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Las cuentas Financia Europa caen con el ‘decreto Maricarmen’ antes de llegar a la banca

El rechazo del Congreso al decreto arrastra la mayor reforma de los instrumentos de inversión de los últimos 15 años

O GROVE (PONTEVEDRA) 02/10/2026.- El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo durante una mesa redonda celebrada este viernes en el Foro La Toja titutlada 'La economía de la inteligencia artificial', en la Illa da Toxa, el Grove, Pontevedra. EFE/ Brais Lorenzo Brais Lorenzo (EFE)

El Gobierno coló la regulación de la bautizada como cuenta Financia Europa en el decreto Maricarmen. Este tenía como gran misión dar soluciones a la crisis de la vivienda en España, aunque incluyó de rondón una regulación defendida por Carlos Cuerpo. Pero el Congreso ha tumbado este viernes la convalidación y, con ella, la fórmula ideada por el Ministerio de Economía para fomentar la inversión en Europa a través de potentes incentivos fiscales. Permitía incluir, en el mismo vehículo, diferentes activos —fondos cotizados o ETF, fondos de inversión clásicos y acciones— por hasta 150.000 euros y con ventajas propias de las sicavs (no se tributa por las plusvalías hasta que no se retiren de la carcasa), además de contar con una exención en el pago de impuestos por los primeros 10.000 euros en plusvalías. También queda derogada la nueva versión de los Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo (Sialp), que permitía guardar 10.000 euros cada año y recuperar el dinero a los cinco años sin tener que entregar ni un euro a Hacienda.

Carlos Cuerpo ha perdido el órdago. El ministro de Economía y vicepresidente del Gobierno había logrado la inclusión en el primer real decreto-ley (uno de los pocos textos legislativos que tenía la oportunidad de ser aprobado por las Cortes a pesar del bloqueo parlamentario) del novedoso vehículo que había defendido a capa y espada en la Unión Europea con el respaldo explícito de Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión. Su misión: lograr que el ahorro europeo se quedara en el Viejo Continente. Enrico Letta ya había avisado de que cada año unos 300.000 millones de euros en ahorros de los Veintisiete se iban a otros mercados, principalmente a Wall Street. Para lograr ese objetivo, la Comisión había determinado la necesidad de incluir incentivos fiscales.

Las prebendas con las que fue creada eran potentes. El ahorrador podía aportar hasta 150.000 euros, solo en efectivo, y comprar y vender, dentro de la cuenta, acciones, fondos de inversión y fondos cotizados (ETF, en el argot) sin tributar por cada operación. Es decir, el impuesto se aplazaba hasta que sacara el dinero, como ocurre por defecto con los traspasos entre los fondos clásicos. La figura a la que más se parecen es la sicav; de hecho, en el sector se la llegó a bautizar como las minisicavs. Además, en caso de mantener las aportaciones más de cinco años, los primeros 10.000 euros de plusvalía quedaban exentos, y del resto solo se tributaba por el 80%. Así, quien ganase 20.000 euros solo pagaría impuestos sobre 8.000. Sin este vehículo, una ganancia patrimonial por ese importe tributa entre el 19% (para los primeros 6.000 euros) y el 21% (para el resto). Los dividendos, eso sí, seguían pagando en Impuesto de la Renta (IRPF) con la retención y los tipos habituales.

La cuenta, inspirada en el modelo sueco, había sido reclamada también por la OCDE, por la CNMV y por BME. Para los fondos de inversión, recogía el requisito del sello Finance Europe que siete países europeos, entre ellos España, presentaron en junio del año pasado, y que estaba abanderado por Carlos Cuperto. Es decir, se le exigía que el 70% de su cartera de activos europeos. Los productos debían ser certificados por el supervisor de los mercados que preside Carlos San Basilio e incluidos en una lista.

La norma con la regulación sobre el mercado inmobiliario y también con la cuenta Financia Europa se publicó en el Boletín Oficial del Estado el pasado miércoles, y entró en vigor al día siguiente, pero las entidades aún no podían venderla. El propio decreto condicionaba su comercialización a una orden ministerial que fijara las obligaciones de información tributaria. La posibilidad de su venta inminente había causado furor en el sector financiero con los neobancos como avanzadilla, pero, al menos de momento, tendrán que esperar.

La contrapartida estaba en la rigidez del destino del dinero de esos vehículos. Las acciones tenían que ser de sociedades vinculadas a la Unión Europea o al Espacio Económico Europeo, y los fondos, además del 70% en activos europeos (incluyendo bonos), necesitaban la mitad de la cartera en renta variable y un 35% tenía que estar destinado a Bolsa europea. Las socimis, las sicav y los derivados quedaban fuera. Según el Ejecutivo, el objetivo era sacar dinero de las cuentas y los depósitos de baja remuneración, donde los españoles guardan 1,2 billones de euros, y llevarlo a la Bolsa y la renta fija europeas.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo había aprovechado para relanzar un vehículo ya existente: los Sialp (Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo, también conocidos como Planes Ahorro 5), que permiten aportaciones de hasta 5.000 euros al año y ya dotados de ventajas fiscales. Economía creaba, también en el invalidado real decreto-ley, una nueva variante denominada Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo Financia Europa, que duplica el límite de aportación anual hasta 10.000 euros al año, como adelantó CincoDías el pasado febrero. Bajo esta carcasa, los inversores podían invertir en los mismos activos que con la Cuenta de Ahorro e Inversión Financia Europa: acciones de empresas domiciliadas en Europa, fondos de inversión (incluidos cotizados) que inviertan en su mayor parte en Bolsa europea. Además, los inversores hubieran podido destinar su ahorro a emisiones de deuda europea con una calificación mínima de BBB.

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