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Perfil
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Lei Jun, el Steve Jobs de Xiaomi, se sube al coche eléctrico

La tercera firma en discordia en móviles después de Samsung y Apple apuesta por la automoción tras crear un imperio de la electrónica de consumo

Carlos Gómez Abajo
Lei Jun, fundador de Xiaomi
Lei Jun, fundador de XiaomiJosé Manuel Esteban

Es el fundador del imperio de los smartphones Xiaomi, que se ha extendido a muchos otros campos, y ahora también al coche eléctrico. Lei Jun (Xiantao, Hubei, China, 1969) se inspiró en Steve Jobs y Apple para crear su compañía, pero ahora sigue su propio camino; de hecho, la firma dirigida por Tim Cook ya ha abandonado su proyecto de automóvil de batería.

Xiaomi es el tercer mayor vendedor de móviles del mundo, tiene una cuota del 12%, y solo la superan Samsung y Apple. El día 12 anunció que entregará su primer coche eléctrico, la berlina SU7, el día 28. Desde entonces, la acción ha subido un 10% en Bolsa. Hace tres años, Lei desveló un plan de inversión en este ámbito de 10.000 millones de dólares a lo largo de un decenio. Se ha asociado con el fabricante de vehículos chino BAIC, respaldado por el Estado, que también ha trabajado con BMW en el país asiático, y ha creado un equipo especializado de 4.400 ingenieros y expertos.

Lei y su esposa, Zhang Tong, tienen dos hijas, aunque la empresa no da información sobre su vida privada. Forbes calcula la fortuna del empresario en 12.400 millones de dólares (11.400 millones de euros). Nació en el campo, en Xiantao, provincia de Hubei, cuya capital es Wuhan. Sus padres eran profesores, una profesión desprestigiada tras la Revolución Cultural. De niño le interesaba la electrónica y le gustaba desmontar y volver a montar radios, a lo que le animaba su padre. Sus vecinos le llamaban “el niño listo”. Fabricó la primera lámpara eléctrica de su pueblo con dos pilas, una bombilla, una caja de madera hecha por él mismo y algunos cables.

Sus padres estaban ocupados y no tenían tiempo para estar con él, que cuidaba de sí mismo, y aun así sacaba buenas notas.

Se licenció en Informática en la Universidad de Wuhan. Por entonces, leyó Fire in the valley (Fuego en el valle), el libro de Paul Freiberger y Michael Swaine sobre el nacimiento de la industria informática, y, fascinado por Steve Jobs, decidió “fundar una empresa que fuera de primera clase”, contaba al New York Times. Durante su último curso de universidad creó su primera compañía, Gundugoms.

En 1992, al año de graduarse, se incorporó a Kingsoft (que produce el paquete de ofimática WPS, por ejemplo) como ingeniero. Gracias a su talento para eso y para el marketing, llegó a presidente y CEO en 1998 y la sacó a Bolsa en Hong Kong en 2007. Entre tanto, había lanzado Joyo.com, una librería online que Amazon compró por 75 millones de dólares en 2004. En 2005 hizo una inversión de un millón en la red social de vídeo YY; sus acciones valían 129 millones cuando la firma salió a Bolsa en el Nasdaq en 2012. Dimitió de Kingsoft tras la OPV por “motivos de salud”. En 2008 se convirtió en presidente de UCWeb, de internet móvil, otra de sus inversiones.

En 2010 fundó Xiaomi en Pekín, con seis socios a los que no conocía previamente, entre ellos, el exejecutivo de Google Lin Bin. Empezaron adaptando un sistema a partir de Android y contratando a proveedores de Apple, como Qualcomm y Broadcom. Un año después lanzaron su primer teléfono inteligente y en 2014 ya eran los primeros en ventas de móviles en China.

Al principio, Xiaomi ahorraba costes vendiendo solo en su web, y ofrecía sus modelos a mitad de precio que sus rivales. En 2015 ya desarrollaba una amplia gama de electrónica de consumo. Hace electrodomésticos, desde robots de limpieza a televisores, drones o purificadores de aire, todos ellos conectados al internet de las cosas. Una de sus estrategias para reducir costes es mantener sus teléfonos en el mercado más tiempo que sus competidores. También ha creado una comunidad de “fans” (así los llaman) que codiseñan y promocionan los productos.

La empresa salió a Bolsa en 2018 a 21 dólares hongkoneses por acción; cayó hasta los 8 dólares en su primer año de cotización, y la pandemia le hizo dispararse hasta los 33. Desde entonces ha caído por debajo de los 15 dólares hongkoneses.

En 2011, Lei cofundó Shunwei Capital, una sociedad de inversión a través de la cual invierte en empresas de comercio electrónico, redes sociales y telefonía móvil. También ese año se reincorporó a Kingsoft como presidente.

Lei tiene buenas relaciones con Pekín. En 2021, Estados Unidos incluyó a Xiaomi en la lista de empresas que apoyan al ejército chino. Y Lei y otra decena de directivos de la firma están considerados por parte de Ucrania mecenas de la invasión rusa.

Xiaomi entra en el vehículo eléctrico en un momento algo flojo para las ventas y con una potente guerra de precios en China. La ventaja para la tecnológica es su software: el pasado octubre lanzó un nuevo sistema operativo que conecta todos sus aparatos. El SU7 puede conectarse a más de mil dispositivos Xiaomi, pero también al iPhone, por ejemplo.

Como señala Katrina Hamlin, analista de Reuters, para muchos conductores de alto poder adquisitivo la capacidad de conexión a internet es tan importante como los costes de combustible y mantenimiento. Además, Xiaomi cuenta con efectivo (en junio sumaba 900 millones de dólares en caja) para afrontar la inversión que requiere el sector. El “niño listo” quiere demostrar que un coche no es tan distinto a un teléfono móvil.

Filantropía

Ha hecho donaciones a su alma mater, la Universidad de Wuhan; a Zhuhai Charity, una organización que financia escuelas para inmigrantes; a los aldeanos de Yangchun, para la renovación de escuelas y casas de adobe y la construcción de edificios culturales, y a las víctimas del terremoto de Lushan de 2013.

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Sobre la firma

Carlos Gómez Abajo
Licenciado en Físicas, máster en Periodismo UAM-El País y posgrado en Información Económica. Es redactor de Opinión de Cinco Días, y también ha escrito en Mercados y en la sección de ocio/lujo. Ha trabajado en el portal de noticias científicas Tendencias 21 y ha hecho traducciones, la mayoría de tipo económico.
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