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El petróleo vuelve al nivel más alto desde el alto el fuego, sin avances en la negociación entre Irán y EE UU

El ‘brent’ escala hasta los 105 dólares el barril ante las escaramuzas en Ormuz, mientras y el Ibex recorta un 0,67%

Dos barcos petroleros.LUIS TEJIDO (EFE)

Desde que hace casi dos meses empezaran los ataques de Israel e Irán sobre Estados Unidos, los inversores se mueven en ciclos de sobresalto, euforia y preocupación. Una vez más, las expectativas de una solución o una tregua que reabra el crítico grifo del petróleo se están topando con una realidad que deja fríos a los mercados. El crudo ha encadenado su cuarta sesión consecutiva al alza, subiendo un 3,1%, y cotizando en 105,07 dólares el barril, máximos desde el alto el fuego anunciado a principios de mes, mientras los inversores asumen que el conflicto sigue lejos de una salida negociada en un contexto marcado por la persistente tensión en el estrecho de Ormuz, la vía estratégica por la que transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo.

La ausencia de avances diplomáticos y los recientes incidentes en la zona —incluida la incautación de buques comerciales por parte de Irán y la respuesta estadounidense con la retención de petroleros iraníes— han reactivado la prima de riesgo sobre el crudo. Aunque la Casa Blanca ha prorrogado esta semana el alto el fuego, todo apunta a un estancamiento prolongado. La mediación internacional, con Pakistán como uno de los actores implicados, intenta sin éxito reabrir los canales de negociación, mientras Teherán mantiene su negativa a volver a la mesa de diálogo si no se levanta el bloqueo marítimo. El resultado es un mercado petrolero cada vez más sensible a cualquier señal de interrupción del suministro.

Desde los mínimos recientes en torno a los 85 dólares, el petróleo acumula una revalorización cercana al 25%, en un movimiento que refleja tanto el deterioro de las expectativas de normalización rápida como la creciente preocupación por posibles disrupciones físicas en el transporte energético. Según diversos analistas, incluso una hipotética desescalada no implicaría una normalización inmediata de los flujos, debido a la congestión de buques, los retrasos logísticos y la incertidumbre en los seguros marítimos.

“Los mercados financieros están descontando una alta probabilidad de que el tráfico a través del estrecho de Ormuz se normalice pronto”, explica Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional en J. Safra Sarasin Sustainable AM. “Creemos que un acuerdo limitado para reabrir el estrecho responde al interés de ambas partes, y este escenario sigue siendo nuestro caso base. Sin embargo, también muestra que una interpretación errónea de las intenciones de la otra parte podría provocar un nuevo aumento de las tensiones antes de llegar a ese punto”, añade. En similares términos se manifiesta, en declaraciones a Reuters, Carol Kong, estratega de divisas del Commonwealth Bank of Australia en Sídney: “Sigo creyendo que los mercados pronto se darán cuenta de que el camino hacia un acuerdo duradero aún está lejos y que los precios de la energía probablemente seguirán subiendo antes de bajar”, afirmó.

En este contexto, la renta variable estadounidense ha abierto la sesión con tono negativo, aunque a medida que avanza la sesión, las pérdidas se diluyen y el S&P 500 cotiza prácticamente en tablas. El principal índice de Wall Street y el Nasdaq vienen de registrar máximos históricos el miércoles gracias a la campaña de resultados empresariales.

El valor más destacado de la jornada es Tesla, que, pese a presentar unas cuentas trimestrales mejores de lo esperado el miércoles con el mercado ya cerrado, sufre caídas del 3%. La compañía de Elon Musk elevó sus ingresos un 16% en el primer trimestre y logró un beneficio neto un 17% superior al del mismo periodo del año anterior, además de sorprender al mercado con un flujo de caja libre positivo de 1.400 millones de dólares. Sin embargo, el mercado ha penalizado el aumento de la inversión prevista (unos 25.000 millones de dólares) y las advertencias de que el flujo de caja volverá a ser negativo en la segunda mitad del año.

En Europa, la escasez física de petróleo y derivados está encendiendo la inflación en las grandes economías y deteriorando sus perspectivas económicas. Por primera vez en casi tres años, el índice PMI compuesto de la zona euro ha bajado de los 50 puntos, el nivel que distingue la expansión económica de la contracción. “Las presiones inflacionistas siguen aumentando, lo que pone de relieve el impacto estagflacionista de la crisis actual. Aunque una subida de tipos en abril sigue pareciendo poco probable, es probable que el Banco Central Europeo tenga que endurecer la política monetaria a lo largo de este año”, explican los analistas de ING.

Este escenario refuerza el debate sobre el impacto de la crisis energética. Algunos analistas advierten de que el aumento del precio del crudo podría obligar al Banco Central Europeo (BCE) a reconsiderar su estrategia monetaria en los próximos meses, pese a que una subida de tipos inmediata sigue considerándose poco probable. La gestora de fondos PIMCO advierte de que, incluso en un escenario de desescalada del conflicto, los efectos económicos de la crisis energética podrían prolongarse durante meses. La combinación de cuellos de botella logísticos, reposición de inventarios y primas de riesgo persistentes podría mantener los precios del petróleo en niveles elevados durante más tiempo del esperado.

La peor parte de la jornada en las Bolsas se la ha llevado el índice español Ibex 35 que ha cedido un 0,67%, por debajo de los 18.000 puntos. Aena ha caído un 5,2% descontando el dividendo que pagará el próximo lunes. Entre los más bajistas, destacan Indra (-3,4%), Grifols (-2,6%) o Bankinter (-2,6%), que ha publicado sus cuentas del primer trimestre y ha arrastrado a la baja a otras entidades. En el lado de las ganancias, Solaria ha subido un 5,5%, Telefónica un 2,9% y Redeia un 1,4%.

El resto de Europa, el Euro Stoxx 50 limita sus descensos a algo más de medio punto, mientras el Cac 40 de París ha subido el 0,87% y el Mib de Milán el 0,26%. Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, explica que “el mercado de renta variable está prestando más atención a los beneficios empresariales que a la macro. Y lo cierto es que, pese a la desaceleración, los resultados están sorprendiendo positivamente”.

Los bonos caen, ya que el aumento del coste del crudo aviva los temores inflacionistas; cuanto más se prolongue la guerra y el estrecho de Ormuz permanezca cerrado, manteniendo elevados los precios del petróleo, mayor será el riesgo de que se produzcan importantes repercusiones económicas para las economías de todo el mundo.

En el mercado de divisas, el euro retrocede hasta los 1,16 dólares, mientras que el oro baja un 0,8%, hasta el entorno de los 4.700 dólares la onza, en un ajuste técnico tras las recientes subidas vinculadas a la demanda de activos refugio. El conjunto de los mercados refleja una misma dinámica: la transición desde un optimismo apoyado en los resultados empresariales hacia una fase dominada nuevamente por la incertidumbre geopolítica, con el petróleo como principal termómetro del riesgo global.

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