La banca ante el más difícil todavía: cuando el inversor pide más que beneficios récord y dividendos en abundancia
Gran parte del sector ha dejado de estar barato y el fuerte rally acumulado hace más tentador recoger beneficios. El mercado exige nuevos catalizadores, como más ahorros de costes o aumento del crédito


La banca nada en abundancia de beneficios corporativos y reparto de dividendos. La época de alzas de tipos de interés aún tiene eco en las cuentas de resultados y pese a que el precio del dinero ha descendido de forma notable en la zona euro, los márgenes de negocio se muestran resistentes. El sector ha aprovechado los últimos tiempos para construir un balance más apuntalado por los créditos a tipo fijo y los ingresos por comisiones, con el viento a favor de una muy baja morosidad y de la continua mejora de la eficiencia. El resultado han sido beneficios récord de forma generalizada, que permiten alimentar una generosa y creciente retribución al accionista, aunque el alza de las ganancias haya perdido intensidad.
El mercado ha aplaudido estos logros con fuertes subidas en Bolsa que, sin embargo, han comenzado a ponerse en cuestión este año, en buena parte por agotamiento y búsqueda de rentabilidad en otros sectores ante unas valoraciones que ya se olvidaron de ofrecer descuentos. El inversor continúa confiando en la banca, pero es ahora más exigente y para revalidar su apuesta reclama ahora nuevos catalizadores, ya sean objetivos de rentabilidad y crecimiento más ambiciosos, más eficiencia u operaciones corporativas que prometan crear valor para el accionista.
La reciente temporada de resultados deja claros ejemplos de cómo los inversores han elevado el listón en la banca. El BBVA pinchó con una estrepitosa caída en Bolsa —un retroceso del 8,8%— pese a anunciar beneficios récord de 10.511 millones de euros y un alza del dividendo del 30%. Sin embargo, las ganancias quedaron por debajo de lo esperado, en especial en Turquía, con cierta decepción en costes y provisiones. Unicaja, que disparó el dividendo —al elevar el pay-out del 60% al 70%— y elevó las previsiones que había avanzado hace un año, recibió un castigo a sus cuentas del 4,91% en Bolsa. El fenómeno no se limita a España y el británico Barclays, que anunció este pasado martes aumento del dividendo y nuevos objetivos para 2028, sufrió un descenso del 2,5% el día de su presentación de resultados.
En un mercado en máximos y plagado de valores que, como los bancos, acumulan alzas a nivel sectorial en Europa del 70% en el último año (llegan al 100% en algunos casos, como el Santander), cualquier motivo puede ser bueno para recoger beneficios. Además, los hedge funds más oportunistas montan guardia ante cualquier evento capaz de mover el mercado, como las presentaciones de resultados.
En paralelo, el mercado está experimentando un movimiento de rotación sectorial acelerado en las últimas semanas. Si bien el conjunto de la Bolsa no se atreve a corregir, la inversión se está desplazando desde los sectores que más han subido, y cotizan más caros, hacia otros capaces de sostener el rally. Así, mientras bancos y tecnológicas limitan sus ascensos en lo que va de año en Europa al 4% y a cerca del 1% respectivamente, materias primas, telecomunicaciones y energía se anotan alzas de entre el 20% y el 13%, en un movimiento apreciable también en Wall Street.
En opinión de Carlos García, gestor de renta variable de Mutuactivos, “para una inversión a medio plazo, hay un factor importante y es que el mercado va a premiar a los bancos que crezcan en volumen de negocio. Los inversores quieren historias de crecimiento”. La gestora de Mutua Madrileña sobrepondera a la banca en sus carteras de Bolsa europea, si bien con preferencia por aquellas entidades con mejores perspectivas de crecimiento del volumen de negocio, como son las griegas, portuguesas y también españolas.
CaixaBank es un ejemplo de cómo el mercado recibe con alzas en Bolsa a las entidades que anuncian el más difícil todavía. Sus títulos se dispararon el 6,75% en respuesta a unos beneficios que superaron las previsiones de los analistas pero sobre todo como reacción al crecimiento del negocio —las hipotecas aumentaron en 2025 el 7%— y a la mejora de previsiones para este año y el próximo respecto a los objetivos que había avanzado la entidad hace poco más de un año. CaixaBank aspira ahora a una rentabilidad del 20% en 2027.
