Una moneda de Argentina y Brasil sería sur… realista

Aliviaría la falta crónica de dólares de Buenos Aires, pero la enorme brecha entre las dos economías causaría problemas más profundos

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en Río de Janeiro, el pasado día 6.
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en Río de Janeiro, el pasado día 6.MAURO PIMENTEL (AFP)

Las conversaciones entre Brasil y Argentina sobre una moneda mercantil pretenden fomentar el comercio entre ambos países. Una moneda común aliviaría la falta crónica de dólares de Buenos Aires. Pero la enorme brecha entre las dos economías causaría problemas más profundos. Los inversores y las instituciones internacionales deberían asegurarse de que no ocurra.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el argentino, Alberto Fernández, tienen un incentivo para mantener estrechos lazos comerciales. Brasil supone casi el 20% de las exportaciones argentinas y el 15% de sus importaciones, mientras que Brasil exporta alrededor del 5% de sus bienes y servicios a su vecino del sur.

La moneda prevista, que podría llamarse sur, permitiría a los países comerciar sin tener que convertir reales brasileños o pesos argentinos en dólares. Eso podría ayudar a Argentina, que sufre una inflación galopante y no tiene acceso a los mercados internacionales de capitales desde que incumplió el pago de su deuda por novena vez en 2020. Una alternativa al dólar también daría a Lula y a Fernández, que se presenta a la batalla por la reelección este octubre, una oportunidad de avivar el sentimiento antiamericano entre los votantes.

Pero ahí acabarían sus beneficios. Es poco probable que los exportadores brasileños quieran utilizar el sur en vez del dólar. En 2019, solo el 5% del total de las exportaciones brasileñas y apenas el 2,5% de las importaciones de Argentina pasaron por un sistema similar establecido por Mercosur, según una investigación de la Universidad de Leeds y la Universidad de Liverpool.

Argentina tiene además una economía mucho peor, con una inflación del 95% frente al 5,8% de Brasil, así como un peso que se deprecia y sin flujos internacionales de capital. Una moneda comercial con un tipo de cambio fijo significaría que Brasil estaría en la práctica prestando a precios más bajos a su empobrecido vecino, importando algunos de sus problemas económicos.

Los males de Argentina necesitan una amplia reforma fiscal, recortes de las subvenciones a las utilities y el transporte, y una ayuda social más específica, como solicitó el FMI en sus condiciones para un préstamo de 44.000 millones de dólares. Hasta entonces, una nueva moneda sería más bien sur… realista.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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