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El Foco
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

España, en la ‘pole position’ del hidrógeno verde

Si se acierta con los incentivos y se diseña una buena política, el país puede liderar la carrera por atraer esta industria

Estación de repostaje de hidrógeno verde
Estación de repostaje de hidrógeno verdeOlemedia (Getty Images)

En la actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) español, revisión obligada para adaptarlo al REPo­werEU y a la nueva ambición europea, llamó la atención un objetivo nuevo: 11 GW de electrolizadores en funcionamiento para 2030. El objetivo anterior, que no estaba en el PNIEC, sino en la Hoja de Ruta del Hidrógeno Verde, era de 4 GW, lo que supone prácticamente multiplicarlo por tres. La ambición del objetivo es alta y, sobre todo, representa una apuesta decidida por una tecnología que actualmente tiene tan solo escasos MW en funcionamiento en España.

A pesar de esta ambición, los objetivos no son un salto al vacío, ni mucho menos. España acapara el 20% de los proyectos mundiales de hidrógeno verde, tan solo por detrás de EE UU. Estimaciones más recientes del sector contabilizan en 123 los proyectos relacionados con esta fuente de energía, con una inversión aproximada de 21.000 millones de euros. La enorme cantidad de proyectos es un síntoma positivo, pero no debe deslumbrarnos en exceso porque la inmensa mayoría de los proyectos no están comprometidos, sino que son tentativos. El desarrollo del hidrógeno verde requiere de un impulso público que se está ahora comenzando a concretar.

11 GW de electrolizadores no es mucho para lo que va a requerir la transición energética. Un país como Alemania, por ejemplo, acaba de declarar que quiere tener al menos 10 GW de electrolizadores en funcionamiento en el año 2030. El uso del hidrógeno es necesario en algunos procesos químicos e industriales que no tienen hoy alternativa, como la producción de fertilizantes, el hidrocraqueo, la desulfuración o la hidrogenación. Tiene grandes opciones para usarse en el transporte marítimo, en la producción de metanol, en la industria del acero, como precursor de combustibles sintéticos para aviación o en aplicaciones de alta temperatura en la industria. Con menor probabilidad o intensidad podría usarse en muchos otros sectores, como la movilidad pesada por carretera o el almacenamiento de energía.

En España ya se consume alrededor de medio millón de toneladas de hidrógeno, que actualmente se obtiene de los combustibles fósiles. Solo para generar ese hidrógeno que ya consumimos necesitaríamos casi 3,5 GW de electrolizadores funcionando el 100% del tiempo o 7 GW funcionando la mitad de las horas del año, que es una métrica más realista. Pero la transición energética requiere mucho más que sustituir hidrógeno gris por verde, requiere que este hidrógeno verde sustituya a los combustibles fósiles como muchos proyectos pretenden hacer.

Recientemente, la empresa valenciana Pamesa ha presentado la primera instalación de hidrógeno verde en una de sus atomizadoras, que sustituye los consumos de gas natural. En la presentación pública que se hizo a finales de junio, el presidente de Pamesa, Fernando Roig, aseguró que esta planta era rentable a los precios actuales del gas natural y de los derechos de emisión (se sobreentiende: 30-40 euros/MWh precio del gas y 80-90 euros/t de CO2). El proyecto no ha recibido subvenciones ni ayudas, y el propio Roig ha invertido en la empresa que ha desarrollado la solución tecnológica, Ecombustible Energy, que comercializa un tipo de hidrógeno verde que parece ser que puede ser adaptado ad hoc a las infraestructuras y quemadores existentes. Este es el tipo de proyectos que aumentarán la demanda de hidrógeno mucho más allá de sus nichos actuales.

El desarrollo del hidrógeno verde está íntimamente relacionado con la futura existencia de un amplio parque de generación renovable en España. Un informe reciente de la Asociación Española del Hidrógeno indica que el 56% de los proyectos existentes implican conexiones directas con instalaciones de generación renovable. Esto redunda en la necesidad de instalación renovable a escala local ya que, aunque muchos proyectos tienen planeado recurrir a PPA, la inmensa mayoría van a recurrir a la conexión directa de forma total o parcial. El hidrógeno se generará donde haya instalaciones renovables, aumentando las posibilidades de desarrollo industrial en esos mismos emplazamientos.

Según recientes proyecciones de la conocida consultora estratégica Bloomberg New Energy Finance, España será uno de los cinco países del mundo donde más barato será producir hidrógeno verde en 2030 junto con China, India, Brasil y Suecia. En todos estos países el hidrógeno verde será más barato que el gris a final de década, por lo que naturalmente debería desplazar al menos los usos actuales del hidrógeno. El potencial solar de España se convertirá en la base de la competitividad del hidrógeno verde español, pero no será suficiente por sí mismo. Para que un electrolizador funcione suficientes horas al año y tenga una amortización razonable se necesita una combinación de energía solar y eólica. Afortunadamente, la competitividad de la eólica en la Península Ibérica también es elevada y precisamente por eso estamos en una posición tan ventajosa para poder desarrollar esta tecnología.

España está en una situación muy buena para liderar esta carrera tecnológica por el hidrógeno verde. Dentro de la Unión Europea solo Suecia puede alcanzar costes parecidos, por lo que la apuesta de nuestro país tiene mucho sentido. Sin embargo, nos quedaría otra cuestión importante: la fabricación de electrolizadores. Como en casi todas las tecnologías, China es la potencia dominante en fabricación, aunque en este caso tanto Europa como EE UU mantienen todavía una fabricación relevante. Existen empresas potentes en Alemania o Noruega, pero también hay proyectos en España, el más avanzado de ellos ya en construcción en la provincia de Guadalajara. Si acertamos con los incentivos y hacemos una buena política industrial, el potencial renovable de nuestro país también jugará a nuestro favor para poder atraer esta importante industria.

Pedro Fresco es especialista en mercados energéticos y colaborador de Agenda Pública

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