Migasa se une a Coricelli, y Dcoop y Acesur juntan sus ofertas en la batalla final por Deoleo
Los dos consorcios, formados por cuatro gigantes del sector, se disputan la propiedad de la dueña de Carbonell con propuestas que superan los 510 millones. El grupo italiano suma fuerzas con Migasa a última hora


El proceso de venta de Deoleo suma nuevos ingredientes en su recta final. Finalmente, cuatro gigantes del sector olivarero español y mundial, repartidos en dos consorcios, se disputan la propiedad de la compañía aceitera dueña de Carbonell después de presentar las ofertas definitivas por la misma, una vez expirado el plazo dado hasta el pasado lunes.
Dcoop y Acesur, dos de los grandes dominadores del mercado nacional, han unido sus fuerzas y han decidido presentar una oferta conjunta a los principales accionistas de Deoleo, los fondos CVC y Alchemy, tal y como confirman fuentes financieras conocedoras del proceso. Del mismo modo, la familia italiana Coricelli, que fue la primera en mostrar un interés sólido antes del verano, ha unido fuerzas a última hora con Migasa, otro de los grandes grupos aceiteros y alimentarios andaluces, dueño entre otras marcas de La Masía. Este, que tiene el 50% de la propiedad del Grupo Ybarra, genera una facturación anual en el entorno de los 2.000 millones de euros anuales, con un foco muy centrado en la exportación. Migasa es propiedad de la familia Gallego, ahora en su segunda y tercera generación.
Ese es el escenario que tiene ahora sobre la mesa el consejo de administración de Deoleo, que ha visto cómo el interés por la compañía se ha intensificado a medida que avanzaba el proceso, y no solo por la aparición de nuevos actores. Según las fuentes consultadas, la competitividad del proceso también ha elevado el importe de las ofertas. Durante el verano, las mismas estuvieron por debajo de los 500 millones de euros de valor empresarial, es decir, deuda incluida. Coricelli fue la primera en subir la puja y alcanzar esa cantidad, después igualada por el resto de competidores, entonces de manera individual. Ahora las ofertas que manejan los propietarios de Deoleo hablan de una horquilla de entre 510 y 530 millones de euros. Eso sí, el proceso todavía no está acabado.
Deoleo ha pedido a los dos consorcios interesados que acaben de presentar toda la documentación sobre sus respectivas propuestas, tanto a nivel financiero como en materia de competencia, un tema este último especialmente clave en el caso de Dcoop y Acesur, por la posición de dominio que resultaría en el mercado español si, además, integrasen las marcas de Deoleo. El grupo aceitero declinó hacer comentarios, al igual que sus principales accionistas y que Coricelli. A cierre de esta edición, este diario no había tenido respuesta por parte de Dcoop y Acesur.
La unión de fuerzas entre todas estas empresas es un paso clave en esta recta final del negocio. Según las fuentes consultadas, Coricelli y Migasa han terminado de decidir su asociación, al 50%, en los últimos días del plazo de presentación de ofertas. Aunque ambos han depositado la suya, los detalles sobre cómo estructurar la unión entre ellos todavía están en fase de ser definidos. Entre Farmers Elite, la empresa a través de la que los Coricelli pujan por Deoleo, y la propia Migasa, suman una facturación conjunta que se acerca a los 3.000 millones de euros anuales.
Para los accionistas italianos, además, la incorporación de la compañía familiar radicada en Sevilla supondría disipar cualquier resistencia sobre la futura españolidad de Deoleo, una cuestión discutida durante todo el proceso, especialmente por el presidente Dcoop, Antonio Luque, y que ha llegado a ser valorada por el propio ministro de Agricultura, Luis Planas. Este manifestó su preferencia por que el comprador fuese una compañía industrial nacional, aunque aclarando que el Gobierno no interferiría en la operación.
Del otro lado, la unión de fuerzas entre la cooperativa que preside el propio Luque y Acesur, dueña de Coosur y propiedad de la familia Guillén, supone concentrar el fuerte alcance internacional de la primera y el fuerte peso nacional de la segunda en cuota de mercado, tanto con su marca propia como a través de las marcas de distribuidor.
La recuperación de Deoleo
La resolución del proceso, según la información recogida por este periódico, no será inmediata, pero empieza a acercarse a sus últimas etapas. El proceso de papeleo y de concreción de algunos puntos de ambas propuestas puede llevar algunos días. En cualquier caso, la intención de todas las partes implicadas es que la fumata blanca llegue antes de que acabe el año.
En todo caso, el interés de cuatro gigantes de la producción de aceite de oliva por Deoleo viene a subrayar la relevancia de las marcas de esta en el conjunto del sector, además de reafirmar la recuperación de la compañía en los últimos seis años, una vez liberada del peso de su deuda y con una capacidad consolidada para generar beneficios independientemente del desarrollo de las cosechas. En 2025 estos fueron de 19,7 millones, cifra que casi igualó (19,4 millones) en el primer semestre de 2026.
El atractivo de Deoleo pasa, sobre todo, por el valor de sus enseñas, las más reconocidas del sector por su calidad. Entre ellas está Bertolli, la de mayor peso en ventas para el grupo; Carbonell, la número uno en España; y cuenta con otras de prestigio como Carapelli, dirigida al mercado italiano, u Hojiblanca, Sasso, Koipesol, Friol y Maya, estas tres últimas enfocadas a los aceites de semillas.
En sus últimas cuentas anuales, correspondientes al ejercicio 2025, Deoleo otorgaba a todas ellas un valor razonable, es decir, lo que pagaría el mercado por ellas en ese momento, de 504 millones de euros. Esa cifra corresponde a las que son 100% de su propiedad. El caso de Bertolli, referente en el mercado estadounidense, es diferente. Deoleo explota esta marca a través de un contrato de licencia de uso perpetua y exclusiva con su titular último, el grupo japonés Mizkan. Solo esta marca está valorada en 239 millones.