El Tesoro paga un 2,4% por las letras a seis meses, el tipo más alto desde enero de 2025
El organismo vende 6.481 millones en deuda a corto plazo y aprovecha el fuerte apetito de los inversores por el papel español


Las presiones inflacionistas, lejos de moderarse, siguen pesando sobre los mercados. Las semanas pasan y el acuerdo entre EE UU e Irán que permitiría reabrir el estrecho de Ormuz continúa sin materializarse. A medida que el tiempo avanza y el conflicto se enquista, aumenta la tensión sobre el mercado energético. El riesgo de que el repunte del gas y del petróleo se traslade al conjunto de la economía reaviva las expectativas de subidas de tipos por parte de los bancos centrales. Con este telón de fondo, el Tesoro mantiene un sólido ritmo de financiación. Una semana después de llevar a cabo la tercera emisión sindicada del año, el organismo que dirige Paula Conthe abre junio con la colocación de 6.481,63 millones de euros en letras a seis y 12 meses.
En línea con la tendencia de los últimos meses, las previsiones de tipos y precios más elevados se traducen en rentabilidades más atractivas para los inversores, especialmente para los perfiles más conservadores que buscan preservar capital con un mínimo riesgo. En la referencia a seis meses, la rentabilidad marginal alcanza el 2,398%, su nivel más alto desde enero de 2025.
Estos rendimientos, junto con unas perspectivas económicas sólidas —que sitúan a España entre las economías más dinámicas de la zona euro—, impulsan el apetito por la deuda pública nacional. La demanda conjunta de ambas referencias asciende a 12.297,45 millones de euros, lo que equivale a una sobredemanda de 1,89 veces la oferta, en línea con las subastas ejecutadas en lo que va de año.
El interés por el papel español es generalizado, pero a medida que los rendimientos han frenado la tendencia bajista iniciada con la rebaja de tipos, los ahorradores han ido regresando a las letras. Las peticiones no competitivas, en su mayoría de pequeños inversores, alcanzan los 2.727,8 millones. Aunque la deuda soberana es uno de los activos más castigados desde el inicio de la guerra, los plazos cortos presentan menor volatilidad y siguen siendo percibidos como una alternativa atractiva. El menor periodo de inmovilización del capital y las escasas exigencias de vinculación frente a los productos bancarios refuerzan su atractivo para quienes buscan un extra de rentabilidad con bajo riesgo. Eso sí, a diferencia de lo ocurrido durante el ciclo de subidas agresivas de tipos, los rendimientos siguen sin superar a la inflación. El IPC se situó en el 3,2% el mes pasado.
El grueso de la emisión, 4.500 millones de euros, corresponde a las letras a 12 meses. El interés marginal se sitúa en el 2,567%, en niveles aún atractivos, aunque por debajo del 2,651% de la subasta anterior, cuando el mercado empezó a descontar una subida de tipos del BCE en un contexto de petróleo en torno a los 110 dólares. El crudo sigue en niveles que generan inquietud, pero los mensajes lanzados en las últimas horas por el presidente de EE UU, Donald Trump, en los que reprocha a Israel el incumplimiento del alto el fuego, han devuelto las esperanzas de una resolución próxima del conflicto.
En este contexto, la demanda de los ahorradores ha repuntado en más de 500 millones, hasta situarse en 1.648,67 millones, superando incluso los 1.400 millones de comienzos de 2024, cuando las rentabilidades rozaban el 4% y el BCE mantenía los tipos en el 4,5%, muy por encima del entorno actual.
Los 1.981,63 millones restantes corresponden a las letras a seis meses. El interés marginal ha repuntado de forma más moderada que los últimos dos meses y alcanza el 2,398%, máximos de enero de 2025. La demanda minorista supera los 1.079 millones, ligeramente por debajo de los 1.277 millones de la subasta anterior.
La próxima cita del Tesoro con el mercado será el jueves, cuando probará suerte con la venta de deuda a medio y largo plazo. El organismo espera captar entre 4.750 millones y 6.250 millones en bonos a tres años y obligaciones a cinco y 15 años. Junto a estas referencias, también adjudicará deuda ligada a la inflación.
En un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica y el repunte de las presiones inflacionistas, el Tesoro seguirá midiendo el pulso del mercado en unas emisiones en las que el equilibrio entre rentabilidad y riesgo será cada vez más determinante. La evolución del conflicto y su impacto en la energía marcarán, en última instancia, el rumbo de los tipos y del apetito inversor en los próximos meses.