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Amber Capital defiende la fusión entre Indra y Escribano pese a las reticencias del Gobierno

El cuarto mayor accionista de la compañía señala que “todas las partes deberían estar alineadas para facilitar la creación” de un campeón nacional de defensa. Los analistas respaldan la estrategia de la compañía

El presidente de Indra, Ángel Escribano, y el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, en la junta de accionistas de la compañía.Chema Moya (EFE)

Amber Capital mantiene su apoyo a la fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). A pesar de las reticencias del Gobierno a una operación que fuentes próximas a la posición de Moncloa consideran “problemática”, tal y como publicó este medio el lunes, el cuarto mayor accionista de Indra, con el 7,24% del capital, sigue apostando por una transacción que ayuda a crear un campeón nacional de la defensa. “Todas las partes deberían estar alineadas para facilitar la creación de un grupo líder de estas características”, afirma Camilio Azzouz, co-consejero delegado de Amber Capital. El Estado posee un 28% de Indra a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

Amber (mayor accionista del Grupo Prisa, editor de CincoDías y EL PAÍS) ve sinergias evidentes en la operación “tanto geográficas, ya que Indra es fuerte en Europa, mientras que EM&E cuenta con una sólida presencia internacional que incluye Latinoamérica y Oriente Medio, como industriales, porque las capacidades de ingeniería de Indra permiten aprovechar la capacidad productiva de EM&E”. La integración de activos, añade, permitirán crear un campeón nacional de defensa terrestre capaz de competir con los grandes actores europeos.

El fondo reafirma así su postura frente a las dudas del Ejecutivo, que no ve del todo claro el movimiento por el conflicto de intereses que supone comprar la empresa del presidente de Indra, Ángel Escribano, y que actualmente dirige su hermano Javier, el cual a su vez está sentado en el consejo de administración de la tecnológica. Ambos se han abstenido de participar en las conversaciones por la fusión, dejándolo en manos de José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra. En diciembre, el consejo de administración de la firma votó por unanimidad —es decir, contó con el voto a favor de los tres consejeros de la SEPI: Juan Moscoso, Antonio Cuevas y Miguel Sebastián— que la compra de EM&E “es coherente con la estrategia de Indra”.

El sentido de la operación reside en la necesidad del país de tener una empresa con el tamaño suficiente como para poder participar de los grandes proyectos de defensa europeos de los próximos años, en los que se espera una lluvia de millones en el sector. Varias fuentes afirman que la única oposición dentro del consejo de administración de Indra es Sapa, dueña del 7,94% del capital, por sus vínculos con General Dynamics —dueña de Santa Bárbara, el principal competidor de Indra en España en el ámbito de las plataformas militares terrestres—, de quien es socio en grandes proyectos en EE UU.

“Es muy negativo que estemos dedicando tanto tiempo a este debate sobre si Indra puede fusionarse con Escribano, a qué precio, con qué estructura o dónde está Sapa. Es una completa distracción”, señala otro accionista de Indra con inversiones en varias empresas de defensa europeas, que también se muestra muy favorable a la compra de EM&E. “Creo que este acuerdo es muy importante. Como accionistas, lo apoyamos enormemente”, indica esta fuente, que incide en la importancia de que España cuente con una empresa nacional capaz de producir sus propios vehículos y armas en un contexto internacional cada vez más hostil.

Las dudas de Moncloa llegan justo después de que Santa Bárbara presentara un recurso en el Tribunal Supremo contra las ayudas públicas por valor de 3.002 millones que el Ejecutivo dio a Indra y EM&E para el desarrollo y fabricación de la nueva artillería móvil del Ejército de Tierra. Santa Bárbara, controlada por capital estadounidense, optaba a ese proyecto, pero el Gobierno eligió a Indra y a EM&E para desarrollar capacidades nacionales propias.

“Ángel Escribano ha creado un valor significativo para Indra. Su alineamiento con los accionistas de Indra es claro y la operación, si se realiza al precio adecuado, reforzará aún más el alineamiento de la familia Escribano con el éxito de Indra, en beneficio de todos los accionistas”, defiende, por su parte, Azzouz, de Amber. Recuerda que la compañía, a pesar de haberse disparado en Bolsa un 186% el año pasado, sigue teniendo un tamaño muy inferior al de las grandes del continente, como Thales o Rheinmetall, que tienen capitalizaciones bursátiles entre cinco y diez veces superiores.

Optimismo de los analistas

Hasta mediados de enero, Indra había sido uno de los valores más alcistas del sector de defensa, pero vive un arranque de semana complicado en Bolsa y acusa el castigo inversor. Tras acumular una subida cercana al 18% hasta la semana pasada, el valor encadena ahora dos sesiones consecutivas de descensos, con un retroceso del 2% el lunes y más de un 3,25% este martes. La combinación de toma de beneficios tras el rally inicial del año y la incertidumbre sobre la posible adquisición de Escribano está pasando factura y los inversores están optando por las ventas.

Los analistas mantienen su optimismo a medio plazo sobre la compañía. “Mantenemos una visión positiva de la evolución del capital de Indra, ya que la compañía se mantiene bien posicionada para aprovechar los ingresos incrementales a medio plazo gracias a los impulsos estructurales plurianuales derivados del gasto en defensa en España y el resto de Europa”, destaca Bank of America. La firma estadounidense reitera su recomendación de compra y eleva el precio objetivo de las acciones a 60 euros por título.

Los expertos de BNP Paribas apuntan que Indra ha tenido un sólido comienzo de año y se mantienen optimistas con las oportunidades de crecimiento. En un reciente informe, el banco francés recuerda que la compañía busca alcanzar los 10.000 millones de euros en ventas anuales antes de 2030 y subraya la importancia de los Programas Especiales de Modernización —que el Gobierno puso en marcha el año pasado para disparar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB—, así como la expansión industrial en España. “Indra está bien posicionada para capitalizar el cambio estratégico de la UE en el posicionamiento de defensa y la necesidad de digitalización de este sector”, subrayan. Aunque no valora la operación con Escribano, señala como puntos a favor que “la aceleración de la conversión de la cartera de defensa en ingresos podría impulsar la rentabilidad” y “las adquisiciones y fusiones que generan beneficios”.

UBS destaca que Indra se encuentra en una “posición privilegiada para la modernización de la defensa de España”. Según la firma suiza, Indra debe demostrar su capacidad de escalar y ejecutar, especialmente en áreas como armamento y equipamiento, donde tiene menos experiencia. No obstante, los expertos del banco se muestran optimistas respecto a Indra y mantienen una recomendación de compra. La firma también señala que “los pares europeos en defensa se han revalorizado significativamente tras los recientes desarrollos geopolíticos” y considera que, con su negocio de defensa existe potencial para una nueva revalorización.

El consenso de analistas de Bloomberg otorga a Indra un precio objetivo de 54,09 euros por acción, lo que implica un potencial ligeramente negativo del -1,65%. En cualquier caso, de los 20 analistas que cubren el valor, el 50% recomienda comprar acciones, el 45% mantenerlas y solo uno (5%) aconseja vender. Entre las últimas actualizaciones de los precios objetivos destacan varias subidas significativas: BNP Paribas ha elevado su valoración de 46 a 51 euros por acción, Kepler Cheuvreux la ha incrementado de 53 a 66 euros y Morgan Stanley de 47 a 70 euros.

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