Madrid da el ‘sorpasso’ hotelero a Barcelona gracias a la llegada de las marcas de lujo internacionales
La capital madrileña supera por primera vez a la catalana en ocupación y rentabilidad y la roza en precios. El aterrizaje de Four Seasons o Rosewood contrasta con la moratoria hotelera en la capital catalana desde 2015


Encontrar o dormir en una habitación de hotel en Madrid es ya casi tan difícil o tan caro como hacerlo en Barcelona y es más rentable para los empresarios madrileños que para los catalanes. El último barómetro hotelero de las consultoras Cushman & Wakefield y STR, presentado el martes, hacía énfasis en un dato inédito desde la salida de la pandemia: la capital madrileña le ha dado el sorpasso hotelero a Barcelona tanto en ocupación y en rentabilidad y está a punto de hacerlo en precios.
Una situación que se encuentra en las antípodas de lo que sucedía desde la salida de la Gran Recesión, cuando los precios, el beneficio y la demanda en Barcelona eran infinitamente superiores, gracias a que era un destino que sumaba los atractivos del destino vacacional y urbano y a que era el principal atractivo para el turismo asiático y de Oriente Medio. Diecisiete años después, la llegada de viajeros de esas regiones aún no ha recuperado los niveles prepandemia y ahora sufre en primera persona el cierre del espacio aéreo en el Golfo Pérsico y la ausencia de viajeros.
¿Qué ha sucedido para que se produzca ese cambio tan radical? Luis Arsuaga, socio responsable de Capital Markets Hospitality de Cushman & Wakefield en España, lo achaca a la llegada de grandes marcas hoteleras internacionales a Madrid. “Lo han hecho muy bien en el segmento de lujo y ahora hay hoteles como Four Seasons, Mandarin o Rosewood, con tarifas que pueden rozar o superar los 1.000 euros, algo que no existe en Barcelona”.
Por debajo de ese escalón de tarifas hay otras cadenas hoteleras como Marriott, que lidera el ranking de activos de cinco estrellas, con siete en el centro de Madrid (The Palace, a Luxury Collection Hotel, Santo Mauro, Madrid Edition, JW Marriott, además de El Autor, Círculo Gran Vía y Palacio del Retiro, todos de la marca Autograph Collection), con precios que en ningún caso bajan de los 500 euros por dia. En una tercer altura se encuentran otras tres compañías hoteleras que tienen tres inmuebles de cinco estrellas cada una de ellas: Meliá (Madrid Princesa, Gran Fénix y Palacio de los Duques), Minor (Palacio de Tepa, Paseo del Prado y Madrid Suecia, todos con la marca NH Collection) y Hyatt (Centric, Regency y Thompson). “De una presencia marginal de activos de cinco estrellas antes de la pandemia se va a llegar a al cierre de 2027 a alrededor de 50 con todos los que se están construyendo”, señala Mar de Miguel, vicepresidenta de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM).
Ese incremento de la oferta de lujo ha cambiado el perfil del viajero que elige Madrid para sus vacaciones, con un crecimiento exponencial del mercado estadounidense y latinoamericano, que a su vez disfrutan de un poder adquisitivo mucho más elevado que los mercados tradicionales europeos. Ese cambio ya le permitió a Madrid dar en 2025 el sorpasso a Barcelona como centro del turismo de compras en España. “Ya concentra el 47% del gasto de los turistas de compras y le saca siete puntos a Barcelona. Se ha visto muy beneficiada frente a Barcelona al ser el aeropuerto de Barajas la puerta de entrada del mercado latinoamericano”, recalca Ainara Andueza, directora general de Global Blue, una de las mayores gestoras de taxfree en el mundo y la más representativa en España, con una cuota de mercado del 80%. Los turistas extracomunitarios pueden recuperar el 21% del IVA de las compras que realicen en España.
El otro elemento que explica el mejor desempeño de Madrid frente a Barcelona es la moratoria hotelera que impera en la capital catalana, que está en vigor desde 2015 y que impide a las empresas (cadenas, fondos o gestoras) abrir un hotel en el centro de la ciudad a menos que sea sobre un activo ya construido. Esa norma limita la posibilidad de hacer inmuebles de nueva planta a la periferia. “Ese límite ha echado para atrás a muchas grandes marcas, ya que ninguno de los activos ni las ubicaciones disponibles en el centro les cuadraban con sus proyectos”, precisa Bruno Hallé, socio director de Hospitality en España de Cushman&Wakefield en España. De hecho, la única gran operación en un activo de cinco estrellas se produjo en 2023, cuando el icónico hotel Sofía se transformó en un hotel de la marca Grand Hyatt, tras una reforma de 20 millones de euros.