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Blackstone se embolsa 725 millones en dividendos desde 2016 por el negocio de vivienda protegida de Fidere antes de su venta

El fondo estadounidense traspasó a finales de abril la cartera de inmuebles a Brookfield por 1.050 millones

Viviendas de alquiler de la socimi Fidere.

El nacimiento de Fidere fue especialmente complejo reputacionalmente para su accionista. Pero sí ha sido rentable. Blackstone creó esta inmobiliaria en 2013 tras haber adquirido al Ayuntamiento de Madrid 1.860 viviendas de alquiler de precio protegido por 128,5 millones de euros, lo que provocó entonces una fuerte tormenta política. Tras hacerla crecer con más vivienda protegida en otras ubicaciones (que poco a poco fue perdiendo esa protección) llegó a sumar cerca de 6.000 casas.

A finales del mes pasado, el fondo estadounidense vendió esa cartera residencial de alquiler a la gestora canadiense Brookfield por 1.050 millones, lo que permitió a Blackstone aprobar y embolsarse un superdividendo de 492 millones. Pero no fue el único. Desde 2016, cuando la empresa se distribuyó el primer dividendo, el fondo de Nueva York ha recibido 724,8 millones en esos repartos anuales, según los cálculos realizados por este diario con los datos extraídos de las cuentas públicas de Fidere Patrimonio. Respecto a cuánto ha invertido esta sociedad en sus años de vida no se conoce el importe en compras de inmuebles, a los que hay que sumar alrededor de 100 millones en reformas. No obstante, esta empresa ha sido rentable para la firma estadounidense, aseguran fuentes del sector inmobiliario tras la venta a Brookfield.

Blackstone encargó en septiembre a JLL y Eastdil la búsqueda de compradores para una cartera valorada entonces en alrededor de 1.188 millones y con alrededor de 5.300 viviendas, todas en el mercado libre después de que pasase el periodo de protección pública. El 30 de abril traspasó esa cartera a Brookfield, aunque con solo 5.000 viviendas, por 1.050 millones. La diferencia de importes tiene en cuenta la venta por alrededor de 60 millones de diferentes activos durante los primeros meses de 2026, además de un importe similar en impuestos diferidos, señalan expertos consultados, y un descuento logrado por Brookfield (al vender una cartera en conjunto el comprador habitualmente se lleva un descuento).

El fondo canadiense, que tiene a Alberto Nin como responsable inmobiliario, se llevó finalmente un descuento mayor al pactado inicialmente, ya que el 30 de abril se conocía la revalorización de la cartera, que cerró 2025 con una tasación de 1.302 millones (a los que habría que restar las viviendas vendidas por Fidere hasta esa fecha) gracias al auge generalizado de los precios del residencial.

De los 1.050 millones recibidos por Brookfield, Fidere pagó el superdividendo de 492 millones a su accionista, pero también canceló deuda bancaria por alrededor de 430 millones y el resto fue a amortización de deuda con sociedades del grupo Blackstone y a pagos de impuestos, indican los expertos consultados.

La estrategia de Brookfield para Fidere es lo que se conoce en el sector como privatizar, es decir, seguir vendiendo una a una las viviendas (como ya estaba haciendo Blackstone), debido a que así maximiza las posibles plusvalías y, además, evita entrar en el mercado del alquiler, un sector en el que este tipo de inversores lamentan que en España está hiperregulado por el control de precios y haya sido cambiante legalmente en los últimos años.

Fidere se hizo hace 13 años con la cartera de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) con Ana Botella (PP) como alcaldesa, en una época de crisis económica y con las arcas municipales dañadas. La transacción creó un terremoto político por el rechazo de la oposición y de los propios vecinos, que acabó en los tribunales, donde la justicia dio finalmente la razón al fondo. Pero Blackstone sufrió con esa operación un daño reputacional importante, que ha arrastrado durante todos estos años. Este tipo de transacciones, como la que realizó Goldman Sachs con la Comunidad de Madrid (esa venta fue declarada nula por el Tribunal Supremo), actualmente son más complicadas de realizar por el endurecimiento de las condiciones en la Ley de Vivienda para el traspaso de vivienda social.

El primer año conocido en el que Fidere repartió dividendo a su accionista fue en 2016, entonces con 20,8 millones. Esta socimi (sociedad cotizada de inversión en el mercado inmobiliario), desde entonces, ha distribuido en otras ocho ocasiones. La más relevante fue la de 2026 con los citados 492 millones y anteriormente la de 2018 con 113 millones, entonces debido a un dividendo extraordinario con cargo a reservas de libre disposición. La empresa, aparte de vender apartamentos sueltos, también ha realizado en los últimos años alguna operación de traspaso de edificios en diferentes municipios de la Comunidad de Madrid y en Barcelona, lo que generó plusvalías.

Actualmente, Blackstone cuenta con otra gran socimi de vivienda en alquiler, llamada Testa Residencial, con una valoración de 2.554 millones.

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