Volotea negocia un plan de viabilidad con sus bancos y la SEPI que incluye despidos y recortes de flota
La aerolínea negocia reestructurar la deuda a largo plazo, despedirá a 50 empleados de la oficina de Barcelona y bajará de 44 aviones a una horquilla de 30 a 35

La losa que supone para todo el sector aéreo el encarecimiento del queroseno, por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, ha llevado a la mesa de negociación a la dirección de Volotea y a sus acreedores, entre ellos la estatal SEPI por la financiación que prestó a la aerolínea en 2022 para que superara la crisis del Covid 19. Las conversaciones sobre una nueva estructura de deuda a largo plazo deberían culminar en diciembre, según estimaciones de la empresa. De forma paralela, se prepara un aumento de capital con diferentes inversores tras obtener el compromiso de acudir a la misma por parte de Alaeo, vehículo en que reúnen sus participaciones distintos directivos, incluidos el consejero delegado y fundador, Carlos Muñoz.
Volotea, enfocada a conectar pequeñas y medianas ciudades europeas, busca garantizar la continuidad de sus operaciones, para lo que tendrá que hacer ajustes de plantilla y de flota. El impacto se notará en distintas áreas de las oficinas de Barcelona, donde se esperan unas 50 bajas en las próximas semanas. Además, está previsto que la actual escuadra de 44 aviones se quede en 30 a 35 aeronaves.
La firma fundada por Carlos Muñoz y Lázaro Ros encadenas tres ejercicios consecutivos con beneficio operativo (ebit), tras la debacle que supuso el paso de la pandemia y la posterior invasión rusa de Ucrania. El ebit fue de 3 millones de euros en 2023; subió a 33,5 millones en 2024, y alcanzó los 47,4 millones en 2025. El resultado bruto de explotación (ebitda) sumó 96 millones, 146 millones y 164 millones, respectivamente, en 2023, 2024 y 2025. Pero los fantasmas de la reciente crisis volvieron el pasado marzo por la incertidumbre geopolítica generada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. El incremento en el coste del combustible ha motivado un impacto de 150 millones en las cuentas de Volotea.
La SEPI tiene colocada una financiación de 200 millones en esta aerolínea española de mediano tamaño a través de un crédito participativo otorgado el 7 de junio de 2022 con cargo al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE). La fecha de vencimiento ya fue renegociada y aplazada hasta 2029. La SEPI también ayudó a salir a flote a Air Europa, Air Nostrum y Plus Ultra con créditos ordinarios y participativos. Solo la primera de ellas ha conseguido devolver el dinero público recibido.
La fuerte competencia en precios que se da en el sector aéreo y la consiguiente presión sobre los márgenes han hecho insoportable el sobrecoste y necesario el refuerzo del capital, así como la refinanciación de deuda con la banca, la SEPI y operadores comerciales. Respecto a la ampliación de capital, Volotea cuenta en su accionariado con el equipo directivo, la aerolínea griega Aegean y la firma estadounidense de inversión PAR Capital. Este último socio entró en una recapitalización anterior ejecutada entre 2024 y 2025.
El consejero delegado Carlos Muñoz ha recordado que “Volotea lleva casi 15 años desarrollando la conectividad de las ciudades europeas de tamaño medio, con casi 90 millones de pasajeros, y 2.300 empleados directos. La aerolínea mantiene unos altos índices de integridad operativa y de satisfacción de cliente”. Es el difícil contexto actual de la industria, sostiene el ejecutivo, “el que nos obliga a restructurar la deuda financiera y la flota de la compañía, para asegurar un futuro sólido a largo plazo, para nuestras tripulaciones, nuestros clientes y nuestras regiones, que dependen tanto de nuestra conectividad. Seguimos volando con normalidad, ofreciendo nuevas rutas, vendiendo billetes y planificando nuestra programación futura”.
El esfuerzo comercial por salir del bache ha sido incesante. Volotea reforzó en abril su alianza estratégica con la italiana ITA (antes Alitalia) a través de un acuerdo de código compartido. Ambas cruzaron sus rutas y consiguieron 104 combinaciones de vuelos que iban a ser ofertadas con un billete único. El pacto se basó en la red de Volotea hacia el aeropuerto de Roma Fiumicino y en la de ITA Airways en esa misma infraestructura, facilitándose conexiones con destinos europeos para los clientes de las dos compañías.
Previamente, en febrero de 2023 firmó un acuerdo de colaboración con Eurowings para la comercialización de 140 rutas conjuntas. Volotea también figuró entre las compañías propuestas por IAG para cederle rutas si salía aprobada la integración de Air Europa en el holding de Iberia. Finalmente, esa operación se vio frustrada por las fuertes condiciones que impuso la Comisión Europea.
La flota de 45 aviones A319 y A320 de Volotea están repartidos por 20 bases españolas, italianas y francesas, alcanzando destinos en 110 aeropuertos. Este año su oferta suma 14 millones de asientos (+12% respecto a 2025) en 430 rutas, actuando en exclusiva en la mitad de ellas. Antes de llegar a este momento crítico, Muñoz y su equipo optaron por recortar aproximadamente un 1% de la producción prevista, dejando abierta la posibilidad de realizar nuevos ajustes.