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Los sindicatos apuran los plazos para evitar la huelga de Airbus con el retraso de una reunión clave al 20 de agosto

Los organizaciones sindicales convocantes no se han presentado al encuentro de este martes, por lo que continúa la amenaza de huelga indefinida desde el próximo 24 de agosto

Empleados de Airbus Getafe en una protesta de julio de 2026. Daniel Gonzalez (EFE)

Sin avances en el conflicto laboral entre Airbus y los sindicatos. Según informan fuentes de los representantes de los trabajadores, la reunión prevista para este martes se ha pospuesto al próximo 20 de agosto, ya que los sindicatos convocantes de la huelga indefinida desde el próximo día 24 (CGT, UGT y Útil) no se han presentado a la mesa de diálogo. Dichas conversaciones serán con la intermediación del SIMA —el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje, una fundación constituida por empresas y sindicatos—, después de meses de un conflicto laboral que se ha enquistado tras el rechazo al anterior acuerdo alcanzado por Sipa y CC OO con la empresa. A finales de julio, el 49,15% de los trabajadores votaron en contra (mientras que el 45,95% votó a favor) de dicho pacto, que incluía una revisión salarial general del 5% en 2026 y del 5% en 2027.

“Airbus tiene como objetivo mantener un diálogo sincero y abordar las preocupaciones planteadas por la plantilla que han derivado, en parte, en la situación actual, y para también salvaguardar y poner en valor todo el trabajo y los avances que ya habíamos alcanzado juntos en la negociación colectiva”, señaló el fabricante aeronáutico a principios de mes cuando se anunció la intermediación del SIMA.

Tras la caída del anterior acuerdo, Sipa retiró la convocatoria de huelga al verse deslegitimado por el voto en contra y la actividad de las plantas de la compañía en el país ha seguido con normalidad desde entonces. Sipa consultará a sus afiliados a principios de septiembre si debe unirse o no a la huelga indefinida convocada esta vez por CGT, UGT y Útil, en caso de que esta siga en marcha para ese momento, según informa Europa Press.

Airbus, que tiene ocho centros productivos en España —entre ellos el de Getafe, la mayor fábrica del país, que se encarga del diseño, fabricación y montaje de elementos tanto para la aviación comercial como para la militar. Hace, entre otras cosas, el montaje final del caza de combate Eurofighter— y emplea a 14.000 personas en el territorio nacional, ha nombrado recientemente a Amparo Moraleda como la primera presidenta española de su historia, lo que muestra el creciente peso del país en una empresa cuyos mayores accionistas son los Estados francés y alemán.

El detonante de la primera huelga, convocada por Sipa, fue la rebaja del teletrabajo (pasando de dos a un solo día a la semana) y las aspiraciones de la plantilla de recuperar el poder adquisitivo perdido desde la pandemia. Además, lo sindicatos piden mantener las mismas condiciones para aquellos empleados afectados por la separación del negocio de espacio por la creación de una empresa conjunta entre Airbus, la italiana Leonardo y la francesa Thales. El actual convenio colectivo de la compañía, vigente desde 2024, durará hasta diciembre de 2027, pero incluye una ventana este año y el siguiente para actualizar la senda salarial de los trabajadores.

Cabe recordar, que la compañía disparó su beneficio un 47% en la primera mitad del año al calor del aumento del gasto en defensa en Europa, con la obtención de jugosos contratos en países como España. El año pasado, el Gobierno de Pedro Sánchez, en el marco de los Programas Especiales de Modernización (PEM) adjudicó a Airbus importantes proyectos como el del nuevo sistema de enseñanza para pilotos de combate, que incluirá la adaptación de la plataforma Hürjet turca para fabricar el avión de entrenamiento Saeta II (el contrato asciende en total a 2.600 millones de euros). Además, encargó a la compañía la construcción de 100 helicópteros de combate para las Fuerzas Armadas con una inversión estimada de 4.000 millones.

Por otro lado, hace un mes, España, Francia, Croacia, Polonia, Bélgica, Turquía y Reino Unido acordaron crear una flota conjunta para la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de los aviones de transporte militar A400M fabricados por Airbus. El acuerdo, si bien no supone la adquisición de nuevas aeronaves, es un primer paso para realizar nuevos encargos de un avión del que depende la planta de Sevilla, que tenía asegurada la producción de los A400M asegurada hasta 2030. Para Sevilla, la compañía sí que ha confirmado la creación de un centro de conversión del avión tanquero (de repostaje en vuelo) A330 MRTT, que significará la creación de 200 empleos. Por otra parte, Airbus ha dejado la puerta abierta para que España gane peso en la fabricación del futuro avión comercial que sustituya al A320, algo que sucederá en la próxima década.

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