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Votum Labs, de ‘startup’ centrada en el cannabis a empresa biotecnológica

La empresa murciana fundada en 2021 facturó 382.000 euros en 2025. Su crema para el dolor ya está disponible en 700 farmacias

Alejandro Martí y Borja Vera, los CEO de Votum Labs, con su producto para mascotas.ALFONSO DURAN

En apenas cinco años, Votum Labs ha pasado de ser una startup centrada en los cannabinoides y el CBD a convertirse en una empresa que aspira a jugar en la liga de la biotecnología aplicada a la salud. Desde su fundación en 2021 en Lorquí (Murcia), la compañía ha conseguido reordenar su estructura, diversificar sus líneas de negocio y poner el foco en el desarrollo de productos para el dolor articular, la salud animal y el cuidado de la piel sin perder de vista su enfoque naturalista. “Intentamos que todos los componentes de nuestros productos sean naturales”, asegura Borja Vera, CEO y cofundador de la empresa junto a Alejandro Martí, el otro CEO y cofundador de esta operación.

El proyecto nació con apenas 65.000 euros de los propios fundadores y la primera ronda de financiación no llegó hasta un año después, en 2022, cuando consiguieron recaudar 225.000 euros. En 2025 hicieron otra ronda con una inversión de 550.000 euros y ahora, en 2026, han conseguido recolectar 1,1 millones de euros. De momento, los resultados les avalan: con apenas nueve empleados (sin contar los comerciales que colocan el producto en farmacias y los laboratorios con los que colaboran) han conseguido facturar 382.000 euros en 2025, casi un 67% más que en 2024. Y eso que en 2025 llevaron a cabo la reestructuración de la empresa y no vendieron durante más de la mitad del año.

El origen de Votum Labs se remonta a 2018 y 2019, cuando sus fundadores viajaron a Estados Unidos y descubrieron las posibilidades de los compuestos derivados del cannabis. En 2021, cuando la normativa europea empezó a regular este compuesto para usos terapéuticos, crearon Votum World, una firma centrada en la investigación y comercialización de formulaciones basadas en cannabinoides no psicoactivos. “Fuimos pioneros en esta industria en Europa”, sostiene Vera, que recuerda aquellos primeros años como una etapa marcada por la incertidumbre y el aprendizaje acelerado.

“Pusimos todo lo que teníamos en la sociedad para desarrollar las primeras fórmulas y ponerlas en el mercado. Pero las colocamos muy mal”, cuenta Vera.

Venían de industrias dispares y no conocían bien el funcionamiento del sector. Él provenía de la dirección financiera de una empresa de enlatado, mientras que Martí hizo ADE y casi no tenía conocimientos farmacéuticos (ahora, al escucharle hablar, parece un experto químico especializado en compuestos para combatir el dolor crónico). “A base de equivocarte vas aprendiendo”, aporta Vera, y así fueron aumentando su cartera de productos y su capacidad de colocarlos en el mercado de forma eficiente. Los cannabinoides que estaban en la base de su negocio son una familia de compuestos presentes de forma natural en la planta y que interactúan con el sistema endocannabinoide del propio cuerpo humano. El más conocido es el CBD, aunque existen otros no psicoactivos como el CBG, el CBC o el CBN, cuyo potencial terapéutico sigue siendo objeto de investigación.

Con el aumento de la competencia y la incertidumbre regulatoria, se dieron cuenta de que debían ampliar su oferta. Si querían evolucionar y construir una empresa con recorrido, necesitaban ampliar el abanico de principios activos y desarrollar una propuesta más amplia que trascendiera el mercado del CBD. “Si nos quedábamos encerrados en ese ingrediente, dependíamos de que, en algún momento, dejase de funcionar”, explica Martí.

Ampliar oferta

Entonces ampliaron su oferta y reorganizaron la estructura empresarial. Para que los diversos productos no dependieran de una sola marca, crearon tres nuevas. La más relevante es Cronidol, una crema orientada al canal farmacia que sirve para el dolor articular y muscular, y para la inflamación crónica. Su formulación combina cannabinoides no psicoactivos con otros principios activos naturales como árnica, ácido alfa-lipoico y capsaicina.

Es su principal motor de crecimiento y está presente en más de 700 farmacias en España. “Llega hasta la última capa de la dermis, que es la que precede al músculo, y eso hace que aumente mucho su efectividad”, asegura Martí. Junto a Cronidol, Votum Labs ha desarrollado otras líneas de negocio con las que busca diversificar su actividad. SOS by Happy Pets está enfocada al bienestar animal y ofrece productos destinados a reducir el estrés y mejorar la calidad de vida de perros y gatos (se utiliza sobre todo para viajes largos con animales y eventos festivos como fuegos artificiales). Vezelay Lab representa su apuesta por la dermocosmética, con una gama de cremas y sérums formulados con activos como bakuchiol, ácido tranexámico y cannabinoides de alta pureza.

La región de Murcia en la que se han instalado cuenta con 276 compañías tecnológicas e innovadoras, un tercio más que el año anterior, que generan cerca de 500 millones de euros de facturación y emplean a 2.674 trabajadores, según el Informe Nacional de Empresas Tech e Innovadoras 2026. El ámbito de la salud se ha convertido en uno de los principales polos de desarrollo y el sector tecnológico regional captó más de 20 millones de euros de inversión en 2025, un crecimiento superior al 200% respecto al año anterior, según el informe.

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