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Goldman prevé que Europa se quede sin reservas de combustible para avión a fin de año si Ormuz no abre en junio

El banco estadounidense calcula que la situación ya será crítica a comienzos de verano, para cuando espera la normalización del suministro desde el golfo Pérsico

Operación de abastecimiento de combustible a un avión de Vueling en el aeropuerto de Sevilla.

El precio del petróleo está en máximos de 2022 por culpa de la escasez de suministro que provoca el cierre del estrecho de Ormuz, pero lo que está dando la verdadera medida del impacto de este shock energético son los derivados del crudo, como la gasolina, el diésel y, en especial, el fuel para aviones, los combustibles que alimentan el día a día de la economía. El fuel para la aviación es el producto petrolero que se está viendo más tensionado, según Goldman Sachs, que señala en un detallado informe que Europa se podría quedar sin él a finales de año en el caso de que la vuelta del suministro se retrase hasta el mes de julio. Ese es el escenario adverso que maneja el banco estadounidense, si bien su escenario central es algo menos pesimista: apunta a una cierta normalización en el estrecho de Ormuz entre junio y julio que, aún así, no evitaría una escasez extrema durante el verano y principios de otoño. El resultado más probable es el racionamiento en los países más afectados, como Reino Unido, la reducción —aunque limitada— en las rutas, el alza de las tarifas y una caída de la demanda en el momento en que se haga evidente que resulta demasiado caro volar.

Ante la escasez de suministro, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) avanzó a mediados de abril que las reservas europeas de combustible para avión alcanzarían su nivel crítico en junio, en los 23 días de colchón. Goldman Sachs tiene un escenario base ligeramente más agresivo que el de la AIE, ya que prevé que esas reservas desciendan a ese punto de 23 días —a partir del que la situación de escasez se hace crítica— ya a finales de mayo y lo superen en junio. “Observamos una escasez física extrema durante el verano y principios de otoño en nuestros principales escenarios”, explica en un informe publicado este jueves el banco estadounidense.

Goldman Sachs augura un entorno de precios caros para el combustible, puesto que Europa no será capaz de cubrir el déficit del 50% del suministro procedente de Oriente Próximo y de los exportadores asiáticos que, con sus propias refinerías al límite, ya no venden el fuel de aviones a Europa. La entidad estima que Europa puede reducir esa pérdida de suministro a la mitad compensándola con el flujo de combustible procedente de Estados Unidos y de África Occidental (principalmente de la planta nigeriana de Dangote). De hecho, Europa ya ha entrado de forma arrolladora en el mercado global de fuel para aviones, pujando al alza y disparando los precios para evitar que los barriles lleguen a Asia, según apunta Goldman.

Aun así, y contemplando que haya una solución para Ormuz en junio, la situación a comienzos del verano ya será muy crítica en algunos países, especialmente para Reino Unido, el mayor importador neto de combustible para aviones de Europa, con unos 195.000 barriles diarios. Le siguen Alemania (99.000 barriles diarios), Francia (92.000 barriles diarios) e Italia (50.000 barriles diarios). Por el contrario, los Países Bajos y Grecia son exportadores netos, con 122.000 y 19.000 barriles diarios.

En todo caso, la foto completa de la situación la da el conjunto de reservas comerciales de combustible para aviones que poseen las compañías más las reservas estratégicas del país. En ese sentido Reino Unido también se lleva la peor parte. No cuenta con reservas estratégicas, al igual que les sucede a Portugal y Noruega, y su capacidad de resistencia se reduce a 29 días de combustible, según recoge Goldman Sachs.

España, con una notable capacidad de refino, cuenta con reservas totales por 34 días —contando las comerciales y las estratégicas—, al nivel de Finlandia y por detrás de Italia (51 días), Alemania (53 días) y muy lejos de los 157 días de Bélgica, el país europeo más holgado. Europa, con notables diferencias por países, contaría con cierto colchón para alimentar su transporte aéreo si el estrecho de Ormuz sigue cerrado hasta junio. Pero si la apertura se retrasa hasta julio, “las existencias podrían agotarse por completo a finales de año“, según advierte Goldman Sachs.

Antes de llegar a ese escenario adverso, que no es el principal que maneja Goldman Sachs, ya habrá numerosas señales del deterioro en el mercado del combustible para aviones, incluida la posibilidad del racionamiento. El banco añade que “la trayectoria de las existencias sugiere que el racionamiento podría ser necesario en última instancia, especialmente en países como el Reino Unido, donde las existencias comerciales caen a niveles críticamente bajos”. Goldman apunta además a un limitación técnica de la industria del refino europeo: el hecho de que no haya una capacidad significativa de reorientar la actividad de las refinerías hacia el combustible para aviones. “La información del sector sugiere que las refinerías ya están operando cerca de su máximo rendimiento en este producto. El combustible para aviones también se enfrenta a cuellos de botella estructurales que el gasóleo no tiene: la capacidad de almacenamiento específica es menor y está más concentrada, lo que lo hace más propenso a sufrir fuertes distorsiones de precios”, explica el banco estadounidense.

Resultado de todo ello, Goldman estima un descenso de la demanda del 3%. Llegará el momento en que el elevado nivel de precios limitará el consumo y en que, para repercutir íntegramente el aumento de costes de combustible, las aerolíneas tendrían que elevar sus ingresos —previsiblemente con un alza de los billetes de avión— en entre el 15% y el 20% en las aerolíneas tradicionales y entre el 20% y el 30% en las de bajo coste.

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