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Los gestores de fondos mantienen el optimismo en Bolsa, pero alertan de sobreinversión y burbuja en IA

La encuesta de Bank of America revela posiciones agresivas en acciones y materias primas que contrastan con las dudas sobre la capacidad de rentabilizar la IA

Un operador bursátil trabaja en la Bolsa de Nueva York, en una imagen de archivo.Brendan McDermid (REUTERS)

A pesar de las fuertes subidas bursátiles de 2025 y de las incertidumbres que planean sobre la economía global, la confianza en la Bolsa sigue intacta. La última encuesta de Bank of America a gestores de fondos globales muestra un nivel de optimismo que no se veía desde 2022. El informe revela que, si bien los gestores mantienen posiciones agresivas en renta variable y materias primas, empiezan a encender luces de alerta ante una posible sobreinversión corporativa y el riesgo de una burbuja en inteligencia artificial (IA) que podría sacudir la estabilidad de los mercados.

Estas encuestas se toman como referencia para medir el pulso de los mercados. El sondeo sirve para comprobar cuál es el posicionamiento de grandes inversores sobre acciones, bonos, materias primas o economías emergentes, pero también para anticipar posibles inflexiones de ciclo cuando el consenso alcanza niveles extremos. En el caso de febrero de 2026, este barómetro presenta una paradoja: un sentimiento de mercado extremadamente optimista, combinado con advertencias claras sobre los riesgos latentes que acechan más allá de las cifras macro.

Según el informe, el elevado optimismo macroeconómico está impulsado por la expectativa de crecimiento sostenido y alzas de beneficios corporativos de doble dígito durante los próximos 12 meses. Así, los gestores están abrumadoramente sobreponderados en acciones y materias primas y profundamente infraponderados en bonos. Aunque el informe es global, las tendencias de asignación y las preocupaciones sobre valoraciones excesivas también se reflejan en las plazas europeas. Regiones como Europa han visto una mayor sobreponderación de acciones que la media histórica, lo que sugiere que los gestores están encontrando oportunidades fuera de los mercados tradicionalmente dominantes como Estados Unidos.

Pese a ello, la encuesta muestra que las oportunidades de subidas adicionales en el corto plazo podrían ser más limitadas. Cuando todos los operadores del mercado están posicionados en la misma dirección, el potencial de rendimiento se reduce y la probabilidad de correcciones aumenta. Además, hay puntos de fricción que no deben ignorarse.

Un número récord de gestores considera que las empresas están sobreinvirtiendo, especialmente en gasto de capital. Esta percepción ha crecido hasta cifras inéditas en las series históricas de la encuesta. Cuando las empresas incrementan de forma acelerada su inversión sin una clara remuneración futura, aumentan los riesgos financieros, especialmente si esa inversión se financia con endeudamiento. En la encuesta, muchos gestores aconsejan priorizar la mejora de los balances corporativos frente a la expansión agresiva.

En las últimas semanas, el gasto de las compañías, especialmente en inteligencia artificial, ya ha estado en el punto de mira. Amazon perdió un 10% hace dos semanas después de mejorar sus resultados por las preocupaciones de que no pueda rentabilizar la inversión en IA. Microsoft ya sufrió a finales de enero su mayor desplome en Bolsa en casi seis años por las dudas sobre la monetización de su gasto en las nuevas infraestructuras de inteligencia artificial. Grandes nombres del sector han anunciado inversiones masivas que, si bien potencian la productividad y la innovación, también podrían estar inflando valoraciones de mercado sin una correspondiente generación de beneficios a corto plazo.

Un elemento que sobresale especialmente en la percepción de riesgos es el papel de la inteligencia artificial (IA) en los mercados. En la encuesta, el 25% de los gestores identifica una posible burbuja asociada a la IA como el principal riesgo de cola, por delante de otras amenazas macroeconómicas tradicionales como la inflación o un aumento desordenado de tipos de interés.

Este miedo a una burbuja tecnológica ha calado lo suficiente como para provocar movimientos tácticos en las carteras. Por ejemplo, un aumento de posiciones en activos como el oro, una de las compras más populares entre los gestores. También se detecta una rotación sectorial que favorece valores tradicionales como energía o materiales frente a una exposición agresiva a los gigantes tecnológicos.

Más allá de las preferencias de activos, el informe desvela la visión de los gestores sobre la trayectoria de la economía global. Una parte significativa de los encuestados apuesta por un escenario en el que la expansión económica continúa sin una recesión marcada ni un enfriamiento pronunciado. Este punto de vista ha ido ganando terreno en los últimos meses, impulsado por la fortaleza del mercado laboral, la solidez de los balances corporativos y la demanda persistente en sectores clave. En contraste, los temores a una desaceleración brusca se mantienen bajos, reforzando la idea central de que la economía global aún tiene recorrido antes de enfrentarse a una contracción seria.

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