hacer ventas cruzadas de productos. También se haría con un conjunto de franquicias centradas en los depósitos minoristas, lo que reduciría los costes de financiación de FAB. Una lógica similar, aunque a menor escala, se aplica al interés turco: los flujos comerciales entre el país y EAU se han disparado.

El problema, sin embargo, es que los acuerdos transfronterizos no suelen suponer un ahorro de costes concreto. Esto significa que FAB podría no tener una justificación sólida para ofrecer una prima sobre el precio de las acciones del objetivo. Tampoco es obvio que Al-Rostamani pueda pagar en efectivo: el ratio de capital ordinario Tier 1 de FAB, del 13,8%, está justo por encima de su objetivo del 13,5%, lo que le da un margen de maniobra mínimo. El resultado es que tendría que pagar en acciones, lo que probablemente sería desagradable para los inversores extranjeros, o pedir efectivo a Mubadala.

Tal vez sea más sencillo crecer en casa. Los préstamos en la banca de consumo crecieron un 9% el año pasado, frente al 1% y el 7%, respectivamente, de la banca corporativa y la de inversión. Esto sugiere que Al-Rostamani tiene margen para reequilibrar las unidades poco a poco. Podría ser menos divertido que una operación llamativa, pero también daría menos miedo a los accionistas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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