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La amortización de hipoteca sin coste beneficia más a las rentas medias y altas

El repunte de los pagos anticipados, que seguirá otro año gratis, es más pronunciado en las familias con más ingresos. Entre enero y octubre, el código acumula 54.928 solicitudes y solo 6.941 aceptadas

Hugo Gutiérrez
Nadia Calviño (a la derecha), vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, junto a María Jesús Montero, vicepresidenta y ministra de Hacienda, este martes en el Senado.
Nadia Calviño (a la derecha), vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, junto a María Jesús Montero, vicepresidenta y ministra de Hacienda, este martes en el Senado.SERGIO PEREZ (EFE)

El Gobierno y la banca han pactado a principio de semana la ampliación del Código de Buenas Prácticas en dos vías principales: por un lado, se ha elevado el umbral de renta hasta los 37.800 euros, para que más familias se puedan acoger al protocolo. Y, por otro, se ha prorrogado un año más el anexo que permite las amortizaciones (parciales y totales) y la conversión de créditos de tipo variable a fijo o mixto sin coste. De hecho, esta disposición adicional se ha convertido en la estrella del escudo social, aunque ha ayudado más a las rentas medias y altas que a las más vulnerables, según las cifras que maneja el Banco de España.

Hay una cascada de datos que corrobora este repunte de los pagos anticipados de hipoteca. Las familias con ahorro embalsado de la pandemia o incluso anterior lo han aprovechado para protegerse del incremento de los gastos financieros tras la subida de tipos de interés realizada por el Banco Central Europeo (BCE) desde julio de 2022. Como ejemplo, el propio BCE cifra en un 20% el incremento de las amortizaciones en España hasta septiembre.

La eliminación de estas comisiones se incluyó como un beneficio universal. Es decir, para todas las familias con hipotecas, independientemente de su nivel de ingresos y del tipo de contrato. Por tanto, pese a que el Código de Buenas Prácticas se ideó para socorrer a los hogares vulnerables, los que más se están aprovechando de esta medida son las rentas medias y altas. “Las amortizaciones se han concentrado en las rentas altas. En las medias, de entre 30.000 y 40.000 euros por unidad familiar, también ha habido muchas, mientras que en las bajas es donde menos ha subido porque su capacidad de ahorro es reducida”, sostienen diversas fuentes financieras.

Según una presentación realizada el pasado junio por Ángel Estrada, director general del Banco de España, la tendencia en el volumen de repagos estaba por encima de lo previsto desde las alzas de tipos. En concreto, hasta marzo, el volumen de repago en las hipotecas a tipo variable se situó un 9,2% por encima de lo estimado, mientras que estos créditos a tipo fijo quedaron un 6,4% por encima de lo habitual, un efecto que es “más pronunciado entre los hogares de mayores ingresos”, recoge el documento.

De menos a más

Esta tendencia que se ha marcado desde el inicio de las alzas de tipos no se ha frenado. Todo lo contrario: en el resto del año incluso se han pronunciado las diferencias entre rentas. ¿El motivo? Cada vez más, los que pueden seguir pagando préstamos de forma anticipada son los que mantienen capacidad de ahorro. Esto es, los que más ganan.

Por quintil de renta (división en cinco partes de las familias en función de sus ingresos), la tendencia es que el 20% que más gana ha pagado de forma anticipada casi un 12% más de lo previsto del volumen de capital que tenía pendiente. Mientras que en el quintil más bajo estos repagos fueron de alrededor del 7%, casi la mitad. Así, también se aprovecharon de la medida, pero en menor proporción. Por último, los hogares con rentas medias (entre el 40% y el 60% que más ganan), que se sitúan en el entorno de los 38.000 euros, amortizaron poco más del 8% por encima de lo estimado.

De esta forma, todos los hogares han adelantado pagos de sus hipotecas, pero con diferencias notables en función de sus ingresos. “Tiene lógica porque son los hogares que podían tener más ahorro embalsado, así como capacidad financiera para seguir ahorrando y destinarlo a amortizar capital para reducir el pago de intereses”, argumenta otro alto directivo financiero.

Así, uno de los anexos del Código de Buenas Prácticas se ha convertido en la estrella de un protocolo que se ha utilizado mucho menos de calculado por el Gobierno. Y, además, se trata de una medida general y no de ayuda concreta a los más vulnerables, como se buscaba. Si se miran los datos acumulados, entre enero y octubre se registraron 54.928 solicitudes, según el Banco de España. De estas, solo 6.941 se han aceptado, 22.807 se han denegado (nueve de cada diez porque los hogares no cumplían los requisitos; el resto se debió a la falta de documentación), 11.933 familias han desistido a lo largo del proceso y 15.507 peticiones siguen en tramitación. Eso sí, cabe destacar que aquí no se contabilizan las amortizaciones, ya que están fuera del código como una disposición adicional.

Estas cifras contrastan con las expectativas generadas el año pasado. El 21 de noviembre de 2022, a última hora de la noche, el Ejecutivo anunció un principio de acuerdo con el sector financiero. “El Gobierno adoptará mañana un paquete de medidas para aliviar la carga hipotecaria de más de un millón de hogares”, dijo entonces Economía. Pero los resultados ni se acercan.

Tampoco la previsión del Banco de España parece acertada. El supervisor fue más cauto, y calculó que la red de ayuda llegaría a unos 550.000 hogares, de los que se beneficiarían de forma efectiva cerca de 200.000 familias, según los datos históricos de adhesión a este tipo de protocolos.

Estas diferencias entre previsión y realidad explican la necesidad del Gobierno de elevar el umbral de renta, para que entren más familias. Para justificar las bajas cifras, la vicepresidenta Nadia Calviño se escudó en la buena evolución de la economía y la fortaleza del mercado laboral. Y matizó que lo importante no es el número de peticiones, sino que exista esta red. Pese a ello, se apresuró a modificar el protocolo antes de su marcha al Banco Europeo de Inversiones para tratar de revertir la situación.

Batalla por el tope

El acuerdo eleva el umbral de renta del mecanismo temporal (está en vigor hasta final de 2024) desde los 29.400 euros hasta los 37.800 euros de ingresos en la unidad familiar. Así, pretende ampliar el radio de alcance. Según el Banco de España, se podrán beneficiar 100.000 hogares adicionales.

El límite de renta ha sido uno de los grandes caballos de batalla entre Ejecutivo y banca desde el inicio. Ya hace un año, primero, y justo antes de las elecciones generales de julio después. Pero en ambos casos, el sector financiero consiguió dar más tiempo al protocolo para comprobar su funcionamiento. Hasta ahora, cuando Calviño ha ganado la batalla del límite de ingresos.

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Sobre la firma

Hugo Gutiérrez
Es periodista de la sección de Economía, especializado en banca. Antes escribió sobre turismo, distribución y gran consumo. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS tras pasar por el diario gaditano Europa Sur. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, Máster de periodismo de EL PAÍS y Especialista en información económica de la UIMP.
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