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Blackstone refinancia hasta 2036 los 3.100 millones de deuda de la empresa con los activos tóxicos del Popular

El fondo de Nueva York además necesita convertir créditos en préstamos participativos para salvar a Quasar

Cuartel central de Blackstone en Nueva York.Jeenah Moon (REUTERS)

El fondo Blackstone ha tomado medidas financieras para salvar la empresa donde tiene el negocio de los activos tóxicos procedentes del ladrillo del Popular. La firma de Nueva York ha realizado una doble operación para convertir deuda en préstamos participativos y retrasar hasta 2036 el vencimiento de 3.124 millones de deuda, lo que ha llevado al auditor Deloitte a señalar que la empresa mantiene los criterios de empresa en funcionamiento y evita causas de disolución, según se desprende de las cuentas de 2025 de Project Quasar Investment 2017 y de sus filiales presentadas recientemente en el Registro Mercantil.

El origen de Quasar proviene de la decisión de Santander de desprenderse de la cartera de activos tóxicos procedentes de su adjudicación de Popular en 2017. En 2018, ambos socios pusieron en marcha la sociedad con la que el fondo estadounidense se hacía con el 51% y el banco con el 49%. Esos activos tenían un valor en libros de 30.000 millones, aunque fueron tasados en 10.261 millones. Para afrontar el pago, la inmobiliaria obtuvo un préstamo bancario sindicado que llegó a superar los 7.300 millones.

Las cuentas individuales de Quasar (donde se agrupan esos activos) recogen que la compañía contaba con un patrimonio neto negativo de 93 millones en 2025 e inferior al 50% del capital social, una situación que puede desencadenar una causa legal de disolución. En la filial Project Quasar Holdco, ese patrimonio negativo alcanzaba los 672 millones. Para evitar la quiebra, la sociedad acordó con el deudor Aliseda (también del grupo Blackstone), la conversión de 1.198 millones de deuda en un préstamo participativo, lo que a términos mercantiles permite considerar que la empresa ha reconducido su situación patrimonial.

Gran parte de la reducción de patrimonio se debe a las pérdidas acumuladas por Project Quasar Holdco, de 3.217 millones. Solo en 2025, la empresa obtuvo unos números rojos de 311,7 millones. En gran parte, la razón de esas pérdidas provienen de los elevados deterioros de los activos (por 178 millones) y los gastos financieros para pagar los préstamos (140,2 millones).

La otra medida necesaria para alargar la vida de Quasar ha sido la refinanciación de la deuda vigente, que en 2025 era de 3.300 millones, con Aliseda (filial de Blackstone) como principal acreedor, y con un vencimiento en marzo de 2026. Tras una breve prórroga, en abril de 2026, la inmobiliaria extendió el vencimiento de la deuda hasta 2036, siguiendo el propio Grupo Blackstone como el mayor acreedor. En la explicación de este acuerdo financiero se detalla que ha incrementado su posición como prestamista, adquiriendo su deuda un carácter subordinado respecto al resto de acreedores. Además, se indica que el accionista se compromete a realizar las medidas oportunas en beneficio del grupo al que pertenece la sociedad en caso de ser necesario mediante la conversión de parte de su deuda en préstamos participativos.

“En este contexto, los administradores de la Sociedad han formulado estas cuentas anuales abreviadas bajo el principio de empresa en funcionamiento”, señala Deloitte en el informe de auditoria de Project Quasar Investment 2017 y de su filial Project Quasar Holdco.

También en 2026 Blackstone realizó otro movimiento en Quasar al quedarse finalmente en marzo con el 100% de la sociedad, tras hacerse con el capital de su socio Santander -que había reducido a cero la valoración de esa participación en sus cuentas-, con el que tuvo tiranteces casi desde el inicio de la venta del ladrillo del Popular por la valoración de los activos, que estaban compuestos por adjudicados, participaciones en inmobiliarias, créditos fallidos con colateral inmobiliario y la plataforma Aliseda, que se encarga de gestionar todos estos activos.

Compensaciones de Sareb

Precisamente, sobre el servicer Aliseda, Quasar informa que en 2025 la Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria) anunció a la compañía la paralización de la comercialización y venta de todos sus activos residenciales, que Aliseda cogestiona junto a Hipoges (del fondo Pollen Street), debido a que el Gobierno decidió pasar esas viviendas y suelos a la sociedad Casa 47 para crear un parque público residencial asequible.

Esa decisión produjo, obviamente, un menoscabo en el negocio de Aliseda, por lo que para compensarlo, en octubre de 2025 alcanzó un acuerdo con el llamado banco malo, según se expresa en las cuentas, a efectos de “reestablecer el equilibrio económico” con compensaciones no detalladas.

Adicionalmente, Aliseda volvió a ganar el concurso (junto a Servihabitat) en 2026 para continuar como gestor de la cartera de Sareb, en este caso con un nuevo rol y ayudar en la liquidación de la entidad pública, que comenzará en 2027 tras agotarse sus 15 años de vida previstos.

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