La banca espera nuevos resultados récord y contiene el aliento por el efecto de la guerra de Irán
Las principales entidades españolas alcanzarán un beneficio conjunto de más de 8.600 millones


La banca arranca esta semana la presentación de resultados del primer trimestre del 2026. La cifras, a todas luces, certificarán nuevos resultados récords para el sector. Esto no será una sorpresa para nadie, pero los inversores sí buscarán pistas sobre si la guerra en Irán puede poner fin a esta era de éxitos en la que viven instalados los bancos desde 2024. En conjunto, las seis mayores entidades del mercado español (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) publicarán un beneficio conjunto de más de 8.600 millones, de acuerdo al consenso de analistas de Bloomberg.
“No esperamos grandes sorpresas. Son unos resultados de ver tendencias y confirmarlas”, explica Nuria Álvarez, analista de Renta 4. Según su visión, las dinámicas generales del mercado deberían seguir siendo las mismas y las consecuencias de la guerra aún no deberían dejarse sentir en las cuentas del primer trimestre, que reflejan la evolución de los bancos entre enero y marzo. Dado que la guerra se desató el 28 de febrero, las cuentas solo reflejarán parcialmente el efecto económico de la contienda: el alza en la inflación y en el euríbor. Aún es pronto para ver efectos sobre el margen de intereses, el coste de riesgo o la evolución del crédito.
Si la guerra se alarga, resulta previsible que los bancos se vean obligados a rehacer sus previsiones financieras para este año. Iniciaron el ejercicio pensando que sería, en esencia, continuista con el anterior. El crédito y los volúmenes se mantendrían al alza, mientras que la estabilidad en los tipos de interés y el alza en las comisiones permitiría revertir las caídas de ingresos de los últimos trimestres. Pero si la guerra se alarga, la situación se daría la vuelta: los tipos de interés subirían y el crédito volvería a contraerse. Es decir, los bancos pasarían a conceder menos créditos, pero más rentables. Podrán compensar el impacto de la guerra, pero solo si los tipos no suben demasiado y la macroeconomía no se resiente.
Según indican los analistas, tampoco se espera todavía que los bancos muevan ficha a la espera de que se confirme el escenario adverso. Es algo que quedará para la presentación del primer semestre, que será ya en pleno verano. Pero sí se descuenta que tanto en las conferencias con analistas como en ruedas de prensa los principales banqueros españoles den pistas sobre la evolución del mercado que pronostican para este año. El mercado, a buen seguro, reaccionará a cada palabra.
“Esperamos una temporada de resultados del primer trimestre bastante tranquila para los bancos españoles. Aunque a los inversores les preocuparán los efectos indirectos de la guerra de Irán, no vemos un impacto material todavía en los resultados trimestrales, ya que los tipos solo se movieron de forma significativa en marzo y los bancos normalmente no actualizan los modelos macro de provisiones. En general, los bancos españoles parecen resilientes en el contexto geopolítico actual, con una economía doméstica relativamente aislada y un perfil de crecimiento atractivo frente a Europa”, apunta un informe de Jefferies, quien avisa de que el primer trimestre suele ser más flojo para la banca española, en comparación con el cuarto, cuando se firman más préstamos.
Una de las claves de las que estarán bien pendientes los inversores será la evolución en las provisiones y en el coste de riesgo, lo que servirá de termómetro sobre si la solvencia de las empresas ya empieza a resentirse. “Lo que nos llega de los bancos es que son optimistas. Las previsiones del FMI dan solo un recorte del crecimiento de España de 20 puntos básicos. Y el Banco de España incluso ha mejorado sus previsiones. Las carteras de crédito son de la mayor calidad en 20 años y hubo ventas relevantes de NPL [carteras de préstamos impagados] el año pasado”, explica Pablo de la Torre, analista de RBC.
La otra cuestión clave será la evolución de las comisiones, de la que se espera un trimestre flojo. La razón está en la inestabilidad en los mercados, que ha provocado salidas relevantes de dinero de los fondos de inversión. “Marzo fue un mes malo por las retiradas de efectivo. En el informe de Inverco se pueden ver las tendencias para los bancos. El Santander y el BBVA tuvieron contribuciones netas a los fondos de inversión, mientras que CaixaBank, Sabadell y Bankinter tuvieron retiradas”, asegura de la Torre.
Con todo y con esto, el Santander previsiblemente mantendrá su trono y pulverizará sus marcas de resultados. El banco trabaja con la meta de alcanzar los 20.000 millones de beneficios para 2028, de acuerdo al plan estratégico que presentó en febrero. Jefferies confía en que el banco exhiba en esta ocasión la fortaleza de su diversificación, con un trimestre fuerte en México, así como espera una recuperación del negocio en Brasil, aunque limitada.
El BBVA se mantendrá a la zaga, con cerca de 3.000 millones de beneficio trimestral, y después CaixaBank se acercará a los 1.500 millones, de quien el mercado espera que active un nuevo programa de recompras. Sabadell afrontará su última presentación de resultados antes del cambio en su cúpula, con la sucesión de César González-Bueno por Marc Armengol como consejero delegado del banco, así como con el cierre de la venta de su filial británica al Santander y el pago de un dividendo extraordinario.