Ir al contenido
_
_
_
_

De la anchoveta al cacao: El Niño se suma a la crisis del petróleo e impacta ya en la cesta de la compra

El precio del cacao se dispara un 63% desde mayo ante el potencial impacto de este fenómeno climatológico en las cosechas, que puede convertirse en una nueva pieza inflacionista

Trabajadores en unas plantaciones de arroz, en Pakistán, en una imagen de archivo. RAHAT DAR (EFE)

El engraulis ringens, más conocido como anchoveta o anchoa peruana, crece frente a las costas de Perú y Chile y su crecimiento depende de las frías aguas del océano Pacífico. La anchoveta, a diferencia de su familiar europeo, el engraulis encrasicolus o anchoa del Cantábrico, no se utiliza para la alimentación humana, sino para la fabricación de harina de pescado, elemento fundamental para la acuicultura en todo el mundo. Perú, el mayor productor del mundo de harina de pescado seguido por Chile, ha visto dispararse el precio de su harina de pescado en un 94% desde 2020 ante la escasez de anchoveta por el calentamiento de la temperatura del agua. Una escalada de su precio que pone en riesgo la cría de salmón, lubina, gambas u otras en muy distintas latitudes geográficas y, finalmente, los precios de venta en las pescaderías.

Si la guerra en Irán ha provocado un shock energético con impacto directo en la cesta de la compra y el depósito de gasolina del coche, la próxima llegada de El Niño se está dejando sentir ya en el precio de algunos alimentos. Los expertos están ya alzando la voz para advertir de que este fenómeno climático, que se caracteriza por un fuerte aumento de calor en la superficie del agua en zonas tropicales del Pacífico con impacto en otras partes del mundo, puede vivir un capítulo de fenómenos meteorológicos extremos que se va a notar también en el super. “El Niño viene a ser una pieza más en la coctelera inflacionista”, sintetiza Erick Guaman, analista de AFI.

Con los meteorólogos estimando que el agua del Pacífico puede subir 2,4ºC por encima de su media histórica en los próximos meses, el debate sobre la llegada de un superNiño se ha colado de lleno entre los economistas de los grandes bancos de inversión, mientras que la escalada del precio de alimentos como el cacao, el arroz o el azúcar comienza a preocupar. El cacao ha visto incrementar su precio un 63% desde mayo y el café, en su variedad arábica, se ha llegado a disparar hasta un 48% desde comienzos de junio. Una escalada que también se visibiliza en el arroz, que avanza un 37% en 2026, o en la misma harina de pescado.

La vulnerabilidad del cacao

El Niño puede provocar lluvias torrenciales e inundaciones en zonas de América del Sur, a la vez que genera sequías en el sudeste asiático, India, zonas de África y Australia. Su impacto puede afectar tanto a la siembra como a la cosecha en diversos cultivos y regiones, lo que suele traducirse en una menor oferta global y una mayor volatilidad de los precios.

Entre las materias primas más expuestas a la potencial volatilidad de precios se encuentran el azúcar, el cacao y la soja. David Waugh, gestor de la firma estadounidense Neuberger, cree que el cacao es “particularmente vulnerable”, al igual que la industria azucarera en zonas como India, Tailandia o Brasil. De igual forma, estima que la variedad de café robusta, donde un país como Vietnam tiene una cuota de mercado del 40%, es vulnerable a los estragos que puede hacer la sequía en el país asiático por ser una de las regiones más expuestas. “Si se produce un fuerte fenómeno de El Niño junto con las continuas interrupciones en el suministro de fertilizantes, los inversores podrían enfrentarse a una combinación particularmente difícil: inflación de los precios de los alimentos sumada a la inflación energética”, comenta Waugh, que lamenta que es un tipo de inflación “impulsada por la oferta, del tipo que la política monetaria tiene dificultades para controlar”. Una piedra en el camino para un Banco Central Europeo (BCE) que se ha visto forzado a subir los tipos de interés por primera vez en tres años para contener el impacto de la escalada del petróleo y de una Reserva Federal que trata de vislumbrar qué senda debe adoptar.

Los estrategas de Goldman Sachs inciden a su vez en que “dado que muchos de los principales exportadores de productos básicos alimentarios —como el arroz— y de cultivos utilizados para biocombustibles —como el azúcar y el aceite de palma— se concentran en regiones que históricamente sufren condiciones meteorológicas más adversas durante episodios de El Niño, incluso un shock meteorológico moderado —o el temor a que ocurra— podría provocar restricciones preventivas a las exportaciones". Una medida que, de concretarse, podría disparar los precios agrícolas y ser una fuente de volatilidad. Por el momento, países como India ya han activado mecanismos de defensa preventiva con restricciones a la exportación de azúcar. A ello se suma la ola de calor en Europa, que está afectando a los cultivos de remolacha azucarera en Francia, Alemania o Polonia, según detalla Marcelo Bonifacio de la consultora StoneX. “Los contratos de azúcar en Nueva York ya están descontando los efectos de la cosecha de la próxima temporada, que comienza a recolectarse en octubre. En consecuencia, las subidas responden más a expectativas futuras que a una escasez inmediata”, afirma el analista.

Los expertos de materias primas de Goldman Sachs cifran en un 5% la posible reducción de cacao y una disminución del 0,9% en las cosechas del café, porcentajes que se pueden llegar a elevar entre el 8% y el 6% en el caso de la almendra o la avena.

La preocupación por la subida de los precios se deja sentir ya en las empresas cotizadas ligadas a estas materias primas. Tanto que los analistas de Goldman Sachs apuntan a las chocolateras Lindt y Barry Callebaut como las más afectadas por su elevada exposición al cacao, mientras que en UBS comentan en un informe sobre Ebro Foods que “la posibilidad de que los agricultores reduzcan la superficie de siembra sigue siendo una fuente de riesgo positivo para los precios del arroz”. De igual forma, AB Foods, la matriz de Primark, mencionó el posible efecto de El Niño en su última actualización de resultados trimestrales como un riesgo para su negocio azucarero en África.

Pese a la actual escalada de precios, el estratega de Neuberger afirma que “los precios actuales del mercado no reflejan adecuadamente este riesgo. Terry Ewing, responsable de renta variable de MIFL, incide en que, aunque el impacto potencialmente histórico de El Niño sea limitado en las economías desarrolladas, “sus efectos sobre la oferta de alimentos, la producción hidroeléctrica y las economías más dependientes de la agricultura representan un auténtico riesgo desde el lado de la oferta, que podría mantener la inflación general elevada durante más tiempo y complicar el proceso de desinflación”.

Para Erick Guaman, de AFI, el pico de los precios derivado de El Niño podría verse a mediados de 2027, trasladándose a la cesta de la compra a partir de ahí. Un elemento al que se sumará la incertidumbre geopolítica y las posibles restricciones a la exportación que puedan fijar algunos países. “Otro factor adicional será el nivel de inventarios de estas materias primas, un elemento que ha tenido una especial relevancia en la evolución del precio del petróleo, y que puede aliviar el impacto”, afirma.

Si el suave aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo, una subida de la temperatura del agua en el Pacífico puede provocar que ir al mercado a comprar pescado, dulces o arroz sea más caro, y que las sequías dañen cosechas de unas economías en desarrollo ya lastradas por la subida del petróleo.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_