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A fondo
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La paradoja de la rica Alemania: hogares más pobres que los españoles

El factor clave es el patrimonio inmobiliario: es el país europeo con el porcentaje más bajo de familias que tienen vivienda en propiedad

CLEMENS BILAN (EFE)

También a los alemanes les desconcierta: las familias alemanas son más pobres que las italianas y las españolas, aunque algo más ricas que las portuguesas. El patrimonio mediano de los hogares alemanes asciende a 106.600 euros, según un estudio publicado esta semana por el Bundesbank, el banco central federal, la mayor institución económica, bancaria y financiera de Alemania. “La sociedad alemana sufre una elevada desigualdad de patrimonio”, concluye. Los desequilibrios están disminuyendo y, desde 2017, aumenta la riqueza de todos los estratos sociales. Pero todavía el 10% de los hogares más ricos disponen de más de la mitad del patrimonio total neto, del 56%. Y la mitad de los hogares solo cuentan con el 3% de la riqueza total. El Bundesbank vincula la propiedad de inmuebles con la clase económica de las familias. Alemania es el país de la UE con el porcentaje más bajo de vivienda propia. En Europa solo Suiza registra una cuota inferior. Y la subida de tipos de interés no ayuda.

La extremada desigualdad de patrimonio de la sociedad alemana es un asunto que preocupa al Bundesbank, que desde 2010 estudia con regularidad las finanzas de los hogares privados germanos. Su patrimonio mediano ha subido mucho entre 2017 y 2021, de 70.800 a 106.600 euros; pero se sitúa todavía por detrás de Italia, con 150.800 euros, y España, con 122.000 (cifra que coincide con el dato de la riqueza neta mediana de las familias españolas facilitada por el INE). Y por delante de Portugal, con 101.200 euros. Cada tres años, el Bundesbank analiza sus valores patrimoniales como propiedades inmobiliarias, vehículos, depósitos y derechos resultantes de seguros de vida y de jubilación privados; de los que descuenta deudas como hipotecas y créditos.

El factor decisivo de la creación de patrimonio en Alemania es, según el banco central alemán, que asume un rol de supervisión financiera a nivel europeo, la propiedad de inmuebles. Los alemanes suelen vivir de alquiler y tienen, por tanto, menos patrimonio. Quien posee un piso en Madrid suele ser más rico que un inquilino en Berlín. Mientras más del 75% de los españoles (Eurostat, 2021) tiene vivienda propia, solo el 42% de los alemanes disfruta de una casa en propiedad, según datos de Statista. En Berlín, solo el 17,4%. Alemania es el país de la UE con menos población residiendo en una vivienda en propiedad. En Europa solo Suiza registra un porcentaje inferior.

Los datos sorprenden porque también en Alemania se contempla la compra de inmuebles como una garantía frente a la inflación y la pobreza en la vejez. Qué pasa, entonces. Entre las razones que se barajan están los elevados precios, que en ciudades como Berlín se han duplicado en los últimos 10 años, y la dificultad de alcanzar el 20% del capital propio (al que sumar los costes de compra y de intermediación inmobiliaria) que exige la mayoría de las entidades bancarias. Según el Instituto IW, el 90% de los inquilinos dispone de un patrimonio inferior a los 50.000 euros, por lo que resulta imposible salir de esa espiral si no se dispone de sueldos elevados o de padres que apoyen en la financiación. Los alemanes ven en el alquiler otras ventajas como la flexibilidad, la libertad de movilidad y la disponibilidad de recursos para otros gastos.

La política de bajos tipos de interés del BCE generó un auge de la construcción de viviendas, de la que se beneficiaron los hogares que pudieron permitirse contratar una hipoteca. Tras la subida de los tipos se ha frenado la construcción y se ha disparado la inflación. Para adquirir una vivienda hay que endeudarse ahora más. Ante esta situación, el Gobierno alemán prevé introducir en verano una nueva ayuda a las familias para la adquisición de vivienda en forma de créditos baratos. La medida beneficiará sobre todo a familias con ingresos anuales inferiores a los 60.000 euros, a los que se sumarían 10.000 euros por cada hijo de la pareja.

No obstante, el Bundesbank subraya en su informe de esta semana que la de­sigualdad patrimonial está disminuyendo en Alemania. El coeficiente Gini referido al patrimonio neto, que mide la desigualdad patrimonial, descendió en 2021 al 73% (en 2017 ascendía al 74%; y en 2010, al 76%). La entidad advierte de que si, en lugar de la mediana, se toma el parámetro de la media aritmética, se observa cómo esta resulta muy afectada por los patrimonios extremadamente elevados. El patrimonio medio neto de los hogares alemanes (la diferencia entre el valor total de los activos y sus deudas) asciende así a 316.500 euros, todavía por debajo de los 341.000 de los italianos y superior al de los españoles, que es de 270.000 euros, según datos del Banco de España.

La mediana es el número (el dato) que se encuentra en la mitad de todos en el conjunto. Si se ordenan los 40 millones de hogares alemanes en un listado de menor a mayor patrimonio y se toma el que ocupa la posición del medio, tenemos la mediana, un valor más próximo a la realidad. Solo cuando los datos son homogéneos el promedio transmite un resultado representativo; cuando son muy heterogéneos (con valores muy extremos o dispares, como es el caso del patrimonio alemán) es más informativa la mediana.

Alemania es un país rico, pero una gran parte de la población no participa en esa riqueza. El club de los millonarios aumentó sobre todo en 2021. En el mundo, Alemania figura en tercera posición, detrás de EE UU y Japón, en cuanto al número de superricos. En el cálculo del patrimonio realizado por el Bundesbank se tienen también en cuenta también los activos financieros. Y ahí es la entidad optimista. El 15% de los hogares alemanes tiene acciones bursátiles y el 21% algún tipo de fondos. El banco central está registrando un mayor interés por este tipo de inversión entre la gente joven. Y baraja que la razón podría ser los mayores beneficios entre 2017 y 2021 y el incremento del ahorro durante la pandemia.

Y ese es otro dato sorprendente. El Bundesbank también sabe cuánto dinero tienen los ciudadanos en sus cuentas corrientes, un promedio de 12.700 euros; lo que implica un incremento del 80% respecto a 2017. En depósitos de ahorro tienen 11.800 euros (mediana) o 30.900 euros (promedio), lo que representa un salto enorme desde 2010, cuando el Bundesbank empezó con este estudio. Pero no se sabe si se trata de un ahorro involuntario resultante de la pandemia, cuando muchos negocios y tiendas cerraron. Tampoco sabe cuánto tienen los alemanes debajo del colchón.

Lidia Conde es periodista y analista de economía alemana

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