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Indra aterriza en el aeropuerto de Dallas y se abre a contratos en 200 aeródromos de EE UU

Despliega allí su tecnología de vigilancia de aviones en superficie, que la aviación civil estadounidense quiere implantar en decenas de aeropuertos del país

Una imagen del aeropuerto Dallas Love Field, con el avión presidencial, el Air Force One, circulando por sus pistas.
Una imagen del aeropuerto Dallas Love Field, con el avión presidencial, el Air Force One, circulando por sus pistas.Pool (Getty Images)
Javier García Ropero

Indra da un paso de calado en uno de los puntos clave de su plan estratégico a medio plazo, junto al empuje del negocio de defensa: la gestión del tráfico aéreo. Un negocio del que aspira alcanzar una posición de liderazgo mundial, apoyándose en su buena posición en EE UU tras la adquisición el año pasado de Selex, anteriormente propiedad de la italiana Leonardo.

Un mercado donde acaba de abrir una importante oportunidad de crecimiento. La compañía española es una de las tres empresas que han empezado a desplegar la tecnología Surface Awareness Initiative (SAI), destinada a las torres de control, para vigilar y monitorizar la posición de los aviones cuando están en superficie, y que la autoridad de aviación civil federal de EE UU (FAA, por sus siglas en inglés), quiere introducir en decenas de aeropuertos del país que no disponen de ella. El objetivo es reducir el riesgo de incursiones no deseadas en las pistas, además de mejorar la información que tienen los controladores de las aeronaves que circulan por las mismas.

Junto a las empresas SAAB y uAvionix, la española es una de las tres empresas que recibido la homologación de la propia FAA para poder desplegar en esos aeropuertos su tecnología en este campo, lo que le abre la oportunidad de instalarla en 250 torres de control de 200 aeródromos estadounidenses, se calcula en la compañía española. En otras palabras, la solución de Indra, denominada AeroBOSS, está en el catálogo de la FAA para que los aeropuertos puedan incorporarla.

Algo que el de Dallas Love Field, transitado cada año por unos ocho millones de viajeros, ya ha hecho a finales de junio, convirtiéndose en el primero que contrata el sistema de Indra. Los de Austin-Bergstrom (Texas), Indianapolis (Indiana), y Nashville (Tennessee) también la acaban de implantar. Los dos primeros han contratado a uAvionix, y el tercero, a SAAB. “Decenas de aeropuertos habrán recibido estos sistemas a finales de 2025″, dijo este pasado abril la propia FAA.

La SAI se basa en la tecnología de vigilancia ADS-B a través de radar, que permite posicionar los aviones en tiempo real tanto en superficie como en los corredores de salida y entrada de los aeropuertos. Estos se presentan en un mapa que abarca toda la superficie del aeródromo en cuestión, y que detallan pistas, calles de rodaje o rampas. Toda esa información se transmite a través de conexiones satelitales y redes 5G, y es gestionada por los controladores, que tienen una imagen completa de todo lo que sucede en las pistas.

Prioridad de la autoridad estadounidense

La FAA puso en marcha a principios de 2023 un análisis para reducir los riesgos de colisión en pista, llamados en la jerga “close calls”. “La FAA y la comunidad de la aviación están persiguiendo el objetivo de cero incidentes graves mediante el examen de una combinación de factores técnicos y humanos”, decía la autoridad el año pasado.

En el lado técnico, se acordó impulsar, “con sentido de urgencia”, la implementación de los sistemas SAI en aquellos aeropuertos que no disponen de los mismos. A finales de año abrió el periodo de propuestas de los fabricantes, entre ello Indra, y ahora ha empezado a aplicarlas. La administración Biden, en septiembre del año pasado, anunció un paquete de inversiones de 26 millones de dólares para mejorar la seguridad aérea, con los sistemas SAI como primer punto de acción.

La gestión del tráfico aéreo fue el negocio que mayor crecimiento registró en el primer trimestre de este ejercicio para Indra, con un alza del 63% de los ingresos hasta 117 millones de euros, el 10% de la facturación de la compañía en ese periodo, tras integrar las adquisiciones de la británica Park Air y la estadounidense Selesx. A cierre del mismo, Indra tenía proyectos en cartera por 831 millones, mientras que la contratación había crecido un 83% gracias a nuevos contratos firmados en Canadá y Colombia.

Como indica en su plan estratégico hasta 2026, Indra aspira a “mantener el liderazgo en gestión del tráfico áereo en Europa, Oriente Medio y Latinoamérica”, y a alcanzar “la primera posición global fortaleciendo nuestra presencia en Norteamérica y Asia Pacífico”.


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Javier García Ropero
Redactor de la sección de empresas, especializado en distribución, gran consumo y economía del deporte. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Especialista en información económica de la UIMP. Desarrolla su carrera en CincoDías desde 2011 tras haber pasado por El Mundo y Vocento.
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