El Banco de España acelera su preparación para el euro digital con una licitación de hasta 70 millones
El supervisor bancario lanza un nuevo contrato público para la prestación de servicios informáticos para la “fase de realización” de la moneda electrónica


El Banco de España ha sacado a concurso el mayor contrato público hasta la fecha relacionado con el euro digital. Se trata de un expediente valorado en hasta 70 millones de euros en el que se busca un nuevo equipo de ingenieros informáticos y arquitectos de sistemas que permita a la institución que preside José Luis Escrivá cumplir con las obligaciones suscritas con el Eurosistema y otros bancos centrales en la puesta en marcha del proyecto, que se prevé que se ponga en circulación en 2029 y cuyo principal reto es ganar independencia frente a sistema de pagos extranjeros.
Según la licitación, que se hizo pública desde el pasado 10 de julio (ya se ha abierto el plazo para recibir ofertas), el Banco de España busca un equipo de ingenieros informáticos y arquitecto de sistemas para la prestación de servicios que permitan a la institución participar en la “fase de realización”, así como en el “mantenimiento y operación” de la moneda electrónica.
Es el sexto contrato público tecnológico que el supervisor bancario lanza en el marco del euro digital desde 2023, cuando el Banco Central Europeo (BCE) pasó de la fase de investigación a la etapa de preparación. Pero a diferencia con las otras adjudicaciones, que consiguieron empresas como Indra (que fue elegido para llevar dos de ellos), o las consultoras tecnológicas Accenture e Inetum, este acuerdo contractual supone algo más que la planificación de la llevanza del dinero público al entorno digital.
Hasta el momento, las tareas estaban centradas en consultoría, investigación o implantación de metodologías de trabajo. Ahora, el Banco de España prevé iniciar servicios de apoyo y acompañamiento “para el desarrollo, implantación, mantenimiento y evolución de iniciativas relacionadas con el euro digital, experimentación con monedas digitales de Banco Central Europeo, así como otras iniciativas relacionadas con monedas soberanas, procesamiento de información en streaming, bases de datos distribuidas, interfaces gráficas y analítica de datos”, señala el expediente.
El contrato tendrá una duración inicial de tres años a partir del 21 de abril de 2027, con posibilidad de prorrogar dos años más. El presupuesto base de la licitación es de 37,61 millones de euros (45,51 millones con IVA), que con la ampliación del tiempo de trabajo hasta los cinco años y eventuales modificaciones de contrato puede alcanzar los 70,2 millones de euros.
El contrato es de tal magnitud que el Banco de España acota la presentación de ofertas a empresas que cuenten con “suficiente solvencia económica y financiera”, estableciendo el límite a licitadores que hayan alcanzado un volumen anual de negocios de 21 millones de euros en los últimos tres ejercicios. Asimismo, estas compañías deberán demostrar que han trabajado con clientes de alto nivel, ya que deberán aportar una relación de los principales servicios realizados en los últimos tres años que sean de igual o similar naturaleza que la adjudicación del Banco de España y cuyo importe anual acumulado en el año de mayor ejecución sea igual o superior a los 9,8 millones de euros.
Proyecto piloto
En este contexto de preparación del euro digital, el Banco de España anunció este martes su participación, junto al BCE y otros 18 bancos centrales nacionales del Eurosistema, en el proyecto piloto del euro digital. Esta fase preparatoria comenzará en el segundo semestre de 2027 y con una duración aproximada de un año. Para ello, el banco central ha seleccionado a 36 proveedores de servicios de pago (PSP) de toda la zona del euro, entre ellos dos españoles: una alianza liderada por CecaBank ―integrada por Abanca, Ibercaja, Unicaja, Cecabank, Bizum y Deloitte―, y, por otro, de la entidad de pagos Uinku, que opera bajo la marca comercial Sipay.
Para que arranquen estos ensayos, será preciso que se cierre el proceso legislativo. La regulación del euro digital aún está en trámite, desde que el BCE lanzó el proyecto en 2021 y en 2023. Pero el Parlamento Europeo dio un paso firme, el pasado 9 de julio, al dar luz verde al inicio de las negociaciones con el Consejo de la UE (colegislador) para redactar un texto que dé cobertura legal al BCE para emitir la versión electrónica del dinero en efectivo.
La futura normativa que se articulará en torno a tres ejes: el reglamento del euro digital, las reglas para que proveedores de servicios de pago de países de la UE fuera de la zona euro puedan distribuirlo, y la norma sobre el curso legal del efectivo. Después será el turno del BCE de determinar cuánto dinero en el móvil podrán tener los ciudadanos.
El euro digital no está concebido como una criptomoneda, ni como una stablecoin (moneda virtual estable con valor constante, al fijarse en base a una divisa tradicional), sino como dinero del banco central en formato electrónico. Es una alternativa más de pago en toda la eurozona, que convivirá con el dinero efectivo.
Sistema de pago propio
En esta línea, el verdadero objetivo del proyecto es buscar reducir la dependencia europea de infraestructuras de pago privadas de Estados Unidos, como Visa, Mastercard en los pagos con tarjetas y Apple, Samsung y Google con los pagos móviles. El BCE ha advertido de que más de dos tercios de los pagos con tarjeta en la zona euro se procesan mediante redes internacionales, y que 13 de los 20 países del euro dependen por completo de esquemas no europeas al carecer de un sistema nacional propio.
Algunos países cuenta con plataformas de sistemas de pago alternativos, como Bizum en España, o Wero, en Alemania, Bélgica y Francia. No obstante, avanzan poco a poco. La plataforma española, ha dado recientemente el salto al comercio físico y ha extendido con otras aplicaciones europeos de Italia, Portugal y Andorra para permitir pagos personales transfronterizos.
El euro digital no pretende sustituir estas soluciones de pagos instantáneos, según respondió el BCE ante las dudas de la banca, que cuestiona la convivencia. Las entidades deberán adoptar cambios relevantes en su operativa, ya que según el diseño previsto, los proveedores de servicios deberán ofrecer el euro digital e integrarlo en su actividad, lo que implica incorporar un nuevo esquema dentro de sus sistemas ya existentes.