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¿Enviar remesas con ‘stablecoins’? Un informe pone en entredicho que sea más rápido y barato

Un análisis del Banco de Italia destaca que la eficiencia de estos activos para enviar dinero depende de la calidad de la infraestructura tradicional de pagos

Una persona envía dinero por Bizum. Ricardo Rubio (Getty Images)

Las stablecoins se han convertido en uno de los temas centrales del debate financiero. Aunque se utilizan principalmente para invertir en criptos, sus casos de uso van más allá: sus defensores destacan su rapidez y bajo coste para enviar remesas, por ejemplo. Pero un reciente informe del Banco de Italia cuestiona esta supuesta ventaja competitiva: según sus conclusiones, las transferencias con monedas estables no siempre son más económicas que las realizadas a través de los canales tradicionales y su coste y rapidez dependen en gran medida de las infraestructuras de pago existentes en cada país.

Para comprobarlo, cuatro expertos del Banco de Italia llevaron a cabo un ejercicio de mystery shopping, una metodología utilizada para evaluar productos y servicios desde la perspectiva de un cliente potencial. Ejecutaron transferencias de 200 USDC, una stablecoin vinculada al dólar, a través de 10 corredores que conectan Italia con Argentina, Brasil, Sudáfrica, Emiratos Árabes Unidos y Japón.

La elección de USDC no fue casual: emitida por Circle, es la segunda moneda estable más grande del mercado, y uno de los activos más accesibles y con mayor liquidez en plataformas de distintas jurisdicciones. Para las operaciones realizadas desde Italia, utilizaron dos plataformas internacionales, Binance y Kraken, mientras que en los demás países recurrieron a exchanges locales.

Para el análisis partieron de una premisa: el envío de remesas con stablecoins no depende únicamente de la blockchain. Para poder enviar dinero con estos activos, hay que pasar por varias fases. Primero, el remitente ingresa los fondos en moneda local en un exchange utilizando canales de pago tradicionales (transferencias bancarias o tarjetas de pago); con estos, compra USDC y convierte sus fondos al tipo de cambio establecido por la plataforma; posteriormente, transfiere los fondos a través de la blockchain de la billetera del remitente a la del destinatario.

Una vez recibidos los activos, el destinatario los convierte a su moneda local en la plataforma de destino y los transfiere a una cuenta bancaria para retirarlos. Cada uno de estos pasos genera costes ligados al tipo de cambio, a comisiones por ingreso y retirada de fondos, o de comisión de la red (que suelen ser bajos). Según los autores, son precisamente estas fases de entrada y salida entre dinero tradicional y criptoactivos las que suelen elevar los precios y los tiempos de la operación.

El análisis detectó cierta disparidad entre corredores: los costes totales oscilan entre el 0,30% y casi el 9% del importe transferido. Para evaluar si las stablecoins son realmente más eficientes, los investigadores compararon sus costes de envío con los de Wise, una de las principales plataformas internacionales de envío de dinero, utilizando los mismos corredores y el mismo importe de transferencia.

Los resultados revelaron que las stablecoins solo fueron más baratas en algunos casos concretos, como en los envíos entre Italia y Argentina (un 0,3% respecto a un 3,2%), Italia y Sudáfrica y Brasil e Italia. En cambio, resultaron más costosas en los corredores entre Argentina e Italia, Italia y Emiratos Árabes Unidos (y viceversa) e Italia y Brasil. En este último caso, por ejemplo, una transferencia de Italia a Brasil a través de Wise tenía un coste del 2,2%, frente al 2,7% de una operación equivalente con stablecoins.

La velocidad de las transacciones también varía. Aunque la transferencia de los fondos a través de la blockchain suele completarse en apenas 15 o 20 minutos, se genera un cuello de botella en las fases de entrada y salida del dinero, es decir, cuando los usuarios depositan fondos en las plataformas o los retiran hacia sus cuentas bancarias.

“La velocidad de ejecución es igualmente heterogénea y depende en gran medida de la calidad de las infraestructuras nacionales de pago”, inciden en el informe. En jurisdicciones con sistemas de pagos instantáneos, como Italia o Brasil, el ingreso y la retirada de fondos pueden completarse en menos de un minuto, pero en los que siguen dependiendo de transferencias bancarias, los tiempos se alargan considerablemente. En Sudáfrica, que depende de transferencias bancarias convencionales para el ingreso y la retirada de fondos, la operación puede tardar entre uno y dos días hábiles.

“Como consecuencia, la ventaja de velocidad asociada a la liquidación mediante stablecoins desaparece en este corredor, ya que el tiempo total de la operación resulta comparable al de las transferencias bancarias tradicionales”, señalan los autores. Por ello, los expertos llegan a la conclusión de que por sí solas las stablecoins no ofrecen necesariamente una ventaja real frente a los canales convencionales. “Necesitan sistemas de pago tradicionales eficientes para poder competir de manera efectiva”, concluyen.

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