Abertis agota sus concesiones en India y depende en Italia de una decisión de Meloni
La concesionaria se mantendría al frente de la A-4 y A-31 italianas, que expiran a final de año, con una prórroga en caso de que no se lance un concurso exprés, en el que pujaría por renovar los contratos de explotación


La actividad de Abertis en dos de sus mercados exteriores, India e Italia, toca a su fin entre finales de diciembre y primeros de enero, aunque la situación es distinta para la empresa en cada uno de ellos. En el gigante asiático, tiene que devolver a manos públicas la gestión de la Jadcherla Expressway, de 58 kilómetros, y de la Trichy Tollway, de 94 kilómetros. Ambas fueron adquiridas a Macquarie en 2016 y no hay expectativas de que la española pueda optar a una renovación. El resultado bruto de explotación perdido será de unos 40 millones al año (0,9% sobre los 4.374 millones que declaró Abertis en 2025). En el caso italiano, es el futuro de la concesionaria A4 Holding el que está en el aire. Esta última, de mayor calado, fue comprada también en 2016, pagándose 594 millones a Intesa, Astaldi y la familia Tabacchi por una posición mayoritaria en el capital.
A4 Holding engloba dos activos de peso en Abertis: la A-4 de 146 kilómetros entre Brescia-y Padova (conocida como La Serenissima) y la A-31 de 89 kilómetros entre Piovene Rocchette y Badia Polesine, ambas en la región del Véneto. En el momento de su compra, la primera ya acogía 91.000 vehículos diarios y la segunda, 12.000. Estas carreteras, únicas italianas en la cesta de Abertis y de su accionista local Mundys (antigua Atlantia y expropietaria de Austostrade per l’Italia), entregaban 544 millones en ventas y 200 millones de ebitda anual, subiendo el resultado bruto de explotación a 270 millones el año pasado (6,2% sobre el total del grupo). Fuentes cercanas a la concesionaria certifican su interés por mantenerse en Italia y al frente de ambas autopistas.
El inminente fin de plazo de explotación, el próximo 31 de diciembre, se acerca sin que el Gobierno de Giorgia Meloni haya decidido sobre su destino. Las dos opciones contempladas son ceder la gestión a un ente público regional, sentido en el que presionan las autoridades del Véneto, o sacar de nuevo a concurso ambas carreteras haciendo competir al sector privado por su gestión, salida más del gusto de la Comisión Europea. De no tomarse una decisión urgente, Abertis seguirá como titular de A4 Holding con plazo de explotación prorrogado en la A4 y A31. La empresa contempla competir en un proceso abierto si el Ejecutivo opta por esta última solución. De hecho, Abertis mantiene a Italia como uno de sus destinos estratégicos, independientemente de lo que suceda con sus actuales operaciones, ubicadas en una de las zonas de mayor prosperidad del país por PIB y renta per cápita.

La autoridad nacional anticorrupción ANAC ya advirtió el pasado mes de abril sobre la entrada de A4 Holding en su último año de concesión sin que estuviera definido un horizonte más allá de la actual gestión de Abertis. Al organismo ya le preocupaba la falta de margen para convocar un concurso público. Desde entonces ha pasado medio año sin cambios. El Ministerio de Infraestructuras y Transportes de Matteo Salvini tiene un proceso paralelo por resolver en la autopista A22 (Modena-Brennero), en la que la prórroga en su explotación supera ya los diez años. También trabaja en la licitación del tramo Turín-Milán del corredor A-4. Al Gobierno de Meloni solo le queda solo un año de mandato (si no media adelanto electoral), lo que suma incertidumbre en torno a las autopistas en busca de concesionaria.
La A-31 de Abertis sigue siendo un activo candidato a fuertes inversiones, como ya lo era en 2016 al entrar en el perímetro de la española. Diez años después sigue en discusión el proyecto de más de 5.000 millones de prolongar el corredor hasta la región de Trento.
Rotación de activos
La salida de las autopistas indias del perímetro de Abertis y las dudas sobre las italianas se suma a la pérdida el pasado mes de mayo de la brasileña Fernao Dias, de 570 kilómetros. La concesionaria catalana perdió en su relicitación ante Motiva Infraestrutura (la ganadora ofertó una rebaja tarifaria del 17% frente a la congelación que ofertó Abertis).
La firma participada por ACS y Mundys también va a finalizar en enero la gestión de la autopista chilena Los Libertadores o Ruta 57, de 116 kilómetros y bajo su tutela los últimos 12 años. Sacyr se ha impuesto en la relicitación del activo este mes de septiembre a Acciona y la propia Abertis. La inversión necesaria en esta vía alcanza los 900 millones e incluye terceros carriles y la ejecución de un nuevo túnel.
En ambos casos, Brasil y Chile, Abertis mantiene importantes posiciones, con más de 2.600 kilómetros bajo operación en el primero de esos mercados, y 500 kilómetros en suelo chileno.
Ya en España, se cierra el próximo 11 de noviembre la historia de décadas de gestión privada de la AP-68 o Autopista Vasco Aragonesa (Avasa), principal activo de Abertis en el mercado doméstico. La autopista que enlaza Bilbao y Zaragoza aporta alrededor del 10% de los ingresos globales del grupo y un 12% del ebitda.
Por el contrario, Abertis se ha reforzado este año en Francia subiendo del 51% al 100% en la autopista de Las Landas (A-63), de 104 kilómetros entre -San Juan de Luz y Burdeos, y con plazo de explotación hasta 2051. También ha conseguido duplicar en México el plazo de explotación de la Red de Carreteras de Occidente (RCO), con lo que esa concesión de 800 kilómetros de viales salta hasta 2067 (la vida concesional pasa de 22 a 41 años) gracias a un compromiso de inversión de 1.200 millones en mejoras hasta final de 2029. RCO opera cuatro concesiones, conectando el principal corredor industrial del país, El Bajío, con las dos mayores ciudades, Ciudad de México y Guadalajara. Sus ingresos el año pasado superaron los 720 millones de euros.
En un negocio con necesidad de continua renovación de los activos, como es el de las autopistas, Abertis ha respondido a los vencimientos en España y en distintos mercados internacionales renegociado la ampliación de plazo en concesiones que entregan más del 70% del ebitda global, además de reforzarse en otros como la referida A-63 francesa o en la española Túnels.