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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

EE UU se entrega al verde mientras exporta más carbón

Empresas como Peabody y Consol aprovechan la creciente demanda de Asia, en particular de India

Contaminación provocada por una mina de carbón en Belt Creek (Montana, EE UU).
Contaminación provocada por una mina de carbón en Belt Creek (Montana, EE UU).Tom Henderson (AP)

La industria del carbón estadounidense se enfrenta a un reto. ¿Pero los productores de carbón? No tanto. La generación de energía renovable superó al carbón en Estados Unidos por primera vez en 2022, según datos publicados hace una semana. Pero empresas como Peabody Energy y Consol Energy se están beneficiando de la exportación de su negra fuente de energía. Mientras el país intenta limpiar sus actos, exporta sus métodos sucios.

La Administración de Información Energética (EIA) de EE UU dijo el 27 de marzo que la generación a partir de carbón produjo el 20% de la energía del país en 2022, frente al 23% del año anterior, a medida que se fueron cerrando algunas centrales de carbón y las restantes se utilizaron menos. La generación nuclear también disminuyó, mientras que la cuota combinada eólica y solar de la generación total subió dos puntos porcentuales, hasta el 14%. La energía hidráulica se mantuvo en el 6%, mientras que las cuotas de las fuentes de biomasa y geotérmica permanecieron sin cambios, en menos del 1%, con lo que la cuota de las fuentes renovables en la producción de electricidad fue superior a la del carbón.

Y sin embargo, las empresas que extraen carbón en Estados Unidos han repuntado increíblemente. Peabody, con sede en Missouri y minas en EE UU y Australia, declaró que las exportaciones aumentaron en 700.000 toneladas en su último trimestre en comparación con el mismo del año anterior, impulsando el ebitda de su división de carbón transportado por mar en un 80%. Las acciones de la empresa se han multiplicado por nueve en tres años. Las acciones de Consol Energy, ligeramente más pequeña, se han multiplicado por 16 en el mismo periodo.

Peabody considera que la demanda de carbón de los mercados asiáticos en general e indios en particular va en aumento, según una presentación reciente. El uso de acero para edificios y ferrocarriles, que necesita carbón de mayor calidad como insumo, es una razón de peso. También lo es, un tanto irónicamente, la mayor necesidad de turbinas eólicas, que se fabrican casi en su totalidad con hierro y acero.

En 2050, la demanda de combustible fósil de la India se habrá disparado un 119% desde 2022, según estimaciones de Peabody. Mientras tanto, en su país, según la EIA, las políticas estatales y federales seguirán incentivando hasta esa fecha la inversión en recursos renovables en detrimento del carbón.

Esto no quiere decir que la industria del carbón estadounidense vaya a tener una vida larga. Las exportaciones siguen siendo una pequeña fracción del negocio global –alrededor del 13% de lo que consume Estados Unidos–, por lo que no pueden sustituir al mercado nacional. Peabody se acogió al Capítulo 11 [de quiebras] en 2016 y volvió a estar al borde del precipicio en 2020. Aun así, el contraste actual entre la suerte del carbón en EE. UU y en otros lugares indica, en el mejor de los casos, un esfuerzo baldío en el intento de Washington de reducir las emisiones de carbono. Los estadounidenses se entregan al verde en casa, al negro en el extranjero.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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