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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Iberdrola, el gigante verde de Europa, prefiere jugar sobre seguro

Las redes necesitan mucha inversión, y las ayudas de Biden hacen que apostar por EE UU valga la pena

El parque eólico marino de Vineyard Wind, en una imagen facilitada por Avangrid.
El parque eólico marino de Vineyard Wind, en una imagen facilitada por Avangrid.

Ignacio Galán está jugando sobre seguro. En el plan de negocio actualizado de tres años de Iberdrola, el veterano presidente ejecutivo de la mayor empresa de servicios públicos de Europa ha destinado 36.000 millones de euros de inversiones netas hasta 2026. La mayor parte del efectivo se destinará a la mejora y ampliación de redes eléctricas antiguas, y alrededor de un tercio a Estados Unidos. Ambas se perciben como opciones de inversión más seguras que los proyectos renovables con los que la compañía de 72.000 millones de euros ha construido en gran medida su fortuna en el mercado de valores.

En la última década, Iberdrola ha triplicado su valor de mercado. Ello se debe principalmente a un impulso temprano hacia los proyectos eólicos y solares. A pesar de que Iberdrola ha hecho un mejor trabajo que sus pares en la lucha contra la pandemia y el shock energético de Europa de 2022, el entusiasmo de los inversores hacia las inversiones en energía verde se ha enfriado.

Las subidas de los tipos de interés han hecho que muchos proyectos sean menos rentables, especialmente en la energía eólica marina. Las acciones de la danesa Orsted han caído alrededor del 70% desde su pico de enero de 2021 después de múltiples dolores de cabeza.

Dicho esto, las acciones de Iberdrola se mueven más o menos donde estaban en ese momento. Dado que parte de eso se debe a una mezcla preexistente de exposición a EE UU y activos regulados, los nuevos objetivos de inversión de Galán deben consolidar el atractivo del grupo.

Está asignando el 60% del gasto neto de capital, o 21.500 millones de euros, a las redes eléctricas. Eso es un aumento respecto al 44% de un plan anterior, o 16.000 millones de euros. Estas redes necesitan mejoras y cambios enormes, a medida que deshacerse de los combustibles fósiles requiere más electricidad. Pero, como negocios regulados, las redes también ofrecen rendimientos más predecibles, dado que los inversores reciben una tasa garantizada durante la vida útil del activo.

El otro foco clave para Iberdrola es Estados Unidos. Es cierto que la compañía tuvo que abandonar en enero su adquisición por 8.000 millones de dólares (7.000 millones de euros) de la estadounidense PNM Resources debido a los frenos regulatorios. Pero su oferta de 2.500 millones para comprar el 18% que no posee de su unidad en el país, Avangrid, muestra un compromiso firme con ese mercado.

Los generosos subsidios que la Administración del presidente Joe Biden está repartiendo para las energías renovables y las infraestructuras hacen que la inversión valga la pena. La Agencia Internacional de la Energía calcula que los subsidios de EE UU superan los de otros países, y ha destinado 50.000 millones solo para las redes eléctricas. Además, de cara a 2035, el país podría necesitar inversiones de 1 billón de dólares en redes de distribución y hasta 500.000 millones en líneas de transmisión, según un informe de Impax Asset Management.

Los accionistas parecen sentirse tranquilos respecto a que Galán pueda alcanzar el extremo superior de su rango objetivo de ebitda para 2026, 16.500-17.000 millones de euros. Aplicando un múltiplo de ebitda correspondiente a 2026 de 7, más o menos en línea con un promedio compilado por Morgan Stanley de rivales como Enel y EDP para ese año, Iberdrola debería de valer alrededor de 120.000 millones de euros, incluyendo la deuda: es decir, donde se mueve actualmente.

La estrategia de Galán no está exenta de riesgos. Las dádivas de Biden están inflando los costes de construcción, y el candidato presidencial Donald Trump ha amenazado con recortar algunos créditos fiscales verdes. Aun así, con la necesidad de las redes de EE UU de expandirse en dos tercios para manejar la creciente demanda de electricidad, las apuestas del jefe de Iberdrola parecen tranquilizadoras y lógicas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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