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El Santander recibe el sí de los reguladores y ultima el cierre de la compra de TSB

El Sabadell abonará un macrodividendo con lo obtenido de la venta

Ana Botín, presidenta del Banco Santander.Raquel Cunha (REUTERS)

El Santander ultima el cierre de la adquisición de TSB, la filial del Banco Sabadell en el mercado británico. La entidad que preside Ana Botín ha obtenido en estas pasadas semanas las autorizaciones requeridas para que la operación culmine. En concreto, las del supervisor prudencial del mercado (el llamado PRA) y del Banco Central Europeo (BCE), mientras que el plácet de la autoridad de competencia de Reino Unido llegó a finales del año pasado, según indican fuentes financieras.

El Sabadell acordó la venta de TSB en el verano de 2025, en plena opa hostil del BBVA. La operación fue el mayor movimiento defensivo que realizó el banco catalán. Organizó una puja exprés a finales de junio del año pasado -según el banco por las muestras de interés recibidas por potenciales compradores; según otros, lanzada por la propia entidad-, en la que Barclays y el Santander se quedaron como finalistas. Finalmente, los de Botín fueron los que presentaron la mejor oferta y se llevaron el gato al agua. El precio pactado fue de 3.100 millones de euros, si bien podría ajustarse por los beneficios obtenidos en los meses que distaban desde entonces al cierre de la operación, y por lo que el Sabadell elevaba la tasación hasta los 3.361 millones.

En cualquier caso, a la entidad catalana le permitió prometer a sus accionistas el pago de un macrodividendo de 2.500 millones, a razón de 0,5 euros por título, en plena opa. Es el mayor dividendo de su historia.

Las partes, en ese momento, confiaban en poder obtener el sí de los reguladores y firmar el cierre de la transacción en el primer trimestre de este año, aunque finalmente se ha retrasado un par de meses más de lo esperado. Con todo, se dieron un plazo máximo de un año para rubricar la venta e incluso contemplaban prolongar el plazo en el caso de ser necesario. El pago del dividendo, junto la propia venta de TSB, fue aprobado en agosto, por dos juntas de accionistas celebradas en el mismo día por parte del Sabadell. Este era el primer requisito para que la transacción se cerrase, que se cumplió apenas un mes después.

El siguiente sí a la operación llegó un poco después, y fue el de la autoridad británica de Competencia, a finales del año pasado, quien analizó que la transacción propuesta no menoscabase la competencia en el mercado. No en vano, la suma de TSB y Santander UK supondrá la creación del cuarto banco de ese país en hipotecas, con una cuota del 12%, y el tercero en depósitos. La entidad resultante superará los 300.000 millones de libras en activos, con cerca de 200.000 millones en hipotecas (con la adquisición de una cartera de TSB de más de 35.000 millones) y 216.000 millones de depósitos, así como 74.000 millones en cuentas corrientes.

Después llegó el visto bueno de la autoridad prudencial, que escrutó que la transacción no entrañase problemas de solvencia para la enseña del Santander en ese país. Y finalmente, en estas últimas semanas, ha sido el turno del BCE, el supervisor de referencia del Santander como banco de la zona euro.

Con todo esto decidido, la firma de la transacción es inminente. Y activará la cuenta atrás para el pago del dividendo a los accionistas del banco que resistió la opa del BBVA. El consejero delegado saliente del Sabadell, César González-Bueno, -que dejará el cargo en una semana escasa en manos de Marc Armengol, precisamente hasta ahora consejero delegado de TSB- aseguró en un encuentro con analistas organizado por Morgan Stanley a finales del mes pasado que el calendario pasaba por cerrar la transacción a finales de abril y pagar el dividendo aproximadamente un mes después, a finales de mayo.

Para el Santander, el cierre de la operación supondrá dar el pistoletazo de salida a la hoja de ruta diseñada por Botín. En paralelo a la absorción de esta entidad inglesa, negocia la compra del banco estadounidense Webster por 10.300 millones de euros, y que espera cerrar a finales de año. Los calendarios de absorción y captura de sinergias de ambos procesos se solaparán en el tiempo durante los próximos años. Unos meses antes a todas estas operaciones de compra, la entidad de origen cántabro también ha vendido su negocio en Polonia a Ertse.

Por TSB, el Santander prevé lograr ganancias por 400 millones de libras, unos 470 millones de euros, que espera aflorar por completo antes de 2028. De acuerdo a una presentación a analistas realizada cuando se anunció la operación, esta cifra de sinergias supone un 50% de los costes actuales de la enseña del banco en el país y un 13% de la base de costes conjunta. Los asociados a la transacción ascienden a los 520 millones de libras (600 millones de euros), lo que supone 1,3 veces la cifra de sinergias. Para Webster, la cifra las sinergias se sitúa en 800 millones de dólares (unos 700 millones de euros), el 19% de la base de costes de ambos bancos, que pasará de 4.451 millones a 3.500 millones.

Entre las palancas que cita el Santander para lograr las ganancias en Reino Unido está una racionalización de la red comercial y en la estructura, reducción de duplicidades organizativas, renegociaciones de contratos o eficiencias de sedes. Espera recortar los gastos de todo el negocio de 3.300 millones de libras (4.000 millones de euros), en suma de los dos bancos, a 2.700 millones de libras (3.100 millones de euros) para 2028, entre un 17% y un 20% de la base total de costes. De esa reducción de unos 900 millones, 75 corresponden a costes de inversión, 100 millones a sedes, otros 100 millones en tecnología y 125 en propiedades. Todo ello se enmarca en el plan de mejora de la eficiencia y la rentabilidad del grupo en conjunto en el que está inmerso el Santander, el conocido como One Transformation. Este supone, además de la reducción del número de productos, la división del negocio en cinco negocios globales (retail, banca de inversión, digital consumer bank, seguros y gestión de activos y pagos), en detrimento de las organizaciones regionales.

En cuanto al Sabadell, la firma de la venta de TSB, que se solapará con la sucesión del consejero delegado, abrirá definitivamente otra era. Una vez despejada y rechazada la opa del BBVA, el Sabadell pasará a ser un banco más pequeño y centrado esencialmente en la banca nacional, amén de tner una pequeña división en México y un negocio de banca privada en Miami. Lucirá su especial fortaleza en pymes y deberá demostrar al mercado que apostar por un banco independiente fue un acierto.

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