Brookfield llevará las viviendas en alquiler compradas a Blackstone a una nueva compañía en Bolsa
El fondo canadiense crea una socimi que cotizará en Portfolio y en la que se agrupará la cartera de 5.000 casas que adquirió por 1.050 millones


Brookfield ha concentrado en una nueva empresa que llevará a Bolsa la cartera de viviendas en alquiler que recientemente ha comprado a Blackstone en España. El fondo canadiense utilizará la empresa llamada Samarium como vehículo que cotizará probablemente en el mercado bursátil Portfolio Stock Exchange, apuntan fuentes el sector inmobiliario, aunque las mismas fuentes indican que la decisión no está tomada.
El nombre completo de la compañía actualmente se denomina Samarium Propholdco Cibeles y cuenta con la figura fiscal de socimi (sociedad cotizada de inversión en el mercado inmobiliario).
A través de este vehículo, Brookfield controlará las 5.000 casas con las que se hizo a finales de abril por 1.050 millones de euros. Blackstone constituyó la también socimi llamada Fidere en 2013 tras adquirir al Ayuntamiento de Madrid 1.860 viviendas de alquiler protegido por 128,5 millones. No obstante, Fidere -ahora sin activos- sigue siendo una empresa de Blackstone. Es Samarium donde se engloba ahora esa cartera totalmente alquilada. La decisión de mantenerla como socimi es coherente con la estructura utilizada por Blackstone.
En el registro mercantil aparecen como administradores de la socimi Alberto Nin, quien es responsable de Brookfield en el negocio inmobiliario para el sur de Europa, y África Espinosa de los Monteros, vicepresidenta de fusiones y adquisiciones en inmobiliario del fondo canadiense, que controla globalmente inmuebles por 103.000 millones de dólares (88.615 millones de euros a cambio actual).
Como socimi, Samarium tiene la obligación de cotizar en los dos años siguientes a acogerse a este régimen fiscal especial, que cuenta con la ventaja de no tributar por el impuesto de sociedades, a cambio de requisitos como repartir al menos el 80% del beneficio entre sus accionistas (que sí tributan por esos ingresos). Son compañías propietarias de inmuebles que tienen como actividad su alquiler, desde hoteles, oficinas, centros comerciales o naves logísticas hasta viviendas.
Este modelo de socimis ha tenido mucho éxito en España desde su regulación en 2013. Actualmente cotizan 164 compañías de este tipo en diversos mercados: dos en el Ibex 35 (Merlin Properties y Colonial SFL); 56 en BME Growth; 40 en BME Scale Up; 41 en Euronext, y 25 en Portfolio. A finales de 2025, el conjunto de estas sociedades alcanzaron una capitalización bursátil de 31.010 millones, un 18% más en un año, según los datos de la firma financiera Armenext.
Cómo es la cartera
La cartera de Fidere que Brookfield adquirió está compuesta por 47 edificios, íntegramente en la Comunidad de Madrid. El 96% de esas casas pertenecen ya al mercado libre, aunque anteriormente fueran protegidas. El fondo canadiense se hizo con el portfolio con la idea de vender una a una las casas. Ese tipo de operación se ha bautizado recientemente entre los expertos como privatizar el portfolio, es decir, que pasa de manos de un gran propietario y profesionalizado a manos de individuos.
Para esa labor de gestión y venta de los inmuebles, Brookfield se ha asociado con la proptech Clikalia. El precio medio estimado de estas viviendas en Madrid se situará por debajo de los 295.000 euros. Clikalia integrará en su plataforma la gestión del activo, la comercialización, el análisis de mercado y la relación con los residentes, centralizando todo el proceso. Además, ofrecerá servicios de financiación a través de su bróker hipotecario, negociando condiciones para facilitar el acceso a la compra. Adicionalmente está previsto que el fondo invierta en la mejora de los inmuebles, con foco en eficiencia energética y calidad del parque residencial.
Brookfield sigue esta estrategia de privatizar debido a que así maximiza las posibles plusvalías y, además, evita permanecer en el mercado del alquiler, un sector en el que este tipo de inversores lamentan que en España está hiperregulado por el control de precios y que haya sido cambiante legalmente en los últimos años.
A su vez, la venta de Fidere permitió a Blackstone aprobar y embolsarse un superdividendo de 492 millones. Pero no fue el único. Desde 2016, cuando la empresa se distribuyó el primer dividendo, el fondo de Nueva York ha recibido 724,8 millones en esos repartos anuales, según los cálculos realizados por este diario con los datos extraídos de las cuentas públicas de Fidere Patrimonio. El fondo de Nueva York sigue siendo uno de los principales caseros de España, con sociedades como Testa, en la que también está siguiendo la estrategia de privatización.