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Las gestoras de activos tóxicos de la banca buscan fusiones y escala para gestionar 160.000 millones

Pollen Street gana cuota de mercado con la compra de Hipoges y de Servihabitat

Vista de un cartel de Excent, la unidad de negocio de Aliseda para ayudar a los promotores a comercializar obra nueva, en una imagen cedida por la empresa.

El fondo británico Pollen Street ha acelerado en los últimos meses en la compra de grandes empresas en el sector del conocido como servicing, que gestiona activos tóxicos -de créditos fallidos y activos inmobiliarios adjudicados- procedentes de la banca. Esta gestora se ha hecho con Hipoges y recientemente se ha conocido un acuerdo para adquirir la histórica Servihabitat, ligada históricamente a Caixabank. Son dos movimientos que vienen a sumarse a la concentración mediante compras y fusiones en este mercado, ya que las compañías buscan escala para abaratar los costes en un panorama muy distinto al que surgió tras la crisis financiera de 2008.

La consultora Atlas Value Management calcula que actualmente hay un mercado de 160.000 millones de euros de este tipo de activos bajo gestión. De esos, alrededor de 130.000 millones cuentan con colateral inmobiliario. Estas compañías, como Hipoges, Servihabitat, Aliseda, DoValue, Intrum o Diglo, gestionan este tipo de activos para sus propietarios, que son bancos o, también, fondos de inversión que han ido comprando este tipo de activos tóxicos a la banca.

Obviamente, estos activos tóxicos se generaron de forma muy rápida con la crisis financiera y el estallido de la burbuja inmobiliaria de hace casi dos décadas. Se calcula que entre 2012 y 2013 se llegó a máximos de este tipo de créditos fallidos inmobiliarios y activos adjudicados en manos de bancos, fondos y del Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria). El máximo de créditos fallidos (NPL, non performing loans, en inglés y en la jerga del sector) alcanzó casi los 200.000 millones en 2013 y una tasa de morosidad del 13,6%, con datos del Banco de España. En el caso de los adjudicados (REO, en el argot sectorial), en 2013 el volumen alcanzó los casi 300.000 millones.

La banca fue traspasando esos activos a fondos -como hizo Santander con los de Popular a Blackstone, Caixabank hizo lo propio con el fondo Lone Star y BBVA y Sabadell con Cerberus- y también traspasó los servicers -que entonces estaban bajo el paraguas de las entidades financieras- para hacerse cargo de la gestión de créditos y adjudicados. A la vez, las cajas de ahorro con problemas traspasaron esas carteras a Sareb.

Desde entonces, el sector de los servicers ha cambiado bastante. Primero por la reducción de las carteras y, después, por la rebaja en el importe de las comisiones de venta (la primera entidad en dar un tajo a esos fees fue el banco malo). “El negocio del servicing ha madurado y necesita consolidación, ya que el gran stock de NPL y REO generado por la crisis se ido consumiendo y las perspectivas de mercado con un ratio de 2,6% de NPL implica menor volumen natural para repartir entre los diferentes servicers, por lo que la presión en precios y márgenes es inevitable”, comenta José Masip, socio de Atlas.

“Este hecho hace que las economías de escala sean una ventaja competitiva. De hecho la tecnología, el data, compliance, call centres, red de abogados y procuradores, redes inmobiliarias o sistema de reporting tienen un componente importante de costes fijos que, a mayor escala, mayor dilución de los mismos por activo gestionado”, añade Masip.

“La previsión que podríamos hacer es que el crecimiento del servicer no es tanto que los fundamentales se encuentren en un negocio basado en la liquidación del stock de NPL dado los ratios de morosidad que estamos barajando sino un negocio de escala, tecnología, especialización y externalización de procesos”, apunta Masip.

Las principales empresas del mercado de gestión de activos tóxicos procedentes de la banca

Los consolidadores

En el informe de Atlas avanzado por CincoDías aparecen Intrum, Hipoges, Servihabitat, DoValue y Aliseda/Anticipa (los dos servicers de Blackstone) como las principales plataformas, que controlan el 75% del mercado y dan una cobertura global a las entidades y fondos.

Con las operaciones de Pollen Street, este fondo se ha convertido en un consolidador. El pasado año adquirió Hipoges a KKR y este año Servihabitat a Coral Homes (controlada hasta ahora por Lone Star y con una participación del 20% de CaixaBank), un servicer que en 2026 acababa de ganar uno de los contratos de gestión para Sareb. “Pollen sigue su estrategia de impulsar la creación de una plataforma europea especializada en crédito, real estate y soluciones de capital, con lo que verdaderamente no está comprando empresas realmente similares sino aunando capacidades distintas”, opina Masip. “Hipoges le otorga principalmente NPL y presencia en el sur de Europa, Finsolutia la capacidad tecnológica y la gestión integral del riesgo y Servihabitat la capacidad de gestión del REO, comercialización inmobiliaria, alquiler, gestión del suelo y todos los servicios sociales asociados a la gestión residencial. Por otra parte, le aporta contratos como el nuevo de Sareb, Kutxabanbk, BBVA, Apollo y relaciones con Lone Star”“, agrega.

Anteriormente a Pollen Street, el gran consolidador del sector fue Intrum, que a partir de 2018 se hizo con Solvia (comprada al Sabadell), Haya Real Estate y Aktua. En las operaciones también destaca el cambio de denominación de Altamira -ligado históricamente al Santander- para pasar a ser del grupo italiano DoValue.

En el informe de Atlas también destaca GCBE, de Cerberus, que a diferencia del resto, en gran parte gestiona créditos fallidos sin colateral inmobiliario (créditos personales). Uno de los últimos en aparecer es Diglo, una gestora propia que lanzó el Santander.

Futuro

“Bajo este paradigma, la concentración parece la tendencia principal, por lo que veremos posibles ventas. Por otra parte, los activos bajo gestión disminuirán, pero el perímetro de servicios aumentará debido a las actividades externalizadas por parte de las entidades financieras en partes de su cadena de valor, como la recuperación judicial, consursal o la gestión hipotecaria”, explica el experto de Atlas.

Masip vaticina igualmente que se espera un sector de servicing con menos de lo que llama “activos legacy”, es decir, procedentes de la crisis financiera, pero más concentrado y profesionalizado. “El crecimiento no vendrá de una nueva ola de NPL, sino de ganar cuota, consolidar plataformas y ampliar el servicing hacia toda la cadena de crédito y real estate, en contra del modelo más amenazado de los servicers generalistas medianos con costes fijos elevados dependiente de uno o dos contratos legacy y sin una tecnología o especialización claramente diferencial”.

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