El miedo a la deuda frena la respuesta verde de la UE a EE UU

Von der Leyen tiene pocas opciones, porque Alemania se opone firmemente a más endeudamiento del bloque

Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, el pasado día 18 en Estrasburgo, en el Parlamento Europeo.
Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, el pasado día 18 en Estrasburgo, en el Parlamento Europeo. AFP

La UE está sometida a una enorme presión para que se oponga al amplio abanico de subvenciones de EE UU a las tecnologías limpias. Pero la financiación verde no crece de los árboles.

Si la UE quisiera maximizar su cuenta de resultados, podría transformar su programa temporal de préstamos pandémicos en un recurso a largo plazo. Los mercados adoran el plan NextGenerationEU y sus fondos hermanos. Acogerían con los brazos abiertos un activo seguro, líquido y a largo plazo.

Pero la deuda permanente es un tercer raíl muy electrificado. Solo el impacto del Covid hizo posible el programa actual, y Alemania o Países Bajos insisten en que se liquide en la fecha prevista. Eso ata a Von der Leyen. Antes de flexibilizar las normas sobre ayudas estatales, debe asegurarse de que los países más pequeños no queden en desventaja competitiva. Pero no puede ayudar a nadie sin nuevos ingresos.

Desde septiembre, la líder viene impulsando un “fondo de solidaridad” para compensar los posibles dese­quilibrios derivados de la liberalización de las subvenciones. Francia es el único país que lo apoya. La UE puede eludir la cuestión reasignando fondos del actual plan septenal. Pero eso exigiría recortar otros compromisos y solo podría hacerse en el contexto de un debate más amplio sobre el gasto. Tampoco se acercaría a los 350.000 millones –el 2% del PIB– que Thierry Breton, comisario de Mercado Único, sugirió que harían falta como respuesta eficaz a EE UU. El jefe del Consejo Europeo, Charles Michel, cuya relación con Von der Leyen es notoriamente fría, ha sugerido reactivar un caducado plan de paro pandémico de 100.000 millones como fondo puente. Pero Alemania se opone firmemente a más deuda de la UE.

Las opciones que quedan a Von der Leyen son modestas. Es probable que pregone la aceleración de los plazos regulatorios y otros cambios en las normas sobre ayudas estatales que no aporten mucho dinero nuevo. Puede suavizar discretamente las normas fiscales para ayudar a los países a canalizar más inversiones en paneles solares o bombas de calor. Y la UE puede rebuscar en el sofá unos cuantos miles de millones.

A Bruselas le pilló por sorpresa la apuesta de EE UU. Los inversores en bonos podrían ayudar, pero la política no les permitirá intervenir a gran escala. Von der Leyen tendrá que esparcir algunas semillas y ver qué crece.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías