Bodega As Laxas, el albariño que lleva la esencia de Galicia a más de 20 países del mundo
La bodega fue una de las fundadoras de la DO Rías Baixas. La producción ha pasado de las 8.000 botellas anuales a cerca del millón

La historia de Bodegas As Laxas se remonta a 1862. Situada en la el municipio de Arbo (Pontevedra) y a orillas del Padre Miño, cómo así denominan los gallegos su río, varias generaciones han seguido la tradición vinícola “en armonía con el paisaje las tradiciones, las costumbres y los sabores”.
La firma As Laxas nace de la mano de Mª Carmen Ferro Fernández y José Simón Fernández que adquirieron estas bodegas en 1975; en la actualidad la propiedad está en manos de sus cuatro hijos. ”El negocio nació de una inquietud que va más allá de la elaboración de vino: la apuesta por la protección y el cuidado del medio rural y por la producción de alta calidad capaces de reflejar la identidad de su territorio. En sus inicios, el proyecto surgió como una actividad familiar complementaria, impulsada por personas activas, emprendedoras y con una clara visión de futuro”, explica Rubén Simón Ferro, director comercial.
La bodega se consolida como tal en 1986 y su compromiso con el desarrollo de la vitivinicultura gallega la llevó a convertirse en una de las fundadoras de la denominación de origen (DO) Rías Baixas, un referente internacional en los vinos blancos de calidad. “Este hecho refleja el carácter pionero de la bodega y su firme apuesta por la valorización del albariño y del territorio que lo hace único”, afirma su gerente José Simón Ferro.
La superficie cultivable alcanza 60 hectáreas de viñedos en el Condado do Tea. La compañía complementa sus necesidades de uva mediante la colaboración con viticultores locales autorizados por la DO Rías Baixas, lo que contribuye al desarrollo del tejido agrícola de la zona y garantiza un suministro de calidad. La plantilla la conforman 10 trabajadores, a los que se suma personal subcontratado para las labores agrícolas y la campaña de vendimia.
La evolución de la producción ha sido constante, pero la construcción de una nueva bodega en la década de los noventa supuso un impulso para el crecimiento al alcanzar una producción anual de 100.000 litros. Así, desde 1986 se ha pasado de las 8.000 botellas anuales a cerca del millón.
El producto estrella es el albariño, una de las variedades blancas de mayor prestigio internacional y seña de identidad de Galicia. “Aunque existen opciones similares en otras regiones, ninguna posee el perfil y la personalidad que caracterizan al Albariño elaborado en este territorio”, dice José Simón.
Desde 2012, la bodega elabora y comercializa dos espumosos de calidad monovarietal: Sensum Laxas y Sensum Laxas Selección Familiar, para los que se utilizan el método tradicional.
El albariño de As Laxas ha recibido varias distinciones al más alto nivel; por ejemplo, ha sido medalla de oro en el concurso alemán Mundus Vini y en el Challenge International du Vin en Francia. También ha sido el único en siete años consecutivos con una puntuación superior a los 90 puntos en la guía especializada Wine Enthusiast.
La facturación se ha situado los últimos ejercicios entre los 3 y 4 millones de euros, y el mercado nacional representa el 65% del total. Los vinos están presentes en más de 20 mercados internacionales, siendo Estados Unidos el más importante. Igualmente, se consumen Latinoamérica, Reino Unido, Bélgica, Japón y Filipinas.
“Se ha pasado de elaborar vinos pertenecientes a una región poco conocida a producir algunos de los mejores blancos reconocidos internacionalmente, con presencia en múltiples destinos de todo el mundo. Este crecimiento ha exigido una constante adaptación a los cambios en los hábitos de consumo, a la incorporación de nuevas tecnologías y a la apertura de nuevos destinos”, apunta Rubén Simón.
Las inversiones se han dirigido a la mejora de equipos y a la adaptación del proceso productivo tradicional de la elaboración de sus vinos al desarrollo tecnológico. Se han tocado todos los aspectos, desde la propia viticultura hasta la modernización del almacenamiento, línea de embotellado y sistemas de trazabilidad.

En un contexto marcado por la transformación digital y el desarrollo de la inteligencia artificial, As Laxas considera que “estas herramientas representan todavía un ámbito por explorar”. Aunque reconoce que actualmente son una gran desconocida para la organización, entiende que “resulta imprescindible familiarizarse con ellas y aprovechar las oportunidades que pueden ofrecer para mejorar la gestión y la competitividad”.
La sostenibilidad constituye uno de los pilares de la empresa. Su propia actividad depende directamente del viñedo, que “representa una importante masa vegetal y un elemento fundamental del paisaje y del equilibrio ambiental”. A nivel industrial, mantiene un “firme compromiso con la mejora continua de sus procesos para hacerlos cada vez más sostenibles y respetuosos con el entorno”, comenta Rubén Simón.
Bodegas As Laxas forma parte del proyecto SosT4Vid, una iniciativa gallega que investiga la integración de tecnología agrovoltaica en viñedos, combinando la generación de energía renovable y el cultivo de uva. La bodega ha instalado dos paneles con tres placas cada uno, situados por encima de las propias vides en una de sus plantaciones.
Responder al paladar del cliente y al contexto geopolítico y económico
As Laxas ha tenido grandes logros a lo largo de su historia, pero también ha tenido que afrontar momentos complejos. “Las distintas crisis económicas, comerciales o regulatorias han supuesto importantes desafíos. En determinadas etapas, hemos contado con apoyo financiero para acometer inversiones y continuar su desarrollo, demostrando una capacidad de adaptación que ha sido clave para la consolidación”, explica Rubén Simón, director comercial.
Para 2026, el objetivo es mantener los resultados, un balance que define como “satisfactorio” en un “contexto de elevada incertidumbre”. “La situación internacional, marcada por conflictos geopolíticos, el incremento del coste de las materias primas, las dificultades económicas y la disponibilidad de mano de obra, plantea importantes retos para el sector”, reconoce Simón.

Bodega As Laxas mantiene una visión prudente pero optimista del futuro. Sus metas continúan siendo las mismas que han guiado su historia desde 1975: consolidar un crecimiento moderado y sostenible, adaptarse a los nuevos hábitos de consumo, conectar con las nuevas generaciones de consumidores y seguir abriendo mercados sin perder la esencia de una empresa familiar comprometida con el territorio y la calidad de sus vinos.
Ampliando campo hacia la cosmética
Diversificación. En su apuesta por la innovación, la bodega también ha ampliado parcialmente su actividad con el desarrollo de una línea de cosmética. “La idea surgió al conocer el trabajo de un laboratorio gallego que elaboraba productos cosméticos a partir de orujos de uva y algas, lo que llevó a plantear una pregunta sencilla: ¿por qué no aprovechar también el orujo de albariño?”, dice José Simón, gerente de la firma. El resultado ha sido la elaboración de una crema corporal con hollejo de su albariño que está teniendo “una buena aceptación entre los consumidores”. Este tipo de productos encuentra mayor desarrollo a través de la tienda online y la venta directa en la propia bodega, donde “su crecimiento está siendo progresivo”. De momento, el canal comercial principal para la empresa continúa siendo la distribución de bebidas para el sector horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías).