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Las claves
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Las claves: la tentación de matar la gallina turística y el surfismo de los activos de riesgo

Resistir la tentación de subir precios no es fácil, porque los tarifas de los hoteles en España están todavía por debajo de los de otros grandes destinos en Europa

CINCO DÍAS
CAN TURISMO SINDICATOS
Carlos de Sáa (EFE)

La fábula de la gallina que ponía huevos de oro, sacrificada por sus dueños para comprobar si estaba llena de metal precioso, se usa desde hace siglos para enseñar a los niños los peligros de la avaricia, pero puede servir también como aviso a navegantes empresariales en tiempos de demanda exuberante. La industria turística española, que va como un tiro y cuyo éxito parece imparable, ha encarecido sus tarifas hoteleras respecto a 2019, un pico que se justifica por la presión de la crisis inflacionaria, pero que es menor que el registrado por sus competidores del Mediterráneo. Solo Túnez se ha anotado un incremento de tarifas más modesto que el de los hoteles patrios. Aunque la tentación de aprovechar el tirón de la demanda para elevar los márgenes vía precio es comprensible, los buenos estrategas miran más allá del corto plazo y buscan lo que Aristóteles llamaba el punto medio virtuoso: combinar la calidad reconocida de los hoteles españoles con unas tarifas razonables. Eso sí, resistir la tentación no es fácil, porque los precios de los hoteles en España están todavía por debajo de los de otros grandes destinos en Europa.

Solucionar el parón de la industria parece fácil...sobre el papel

El agotamiento de la locomotora alemana, el símbolo industrial de Europa, explica mejor que cualquier estadística la desaceleración que está viviendo el sector en la UE. España, que no se caracteriza precisamente por una economía fuertemente industrializada, también está acusando el frenazo, aunque con menor intensidad que otros países europeos. Las razones no son ningún secreto: el efecto en la economía del endurecimiento de la política monetaria y de los conflictos geopolíticos, que han agravado además el alza de las materias primas. La solución, sobre el papel, parece fácil: digitalización y transición verde. Solo sobre el papel.

Las marcas chinas (y no el plan Moves III) pueden resolver la atonía del coche eléctrico

En España no despega el coche eléctrico. Es una realidad tozuda, que no ocultan siquiera los espejismos transitorios, como el producido el pasado diciembre, cuando los concesionarios se lanzaron en tromba a impulsar las automatriculaciones de estos vehículos en un afán por cumplir los objetivos que les piden las marcas. Pero toda crisis tiene su buena lectura: la atonía del coche eléctrico en España ha logrado lo impensable, que todo el sector (marcas, concesionarios y fabricantes de componentes) se unan para pedir una reforma del Plan Moves III. Quieren que se agilice la recepción de las ayudas a los compradores de estos coches, que de momento se eternizan. Pero si la ofensiva comercial de las marcas chinas avanza, quizá sean ellos los que logren el despegue de las ventas.

La frase del día

“Todavía se puede ganar mucho dinero con los neumáticos ‘Made in Germany’, aquí se dispone de la mano de obra cualificada y los conocimientos necesarios”. Francesco Grioli, miembro de la junta directiva del sindicato alemán IG BCE

La habilidad para mantenerse en la cresta de la ola de algunos activos de riesgo

La era dorada de la lluvia de liquidez y de los tipos de interés a ras de suelo provocó, entre otros muchos efectos, la irrupción en el mercado de productos financieros de más riesgo, como las criptomonedas, las SPAC, las acciones meme, los NFT o la fiebre de las acciones tecnológicas. Algunos de ellos no han sobrevivido al giro radical de la política monetaria ni a la normalización (da igual si nueva o vieja) que llegó tras la pandemia. Es el caso de las SPAC, que tuvieron un breve momento de gloria, o de los NFT, que se hundieron en 2023 y hay quien quiere recuperar. En el lado contrario están los buenos surfistas, que han capeado las alzas y las bajas, como las acciones meme o las criptodivisas. Las advertencias sobre su volatilidad y alto riesgo continúan...pero ellas resisten.

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