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La renovada alianza Renault-Nissan parece descabezada

El acuerdo resuelve los enconados problemas de gobernanza, pero sin un líder claro, la toma de decisiones puede resultar más confusa

Banderas de Japón, Francia y Nissan en la sede de esta en Yokohama.
Banderas de Japón, Francia y Nissan en la sede de esta en Yokohama.KAZUHIRO NOGI (AFP)

Renault y Nissan han conseguido que su alianza de 24 años avance tras cuatro años de estancamiento. El acuerdo marca el fin del dominio del grupo francés sobre su socio japonés y resuelve los enconados problemas de gobernanza. Pero sin un líder claro, la toma de decisiones puede resultar más confusa.

Tras meses de conversaciones, los dos grupos pueden al menos mantener viva su colaboración industrial. Las relaciones habían sido tensas desde la destitución del presidente de la alianza, Carlos Ghosn, en 2018. Empeoraron por la gobernanza asimétrica de la unión, en la que la participación del 43% de Renault en Nissan le daba más poder de decisión que a su socio. El statu quo ponía en riesgo futuras inversiones justo cuando la industria automovilística se orienta hacia los vehículos eléctricos.

Para mejorar las relaciones, el Gobierno francés, que posee una participación del 15% en Renault, pero es quien decide la estrategia de la empresa, ha acordado que el fabricante de automóviles francés deposite una participación del 28% en Nissan en un fondo fiduciario, sin derecho a voto. Renault solo votará por el 15% restante de su participación actual, igualando así la gobernanza: según la normativa francesa, Nissan también puede votar por su propia participación del 15% en Renault.

La remodelación ha servido a Renault para convencer a su socio de que invierta en la división de vehículos eléctricos que tiene previsto escindir a finales de año. Por ahora, los dos grupos solo dicen que Nissan "aspira a convertirse en accionista estratégico" de la unidad, que se llamará Ampere.

El acuerdo podría ayudar a reducir el descuento de valoración que lleva años afectando a Renault. Sus acciones ha caído más de un 3% este lunes, quizá debido a la falta de compromiso firme del grupo francés para vender el 28% de su participación en Nissan, valorada en unos 3.800 millones de euros. Si a esto añadimos una valoración de 10.000 millones para Ampere, la capitalización bursátil actual de Renault, de 11.000 millones, parecerá barata si la escisión se lleva a cabo sin contratiempos.

Nissan no solo se beneficia de una gobernanza más justa. Seguirá disfrutando de las economías de escala generadas por la puesta en común de los presupuestos de compras o investigación de ambas empresas. Las acciones de Nissan han caído más de la mitad desde que la destitución de Ghosn en 2018 minara la alianza.

Pero el reseteo tiene sus límites. La toma de decisiones entre dos socios iguales con gestión separada será más complicada sin un presidente o consejero delegado conjunto fuerte. Eso puede dificultar la resolución de disputas sobre futuras inversiones o el uso compartido de tecnología, por ejemplo. Los meses de negociaciones necesarios, incluso para dar este pequeño paso adelante, no auguran un camino de rosas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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