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Retail
Tribuna
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¿Qué nos depara el ‘retail’ del futuro?

Es previsible que la inteligencia artificial esté presente en probadores y espejos haciendo de estilista y ahorrándonos el trámite de probarnos la ropa

comercio minorista

Desde la creación en el año 1983 del primer centro comercial en España, el de La Vaguada, el sector del retail ha evolucionado al ritmo que le han marcado los comportamientos de consumo.

En la actualidad, en contra del apocalipsis que se pronosticaba después de la pandemia, la afluencia y las ventas en las tiendas físicas están en auge y ya nadie duda de su compatibilidad con el comercio electrónico. Así pues, podemos afirmar que nos encontramos en lo que algunos denominan la era “phygital”.

No obstante, se ha producido un cambio de paradigma. El público demanda cada vez más espacios sostenibles, tecnológicos y polivalentes que proporcionen satisfacciones adicionales a las de la mera compra, en un entorno en el que la economía circular amenaza con eclipsar al consumismo.

En este escenario cabe preguntarse cómo serán los centros comerciales del futuro.

Lo que parece claro es que se configurarán como lugares de entretenimiento en los que la oferta comercial se combinará con una oferta cultural y lúdica. En consecuencia, es probable que se incrementen los metros cuadrados dedicados a la restauración y los espectáculos, como los teatros. Al mismo tiempo, las ventas cruzadas entre los canales físicos y digitales podrían impulsar la ampliación de las superficies de almacén en detrimento de las salas de venta, para apoyar la distribución de última milla.

Hay proyectos, como el centro comercial Westfield La Maquinista en Barcelona, que compaginarán el uso comercial con el residencial. Por lo tanto, no es descabellado presagiar que habrá centros comerciales que se convertirán en pequeñas ciudades que, además de albergar viviendas y tiendas, contarán con hoteles, oficinas, colegios, universidades, clínicas o gimnasios.

A pesar de que la normativa urbanística no lo pone fácil, la hibridación de usos podría reactivar zonas en declive demográfico. En Madrid, tanto la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, que simplifica el régimen de usos alternativos y facilita la implantación de usos dotacionales; como la iniciativa legislativa que promueve la reconversión de edificios de oficinas vacíos en viviendas, demuestran una tendencia a la flexibilización de los cambios de uso.

Por otro lado, la tecnología es un elemento clave para complementar y mejorar las experiencias de compra, por lo que la interacción con los usuarios a través de los dispositivos electrónicos es vital para consolidar su fidelidad. Muchos centros fomentan esta interacción implantando potentes redes wifi y cargadores para teléfonos.

Asimismo, hay avances que pueden revolucionar por completo el mundo del retail si se generalizan. Por ejemplo, es previsible que la inteligencia artificial esté presente en probadores y espejos haciendo de estilista y ahorrándonos el trámite de probarnos la ropa; las impresoras 3D están preparadas para confeccionar prendas y fabricar artículos de forma personalizada; y los sistemas de pago automático ya son una realidad en algunos establecimientos.

Desde el punto de vista arquitectónico, se están imponiendo los espacios fluidos y fácilmente reconfigurables que permiten adaptar las instalaciones al aforo y las tendencias en tiempo real. Para reforzar las sensaciones de los visitantes, se intenta conectar con sus cinco sentidos creando ambientes y microclimas; y se introduce la naturaleza viva prestando especial atención al paisajismo.

La sostenibilidad se da por descontada, de modo que el uso de materiales respetuosos con el medioambiente, el consumo responsable de la energía y el agua, y la gestión eficiente de los residuos serán una prioridad en todos los proyectos.

En definitiva, la soberanía del mercado es implacable y el retail responde a lo que pide el consumidor, que cada vez es más exigente. En este contexto, es probable que lo mediocre acabe desapareciendo y que la variedad de oferta, la mezcla de usos y la inversión en tecnología y sostenibilidad sean las palancas que determinen el éxito o fracaso de los complejos comerciales del futuro.

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