Tras los resultados, Goldman Sachs ha elevado sus previsiones de márgenes y beneficios para la entidad y la valoración que le concede, que pasa de los 9,8 a los 11,2 euros por acción. Jefferies también ha decidido aumentar el precio objetivo para CaixaBank desde los 10 a los 13,2 euros, la valoración más alta del actual consenso de mercado. “CaixaBank es uno de los casos de éxito más destacados en cuanto a crecimiento estructural y rentabilidad en Europa, beneficiándose de la oportunidad de invertir capital en áreas de alto crecimiento del RoTE”, defiende la firma estadounidense.
El banco que dirige Gonzalo Gortázar ha dado nuevos argumentos a los inversores para continuar su rally bursátil, del 70% en el último año, pero acusa también uno de los grandes males del sector, su elevada valoración. Muy lejos quedaron los tiempos de cotizar con descuento respecto al valor en libros y la entidad lo hace actualmente con una prima de casi el 100%, al igual que Bankinter o el BBVA. El conjunto de la banca europea cotiza actualmente a un ratio PER (precio en relación al beneficio) de 10,5 veces, con descuento aún frente al conjunto del mercado y también frente a sectores ahora en la cresta de la ola como las materias primas (PER de 14,8 veces) o la energía (12,9 veces).
En términos relativos, las entidades financieras españolas y europeas no estarían tan caras aunque el sector soporte igualmente la exigencia del mercado de justificar esas valoraciones con beneficios crecientes. La mayoría de los analistas sigue inclinándose por la inversión en banca y las recomendaciones de compra son mayoritarias para el Santander (66,7%), el BBVA (53,6%) y CaixaBank (40,7%), según el consenso que recoge Bloomberg.
Goldman Sachs destaca que la banca europea está batiendo las expectativas en la actual campaña de resultados, salvo contadas excepciones como el BBVA o el sueco SEB, y tiene al conjunto del sector sobreponderado, junto a la alimentación y consumo personal, tecnología y telecomunicaciones. Calcula además una rentabilidad por dividendo para la banca europea del 4,9%, solo superada en sus estimaciones por los seguros. La retribución al accionista es de hecho un claro reclamo para los inversores, acostumbrados en los últimos años a que la banca emplee su exceso de capital en pagos en metálico y voluminosos programas de recompras de acciones.
Javier Beldarrain, analista de banca de Bestinver Securities, reconoce que “este año no veremos las subidas en Bolsa del 100% de 2025 pero los bancos lo harán bien. El entorno de crecimiento es positivo, los créditos morosos continúan en descenso y no se esperan cambios en los tipos de interés”. En su opinión, las políticas de pago de dividendo seguirán siendo un sostén para la inversión en banca. “Mientras las entidades financieras no tengan exceso de capital ocioso y lo repartan entre sus accionistas, será mejor que abordar compras que no generen valor”, añade Beldarrain.
El ahorro de costes es otro de los catalizadores que los inversores analizan con detalle a la hora de invertir en banca. Fue crucial en los años de tipos cero, cuando ser más eficiente era objetivo obligado para combatir unos márgenes de negocio muy planos. Ahora que los tipos están al 2% y podrían quedarse ahí durante el resto del año, la eficiencia vuelve a ganar peso, más aún ante las perspectivas de ahorro de costes que abre el uso de la inteligencia artificial en banca. “La aplicación de la IA será algo positivo para la banca, no lo veo como un riesgo de corrección en Bolsa. Los clientes no cambian de banco fácilmente, pero la IA sí puede facilitar un importante ahorro de costes a las entidades”, defiende Carlos García. La nueva tecnología podría aplicarse por ejemplo a múltiples tareas administrativas y de cumplimiento normativo. El gestor de Mutuactivos descarta por tanto que las entidades financieras vayan a sufrir fuertes ventas a causa del desarrollo de usos de la inteligencia artificial en la banca tradicional, como sí han padecido en las últimas jornadas el sector de seguros —ante la amenaza de que ChatGPT facilite la contratación de pólizas personalizadas— o de banca patrimonial.
Las perspectivas en Bolsa para la banca, sin ser boyantes, no son malas, aunque siempre habrá quien reniegue del sector. Javier Ruiz, director de inversiones de Horos, defiende que “la gestión histórica del capital por parte de la mayoría de las entidades no ha sido especialmente acertada, destruyendo valor para sus accionistas en numerosos casos. Todo ello se ve agravado por un persistente riesgo regulatorio y tecnológico que puede lastrar la rentabilidad del negocio. Por estos motivos, preferimos mantenernos al margen de este sector”. Esta pequeña gestora triplicó activos y clientes el año pasado, el de la explosión bursátil de la banca, con un fondo de renta variable nacional que se anotó un 43% en el ejercicio y que en los últimos cinco años tiene un 16% de retorno medio anual. Con o sin bancos, las oportunidades de ganancias bursátiles siguen ahí.