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Las claves
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Las claves: el poco original capitalismo de Larry Fink, y la debatible opinión de Puente sobre el tren Madrid-Burgos

Si la forma de mejorar la vida que propone el fundador de BlackRock es que la gente trabaje más...

CINCO DÍAS
Sede de BlackRock en Manhattan, Nueva York.
Sede de BlackRock en Manhattan, Nueva York.Carlo Allegri (REUTERS)

Dice Larry Fink, fundador y presidente de Black­Rock, que el capitalismo es el mejor modelo para mejorar la vida de la gente. Ahora mismo ni siquiera hay alternativa con la que comparar: la propia China funciona con ese sistema, por muy intervenido por el Gobierno que esté. Fink destaca la eficacia de los mercados de capitales estadounidenses, en contraposición a la iliquidez de los chinos, donde son los bancos los que alimentan la financiación empresarial. Esa fórmula, sin embargo, no ha impedido que EE UU esté alcanzando niveles de endeudamiento público récord, debido a la manga ancha de sus Gobiernos. Y eso que su estado de bienestar deja mucho que desear; pero a Fink le parece que aún es demasiado generoso, y que debería retrasarse la edad de jubilación. No hay nada más capitalista, en efecto, que hacer que cada cual se gane el sustento. Y, desde luego, las edades de retiro se basan en esperanzas de vida ya muy superadas. Pero, en un tiempo en el que se apuesta por reducir la jornada, no parece que el capitalismo que destaca Fink sea un modelo de innovación, si la solución que ofrece para combatir el déficit público es, simplemente, que la gente trabaje más.

El teletrabajo, una manera de deshumanizar los despidos

Las empresas tienen una relación tirante con el teletrabajo, que no les termina de convencer en términos de productividad, aunque saben que para muchos empleados es un requisito si ne qua non. La firma automovilística Stellantis ha llevado a una nueva cota el uso de esta fórmula, al obligar a 400 empleados de Estados unidos a teletrabajar un día concreto... para despedirles a la vez, y a distancia.

Es mucho más cómodo, desde luego, que hacerlo en persona, uno a uno, o todos a la vez. También, bastante menos humano. Los despidos son inevitables, en ocasiones; hacerlo con delicadeza, no.

Puente habla claro sobre el tren Madrid-Burgos, aunque su visión es debatible

Óscar Puente, ministro de Transportes, suele hablar claro; a veces, demasiado. Pero en lo que se refiere a su ramo, se agradece en general que no use medias palabras. Otra cosa es que se pueda debatir si acierta o no. Es el caso de sus declaraciones sobre la reapertura de la vía de tren Madrid-Burgos, cerrada desde 2011 por un derrumbe.

Es verdad que los sucesivos Gobiernos han dado largas para evitar abordar el problema, y Puente aclara que se debe a su nula rentabilidad. Pero ahora que se insiste en recuperar la España vaciada, y en la sostenibilidad del tren, no estaría de más valorar el efecto social, más allá de los números fríos, de reabrir una línea que, además, conectaría más directamente el norte de la península.

La frase del día

“La creciente carga fiscal de EE UU está en una trayectoria sin precedentes, y se corre el riesgo de sufrir una crisis como la de Reino Unido que acabó con Liz Truss. No hemos llegado a ese punto, pero las alzas de tipos pueden hacer que los mercados de bonos se revuelvan”

Phillip Swagel, jefe de la Oficina Presupuestaria del Congreso de EE UU

Un fondo para litigios que ayudará a que los conflictos no se queden en el limbo

En Estados Unidos, casi todo es apto de acabar en el juzgado, aunque sea un resbalón por una gotera. En Europa, y en concreto en España, aún queda mucho para que se judicialice casi todo, pero a veces no estaría de más que algunos particulares o empresas tuvieran más capacidad para llevar sus conflictos a los tribunales; si no lo hacen, es muchas veces porque no tienen bolsillos para pagar abogados. Así que hay que dar la bienvenida a la firma Claimbnb, que está levantando un fondo con sede en Luxemburgo especializado en invertir en litigios: es decir, financia los costes judiciales o arbitrales a cambio de un porcentaje del beneficio. Los inversores, de todos modos, deberán tener paciencia, dada la sempiterna lentitud de la justicia.

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